LA PERENNE GRANDEZA DE DOS TOREROS EN OTOÑO (Madrid, Crónica de la 3ª de la feria de Otoño)

Apostar en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid cuando la temporada taurina da sus últimos coletazos, no lo hacen todos los toreros. Por eso, la feria de Otoño de Madrid tiene ese carácter especial que la diferencia de San Isidro. Madrid no es de figuras, Madrid es de hombres que son capaces de dignificar la profesión y que no se tapan, pase lo que pase, cueste lo que cueste. Este domingo, se vistió con un lleno para presenciar un mano a mano entre un torero que ha sabido descerrajar su puerta grande en varias ocasiones a base de constancia y no darse por vencido y otro al que la afición lo ha convertido en todo un imprescindible. Su pureza, su entrega y verdad han hecho que sea un ídolo de la catedral del toreo. Miguel Ángel Perera y Paco Ureña. O la perenne grandeza de dos toreros en Otoño.165461

Madrid lo dejó claro en el recibimiento a los toreros. Paco Ureña tuvo que saludar en el tercio para complacer a la gran ovación que los aficionados le tributaron. Y es que la magia del 15 de junio no se olvida. Por los siglos de los siglos. Y promete seguir creciendo. Perera saludó tímidamente. Dos toreros, dos. Madrid ha elegido quienes son los dueños de sus olés más rotundos y un domingo de Otoño, por San Miguel, lo ha confirmado.165458

Abrió la tarde un ejemplar de Juan Pedro Domecq, flojo y que no se definió en los primeros tercios de la lidia. Perera le dio tiempo y supo templar las embestidas simplonas de un animal que no tenía condiciones para triunfar en Madrid. Se ajustó el extremeño y dejó pasajes sueltos de mucho mérito por ambos pitones. Dejó una estocada caída que atronó al animal y escuchó silencio.

“Ricardito” de Núñez del Cuvillo salió en segundo lugar despistado y sin entregarse demasiado. No gustó su presentación al sector duro de Madrid y encima el animal tampoco se dejó con el capote. El animal se mostró blando y huidizo. Ureña no pudo abrirse con el capote con el lucimiento que él quería. El animal despertó algo en varas y fue aprovechado por Perera para dejar un quite de buena ejecución. El tercio de banderillas transcurrió sin sobresaltos y Ureña se fue al micrófono a compartir un brindis con el público con Javier Cortés que pasa unos momentos difíciles que el torero de Lorca conoce bien. “Este brindis va por un torero que está llamado a ocupar un puesto importante en el toreo que se llama Javier Cortés: este brindis va por ti, torero”.

Y la sinceridad de la persona cambió el destino. De la nada al todo. Un inicio cumbre en los terrenos del 7, donde la pureza ya asomó. El toro se fue al suelo pero Ureña sacó el temple para levantar la faena a un toro noble, sin fuerza, sí, pero que quería perseguir las telas. Poco a poco el de Lorca fue labrando una faena sublime donde consiguió pasajes de auténtico lío, con naturales de sutil belleza que hacían que Madrid rugiera con su grito que pone los bellos de punta a los que amamos la fiesta de los toros. Y a esto, que salió una última tanda con la derecha entregadísima que se abrochó con un soberano cambio de mano y pase de pecho de pitón a rabo. Madrid era Sutullena. Juntas de la mano. Para coronar la obra un estoconazo que ya era de oreja. La petición fue unánime y Paco Ureña paseó la primera oreja de la tarde.

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El tercero de Victoriano del Río salió prometiendo cosas grandes. Perera lo recibió con un peculiar recibo de capote con la rodilla genuflexa que gustó al público. El toro fue muy cuidado en varas y al tercio de banderillas llegó con mucho motor. Javier Ambel y Jesús Arruga se la jugaron en un gran tercio de frías y la brega de José Chacón fue cumbre.

Pero todo fue a menos y en la muleta el animal fue perdiendo fuelle y dio al traste con las intenciones del torero extremeño. Perera se esforzó pero la faena no tomó vuelo. No estuvo fino con la espada y escuchó silencio.

Un jabonero de Juan Pedro salió en cuarto lugar para que Ureña lo recibiera por verónicas. El de Domecq se desplazaba sin gracia por la plaza y los tercios de varas y banderillas no tuvieron nada destacado. Ureña no brindó al toro, y otra vez en los terrenos del 7, inició una faena con muletazos por bajo intentado ordenar las embestidas poco halagüeñas del animal. Poco a poco, por el pitón derecho, fue ligando los muletazos pero Madrid no entró en una faena donde el toro le hacía hilo al torero y no le dejaba colocarse bien. El lorquino lo intentó por el izquierdo dejando naturales esforzados pero que no calaron en un paciente público. Ante la imposibilidad de lucir con el toro Paco se fue a por la espada dejando una estocada caída. Fue silenciado.

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“Portugués” de Cuvillo fue protestado de salida por su justeza de fuerza y luego resultó ser una máquina de embestir. Bien la presidencia por aguantar al toro que no dobló las manos y que cambió el chip en el último tercio. Pareció que alguien le susurró al oído como cuando a Forrest Gump le dijeron que corriera. Al toro le dijeron embiste y fue un tremendo colaborador que se vino de largo y permitió a Perera realizar una enorme faena por ambos pitones. Lució al toro el extremeño que dejó series rotundas, poniendo la plaza de toros de Las Ventas como un manicomio de grandeza taurómaca. Temple y largura en los muletazos y un toro que cada vez iba a más. Sorpresa en Las Ventas. Todo estaba para las dos orejas y el triunfo unánime, pero en el camino se cruzó el mal manejo de la espada de Miguel Ángel que perdió con la tizona un triunfo gordo. El toro fue gran ovacionado en el arrastre y Miguel Ángel Perera dio la vuelta al ruedo en reconocimiento a su apuesta.

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El sexto de Victoriano del Río se fue a los corrales por inválido y salió como sobrero un toro de José Vázquez de nombre “Mañanero” que salió midiendo al torero de Lorca desde el inicio capotero. El toro no mostró interés por embestir en su lidia, huyendo de los capotes y marchándose a la puerta de toriles. Pero en la primera tanda con la muleta el toro rompió a embestir con emoción, con embestidas explosivas que hicieron presagiar una faena grande. Pero nos engañó y pronto cantó la gallina dejándonos a los aficionados y al torero con las ganas de ver lo que todos pensábamos. Se la jugó Ureña en las tablas intentando sacar partido de un toro que andaba defendiéndose y que podía echárselo a los lomos en cualquier momento. Enorme firmeza del murciano que sacó la raza para dejar Las Ventas conmocionada esta vez de su enorme valor contrastado. Se tiró a matar en la suerte de recibir recetando una estocada algo desprendida de la que el toro tardó en echarse.

Ficha:

Plaza de toros de Las Ventas, Madrid. Domingo 29 de septiembre. 3ª de la feria de Otoño 2019.

Toros de Juan Pedro Domecq (1º y 4º), Núñez del Cuvillo (2º y 5º) y Victoriano del Río (3º y 6º). El 5º, de Cuvillo, gran ovacionado en el arrastre.

Miguel Ángel Perera: Silencio, Silencio y Vuelta al ruedo.

Paco Ureña: Oreja, Silencio y Ovación con saludos.

Entrada: Lleno

Saludaron montera en mano Javier Ambel y Jesús Arruga.

Por Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Luis Sánchez Olmedo para Cultoro y El Muletazo y Plaza 1.