“ESPERA, SE PONE MANOLO” por Fran Pérez

No recuerdo con exactitud la fecha en la que descubrí su existencia, solo sé que iba en el coche una tarde de domingo futbolero, de esas jornadas ligueras que tenían emoción sin VAR, y que el calor comenzaba a apretar en una primavera que agonizaba para dar paso al verano. Entre cánticos de goles y anuncios de Pepe Domingo, de la radio de aquel Renault 5 de mi padre, que en paz descanse, salió el pasodoble de José Luis del Serranito y una voz que decía que había un programa de toros que dirigía un tal Manolo Molés, después de “El Larguero”.los toros

Eso, para un chaval que se iniciaba en eso de ser aficionado a los toros y que no tenía cerca a nadie para hablar de las dudas e inquietudes que eso genera, era todo un descubrimiento. Un regalo llegado de las ondas. Ese spot publicitario lo grabé a fuego en la memoria. Esa tarde la dediqué a buscar una radio con pilas suficientes para no tener sorpresas y unos auriculares que me permitiesen escuchar el programa sin que nadie se enterara.

Y llegó la hora, esa noche traté de acostarme lo más tarde posible, pero el toque de queda de una madre que quiere el bien para sus hijos que tienen que levantarse temprano para ir al colegio al día siguiente hizo que antes de lo esperado estuviera en la cama preparado, aguantado al de la Morena y a uno que le decían “Manolete”, medio tartamudo, a que empezará lo que había escuchado por la tarde.

Y de pronto sonó la sintonía con más vigor que en el anuncio: “Desde el ruedo de la SER lo que usted quiera saber sobre el mundo de los toros, por montera la verdad de la fiesta nacional programa de grana y oro…….”

Fue una conquista. La voz de Manolo Molés me enganchó. Eso, su profesionalidad y maestría delante del micrófono, su manejo magistral de la información, como los toreros hacen sus grandes faenas, y sus historias y bromas piadosas con el maestro Chenel, Antoñete Dios lo guarde, me hicieron repetir cada domingo.

Los lunes de ojeras se hicieron en mí una tradición y creo que en muchos aficionados a los toros. Pronto comprendí que ese programa era la mejor ventana de la tauromaquia. En los tiempos en los que las redes sociales y los Podcast no estaban ni inventados, el programa “Los Toros” reinó indiscutiblemente llevando a casi un millón de personas, en la madrugada, la actualidad taurina con la voz y vivencias de sus protagonistas.

Para un incondicional seguidor suyo, Manuel Molés es un ídolo. Un genio de la comunicación de los que se pueden contar con los dedos de una mano. Conocer a un ídolo es una de las cosas más bonitas que te pueden pasar.

Y el tren pasó. Se mezcló con otra de mis pasiones, Sutullena, y gracias a la buena María José, paisana, murciana, enamorada de su tierra y su gente, y pieza fundamental del éxito del programa; pude hablar con él. “Espera, se pone Manolo”, me dijo con su voz angelical.

“Que tal Fran, que voy a Lorca”, me dijo Manolo. En esos momentos uno se queda mudo. Pero sí, estaba hablando con Molés, el de la radio, mi ídolo.

Y vino a Lorca, claro que sí. Y llenó con Pepín Jiménez y Paco Ureña el salón del hotel Jardines. Pero no se conformó con eso, su difusión y puesta en valor de la lucha de los aficionados de mí ciudad por la recuperación de la plaza de toros de Lorca en las Ondas y en televisión, diciendo eso de #SutullenaYa fue tremenda. Algo que no sé todavía como agradecerle. Manolo se convirtió en uno más de los batalladores que han conseguido ganar la guerra.12274662_10207628854452352_2597441350968962809_n

Más allá de eso, Sutullena y su gente le sirvieron para conocer más profundamente a Paco Ureña. En Lorca, apadrinó al torero soñador de “La Escucha” y se hizo partidario absoluto de él. Parte de la difusión de las virtudes y triunfos de Ureña también son obra del de Alquerías del Niño Perdido.moles_urena_coloquio

Pero fuera de la información, Molés nos ha enseñado a querer a Chenel. Nos hemos empapado, reído y emocionado con la historia del torero madrileño contada con sencillez. No olvidaré como el maestro bajo del cielo una noche de invierno en Lorca para ver como Molés, El Soro, Tomás Campuzano y Víctor Mendes hablaban de la grandeza de Don Antonio, y de las anécdotas del Peugeot, la pescadilla, las trompetas del Soro y tantas otras. Si algún día tenéis la oportunidad que os las cuente. Nadie como él es capaz de expresarlas.

Hace un par de años tuve el privilegio de verle hacer el programa “Los Toros” en directo en los estudios de la SER en la Gran Vía madrileña. Un recuerdo imborrable. Ver al genio hacer el milagro de la radio no tiene precio. Hasta los anti taurinos han cantado la sintonía de su programa alguna vez.

Pero Manolo, dijo ayer adiós a su obra, tras 49 años en antena. Un adiós velado, porque sabemos todos los impedimentos que en los últimos años le han puesto en la emisora de Prisa, apartándolo en la noche profunda o en una canal solo de música flamenca. La pelea de estos años, luchando por mantener la bandera de los toros en una casa que quiere aniquilarlos, ha sido ejemplar. Pero, muchas veces los luchadores se cansan, creen que su trabajo está hecho, prefieren nuevos retos y nuevas inquietudes profesionales, sobre todo, cuando no se sienten valorados. Manolo se merecía estar en la cumbre y en la SER, casa a la que tanto ha dado, lo tenían en un justo olvido.

Trabajo no le va a faltar y ofertas tampoco. Y si eso no ocurre, en este portal, el que creó su amigo González Barnés, y en el que ahora Pedro y yo tratamos humildemente de mantener el legado que nos dejó, tiene su sitio. Manolo, siempre nuestro. Siempre donde tú estés.

Gracias por todo.

Fran Pérez @frantrapiotoros