“LAS FIESTAS MAYORES DE MORATALLA” por Marcial García

Suele ocurrir que en lo que se tiene más cerca se conoce peor. Digo esto porque hay errores que se arrastran de continuo, sin que nadie advierta de ello ni ose contradecir lo que nadie denuncia. Así ocurre en mi querida villa natal: muchas gentes llaman a las fiesta del Cristo del Rayo, fiestas patronales, y no lo son.

            Moratalla, villa fronteriza de este reino de frontera, en los tiempos medievales tenía por patrona, a la que se festejaba y se le dedicó la única parroquia, a santa María, así, sin advocación particular. Pero en 1493, un 19 de abril, ocurrió un suceso en el monte Benámor que hizo que desde 1494 se festejara al Santísimo Aparecimiento como patrón votado. Lo mismo ocurriría un 7 de mayo de 1535, con otro suceso especial en la cañada del Conejo, donde Ginés Martínez de Cuenca tuvo un encuentro misterioso. Ambos sucesos documentados concienzudamente, éste, incluso, con un auto judicial, unos días después. Desde 1536, el día de la Ascensión, se celebra a la Virgen con los apelativos de Rogativa y Remedio.

            Por tanto, patronales son las fiestas que en cada año se dedican a Jesucristo Aparecido, el 19 de abril y 29 de septiembre, o a la Virgen, en la Ascensión, pues tal era el 7 de mayo de 1535.

            Como al principio, hasta el XIX, el 19-abr, el festejo era en la casa-santuario, se aprovechó la feria de San Miguel (21 al 29-sep) para festejarlo en la villa, fundamentalmente con encierros de toros, pólvora, música, sermón y procesión. A la Virgen, con gran afluencia de peregrinos, siempre se le festejó en su campo.

            En 15 de junio de 1621, durante una tormenta, cayó un rayo sobre la parroquial, que estaba en obras de ampliación. La centella se coló por las bóvedas abiertas, yendo a caer sobre la cabeza del Cristo del calvario que coronaba el altar mayor, sin que ocurriera ninguna desgracia en el gentío que llenaba el templo, con el concejo presente, pues se celebraba la octava del Corpvs. A la voz de milagro, el concejo, en sesión inmediata votó FIESTAS MAYORES de la villa el aniversario y su víspera, desde 1622. Con el tiempo, se fueron añadiendo días hasta que, en el XIX llegó a la semana.

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Cristo del Rayo, a. 1545, retocado en 1884 (foto Sandoval)

            Hasta aquí el origen. Vayamos a su evolución, de forma sucinta.

            Como apuntaba más arriba, el 19-abr, con solemne romería, se desplazaba la villa y el clero en compañía, con acompañamiento de soldados y el pendón de la villa hasta la Casa, donde se hacía la solemne función, procesión y bendición de los campos. En la semana de feria, sobre todo el 28 y 29 de septiembre, se volvían a celebrar los festejos patronales en el casco urbano. Desde fines del XVI, la parte central cívica eran los encierros de toros. El ayuntamiento nombraba anualmente una mayordomía, encargados de festejar y recaudar, estando comisionados para desplazarse a las sierras santiaguistas, donde se contrataban los bravos toros segureños y el cabestraje necesario, que llegaba por la vereda real, entrando por la puerta Nueva, el Pasico o Santa Lucía. Pólvora, música, luminarias y tronerías completaban los festejos. Así se tiene documentado hasta mediados del XVIII.

