“B(V)ELADOR” Y ORTEGA CANO, 38 AÑOS DE UN INDULTO HISTÓRICO

Tal día como hoy, en la Corrida de la Prensa del año 1982, celebrada en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid sucedió un hecho histórico que todavía hoy se sigue recordando como una de las páginas más gloriosas de la fiesta de los toros.

El toro de origen Albaserrada de la ganadería de Victorino Martín “Belador” (así figuraba en la tablilla) y que posteriormente y según el ganadero era Velador, con V, al pertenecer a la familia de las Vencedoras, era indultado en la primera plaza de toros del mundo tras la faena que un murciano de Cartagena, que poco después se convertiría en figura indiscutible del toreo, le realizó.

José Ortega Cano siempre irá de la mano del bonito recuerdo de “Velador” número 121 y de 520 kilos de peso, que a día de hoy sigue siendo el único toro indultado en la plaza monumental de Madrid.foto_noticia26304

Encastado, se entregó con clase en una buena lidia, derribando en varas y ofreciendo un buen juego en la muleta. Su indulto produjo mucha controversia ya que parte de los aficionados que se dieron cita en Las Ventas creyeron que el toro no era merecedor de tal honor por no acudir una tercera vez al caballo. Lo cierto es que el presidente del festejo no dio lugar a ello, ya que cambió el tercio con dos varas.

Pese a ello la mayoría del público solicitó para la res el premio del indulto, que tenía además tintes de agradecimiento al ganadero, ya que en las Ventas todavía resonaba la gran tarde que protagonizaron los toros del hierro del Paleto de Galapagar en la feria de San Isidro de ese año. Una tarde a la que se le llamó “La Corrida del Siglo” y que protagonizaron junto a los toros de Victorino, Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar. Un festejo televisado en directo por la primera cadena de Televisión Española que causó sensación en la España de la época y que tuvo que reponerse en diferido en varias ocasiones.

En el indulto de “Velador” se condensó el cariño de la afición más exigente hacía un ganadero que le daba sentido a la fiesta. Ortega Cano le perdonó la vida simulando la suerte con una banderilla y saludó una gran ovación en los medios.

El toro indultado de Victorino tardó casi dos horas en volver a los corrales. Se emplazó en los medios haciéndole caso omiso a cabestros, personal de la plaza y un perro, que sufrió algunas embestidas del toro histórico. Después de marear al personal, el animal cogió el camino de los chiqueros por su cuenta, habiéndose cargado algún matrimonio, como decía con sarcasmo el recordado ganadero del diente de oro.

Esa tarde en Madrid se lidió una corrida concurso de ganaderías con reses de Miura, Hernández Plá, el Victorino del que hablamos, Salvador Guardiola, Fermín Bohórquez y Celestino Cuadri. Junto a Ortega actuaron Manolo Cortés y José Antonio Campuzano.

@elmuletazo