UN SAN ISIDRO DE RECUERDOS: LAS 3 VUELTAS AL RUEDO DE PEPÍN LIRIA

Hoy, 1 de junio, se cumplen 21 años de la gran tarde de Pepín Liria en Madrid frente a los toros del Conde de La Corte y María Olea.

Corría el San Isidro del 99, y en la vigésimo cuarta de abono se anunciaba el murciano, acompañado por Raúl Gracia “El Tato” y José Tomás.

Sin duda, la tarde fue para Liria, que logró dar tres vueltas al ruedo. Pepín dio un recital de toreo templado con la mano izquierda hasta el punto de dar dos vueltas al ruedo tras despachar al segundo, del que se le pidió la oreja con fuerza. Petición que fue ignorada por Juan Lamarca, a la sazón presidente del festejo. En el quinto, daría otra vuelta al ruedo. La disposición y las ganas del murciano hicieron que Tomás saliese a revienta caldera siendo incluso volteado muy feamente en el sexto. Sin embargo el gesto del madrileño se vio empañado por la entrega de Liria, que le robó literalmente los titulares de prensa al día siguiente.

Joaquín Vidal en el diario El País tituló “La tarde fue de Pepín” y en su crónica reflejó que cuando todo el mundo estaba predispuesto para encumbrar a José Tomás, se encontraron la raza y el pundonor del torero de Cehegín: “Mas le dio por el pundonor que, en tauromaquia, es fruto del genio torero. Y a un toraco feísimo, bizco y destartalado de María Olea, que no humillaba, le enganchó por redondos. O sea, que se los enjaretó y se los ligó. Y luego se fue a los naturales, con varia fortuna aunque con irreprochable valentía y consentimiento. Y lo mató de un estoconazo. Y hubo clamorosa petición de oreja que el presidente no concedió, con lo cual Pepín Liria hubo de dar dos vueltas al ruedo en medio de las aclamaciones del público de Madrid. Y al quinto toro, un serio ejemplar, manso de la modalidad de los bravucones, para la muleta primero tardo y luego reservón, sobre recibirlo con la larga cambiada a porta gayola, le ligó los naturales. Sin trampa ni cartón se los ligó: los tres de una tanda aguantando marea, firme en su terreno hasta abrocharlos con el pase de pecho. Y siguió planteando la faena por la izquierda, al unipase o al pluripase -según-, valiente a carta cabal. Un concienzudo análisis del estado de la cuestión revelaría que erró al matar: siendo el manso de los querenciosos a tablas, entró en la suerte natural; de manera que el animal le cerró el paso y de poco lo entrampilla. La espada cayó defectuosa, el toro se resistía a doblar, Pepín no se decidía a dar el descabello, llegaron dos avisos -de poco tres- y el triunfo, hasta entonces merecido, quedó devaluado”.Pepín-Liria-300x188

@elmuletazo