Señora, también municipal, empezó a incrementar sus particulares festejos, entre los que pronto entraron los toros, pero que tenemos poco documentados, por falta de referencias directas y pérdida de las capitulares en la posguerra. En el Decreto Aranda sobre cofradías y en un pleito ante la Real Chancillería de Granada, ambas fuentes de la segunda mitad del XVIII, nos encontramos referencias muy claras de que los encierros los monopoliza esta mayordomía, corriéndolos, primero en El Castellar (barrio del castillo) y luego por las calles principales, con protestas dessaforadas de los ilustrados, los antitaurinos de la época. Por esas fechas ya no encontramos datos de los viejos encierros en honor del Santísimo Aparecimiento, aunque permanezca cofradía y mayordomía. El informe del concejo para Aranda no deja lugar a dudas. Solamente se hace mención a ellos en los festejos de Nuestra Señora. Dice así:

-“La Mayordomia de Nuestra Señora de Septiebre.- Se nombran dos Maiordomos por la Villa y zelebran en el mismo día la funzion de yglesia, sin gasto en ella. Y solo tienen en correr dos reses de bacuno por las calles. Y se reparte en carne y pan bendito, que su costo será, a corta diferencia, mil y seiscientos reales…”

            La acostumbre de repartir la carne, guisada en caldera, era muy común en la zona y en otros lugares, como Soria, donde aún hay un Domingo de Calderas, o Calasparra, de la que he escrito en varias ocasiones. La costumbre, ya encuadrada en las fiestas del Cristo del Rayo, llegó hasta los sesenta del siglo pasado, con el sonsonete de “Comida de pobres, que se zampan los ricos”, haciendo alusión a la costumbre de mandar las familias principales a sus criadas con peroles para traerles dicho condumio. La desamortización de Godoy acabó con los fondos y, por tanto, con los festejos. Pero ¿quién dejaba a los moratalleros sin encierros? La solución fue integrarlos en las fiestas mayores del Cristo del Rayo, pujantes y con fondos.

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Cuadernillo de cuentas del XVII de las fiestas mayores.

            A estas alturas hay que aclarar que en los medios y entre la propia población anda la noticia que los encierros, ultimamente con el sonsonete de “tradicionales por vereda”, “de siempre”, se han realizado para esas fechas. Nada más falso. Hasta el XIX bien entrado, como demuestran los distintos documentos, las fiestas mayores dichas se remitían a pólvora, luminarias, comedias, danza de gitanos, música de chirimías (pita) o de capilla musical, y otros divertimentos, sin faltar comedias, sermón y procesión. Será en las fechas apuntadas, con una burguesía con ideas y ganas de festejos, vaya completando la semana con todo tipo de festejos, pero, siempre con el toro en primera plana. TOROS, sí, pues aunque las fiestas han llegado popularmente a ser conocidas como FIESTAS DE LA VACA, serían los toros segureños, como antaño, los que traerían la emoción a nuestras calles. Flores (de Peñascosa o de Vianos), Garrido, Sempere, Ruiz Dayestén, López Chicheri, Morcillo… serán nombres habituales en programas y carteles, que ya empiezan a imprimirse.

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Cartel de 1924, de López Rueda “Monjo”

            El aumento del precio del ganado, por el incremento de corridas a la moderna, y la terrible penuria que atraviesa la villa, serán las causantes del cambio de toros a vacas. Con la recuperación económica, por los setenta del XX, empiezan a volver los toros, que hoy comparten con vacas tanto sueltas como encierros. Los toros, a lo largo de los siglos, se ha ido incorporando al espíritu del moratallero, pero, como se pregunta un redactor incisivo de programa de fiestas:

¿Y con tanto atorear

no salen de aquí toreros?

“una cosa es predicar…

y otra cosa es… dar dinero.

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Encierro 1924

            Y, para terminar, estas puntualizaciones:

-Fiestas patronales: Jesucristo Aparecido, 19-abr y 29-sep; Virgen de la Rogativa y el Remedio, el domingo de la Ascensión, en su santuario.

-Fiestas mayores: Santísimo Cristo del Rayo, 15-jun, religiosa, y 11 a 17-jul, popular.

-Moratalla, desde 1245, es villa, como Bilbao o Madrid. Lo de ciudad, no es lo nuestro.

            Si alguien está interesado en más detalles pueden, a través de estos canales, hacérmelos llegar, que estaré encantado en aclararlos (Al final he decidido no hacer propaganda de mis libros, por parecerme algo impúdico. Pero haberlos -y documentados- haylos).

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Cristo del Rayo moderno, obra de Molera, 1941

Por Marcial García