EL DÍA QUE ORTEGA CANO CONFIRMÓ A JOSÉ TOMÁS

El 14 de Mayo de 1996 un murciano le confirmaba la alternativa al que pronto se convertiría en todo un ídolo para los aficionados a los toros. A las siete y veinte de la tarde, de hace 24 años, José Ortega Cano, en presencia de Jesús Janeiro “Jesulín de Ubrique”, le cedía los trastos en plena feria de San Isidro de Madrid a un muchacho de Galapagar cuyo nombre marcó la historia del toreo de finales de los 90, para llegar hasta nuestros días, con el aura que solo tienen los santos y los que han estado a punto de visitar a Dios en el cielo.

Su manera tan monumental de interpretar el toreo y su valor infinito catapultaron a José Tomás hasta los altares de la tauromaquia. Allí ha vivido desde entonces, aupado por todos aquellos que nos partimos la camisa al verle torear al natural y por los que en su vida se han interesado en el toro y el morbo de verle jugarse la vida en la plaza les enganchó.

Su faena al Villamarta de Guardiola Domínguez este día, toro que cerraba el festejo, al que cortó una oreja, fue el inicio para comprender la grandeza de las letras que forman el nombre de José Tomás.

El recordado Joaquín Vidal en el diario El País tituló: “Aquí un torero”, y plasmó en su crónica: “Él a lo suyo, que era dominar al toro, embeberlo en los engaños, arriesgar lo que fuera menester, ceñir las suertes -tal que en el toro de la confirmación- y, además, alcanzar el triunfo, poner de acuerdo al público novato y a la afición veterana en que, efectivamente, había allí un torero….”

Fran Pérez @frantrapiotoros