CALASPARRA, EL SAHARA Y LA MELANCOLÍA por Fran Pérez

IMG_20190909_180055_775El treinta aniversario de la feria del Arroz de Calasparra pasará a la historia por ser el ciclo en el que menos trofeos se han cortado. Sólo cuatro en seis novilladas. Y aunque los trofeos no son todo y ha habido más oportunidad de ampliar ese dato, es muy significativo que la “Espiga de Oro” que premia el novillero triunfador de este ciclo, se haya marchado al Sahara.

Lo que más se escuchó en la feria es eso de que “no hay novilleros”. Y lo cierto es que novilleros sí que hay. Lo que pasa es que su preparación no está al nivel de la exigencia de los ejemplares de las ganaderías de corte torista que se han lidiado en Calasparra este septiembre.

Lo sucedido en la Caverina solo es un fiel reflejo del estado actual de la fiesta de los toros. Los novilleros no están preparados porque no se dan prácticamente novilladas en España. Para torear en las pocas que se dan, los chavales deben tener un buen patrón detrás, repleto de amistades y compromisos, que los vaya colocando, incluido en Madrid, la primera plaza de toros del mundo que también está presa de la corruptela taurina. Si el hombre con influencias no llega, el parné es clave. O se llena la mano de dinero al que monta el festejo o el novillero torea solo en el salón de su casa.

Así comienza la temporada para alguien que quiere ser torero. El que torea va a Madrid con una tía que parece una corrida de toros, que alguno que va de figura por las ferias no se ha puesto delante ni en las pesadillas. Lo normal es estrellarse con ella y con la lógica inexperiencia. También están los que no van a Madrid y cortan las orejas en los montajes de portátiles de los pueblos. Estos son los que viven en una burbuja creada por sus palmeros.

Y llegado septiembre llegan ferias como las de Villaseca o Calasparra. Donde el toro manda. Donde el toro es base de su feria y eso no se puede cambiar, porque es lo que el público demanda. Exámenes donde hay que ir estudiado. Donde la verdad, afortunadamente, está presente en más porcentaje que otras plazas, y ahí no valen compadreos ni enchufes. Manda la muleta, la cabeza y el corazón.

Pero con este panorama, los novilleros no han visto los libros (novillos) para poder estudiar, sus familias están casi arruinadas, el corazón medio desgastado, el valor casi perdido, su sentido y la cabeza puesta en otro sitio. Luego sale el toro con las dos puntas, con los problemas que dan los diferentes encastes, la burbuja estalla y se le ven las vergüenzas. Es normal que hasta a la Virgen de la Esperanza le cueste hacer el milagro.IMG-20190905-WA0049

De dieciocho novilleros que he visto pasar por la Villa del Arroz estos días me cuesta sacar algún nombre. El que más firmeza puso, y frente a los novillos de Prieto de la Cal, fue Maxime Solera. Cortó una oreja pero su entrega fue sincera y al nivel de los novilleros que antes venían con bagaje a la feria. No fue una sorpresa porque ya el año pasado estuvo sensacional. Una de las revelaciones, por la lidia que ejecutó con dos novillos complicados de José Escolar, fue Juan Carlos Carballo. IMG-20190906-WA0038Hecho en casa de Victorino se le notó que entendía las dificultades del encaste Albaserrada. Héctor Gutiérrez también realizó una importante labor con la novillada de Valdellán, perdió una posible puerta grande por el mal manejo de la espada, pero también es verdad que estuvo por debajo de un lote de triunfo. “El Rafi” y Javier Orozco fueron un sí pero no, porque ambos lo tuvieron en la mano, lo demostraron con un novillo de su lote y con el otro lo devolvieron. José Cabrera, con la de Miura, agradó al gran público y eso en una tarde de lleno fue muy importante.

De lo demás no me acuerdo, o como escribió Miguel de Cervantes, no quiero acordarme. Bastante penitencia tienen ya los chavales. Con lo antes descrito y con lo que tienen que vivir en el ruedo. Imagínense que a un albañil le dice un vocero todos los días como tiene que poner el ladrillo, día tras día, chillando como una verdulera. Así lo hacen ciertos apoderados o aconsejadores de toreros cuando el chaval está delante. A ver si van aprendiendo a dar las lecciones después, en el hotel, o en el campo. En la plaza queda fatal.IMG-20190907-WA0043

Pero aun peor han quedado las cuadrillas, salvo en contadas excepciones. El pánico entre los profesionales ha sido una constante todos los días. Unas veces justificado, pero en otras las actuaciones de los banderilleros y picadores parecían un número circense más. Los tercios de banderillas se convertían en un suplicio para ellos y en un capítulo de “La que se avecina” para los demás. Algún subalterno, ¡Pobre mío!, dejaba los palos como Amador dice “¡Aparcao!” IMG-20190907-WA0032

Hasta el Bombero Torero ponía más seriedad.

Si a los novilleros se les exige decoro, ojo a las cuadrillas, que son parte fundamental de la fiesta y han quedado como Cagancho en Almagro. ¿Tan difícil es encontrar subalternos de la talla de Carlos Pacheco o “El Charra” que son de los pocos que se salvan esta feria?IMG-20190904-WA0035

No he hablado de los novillos. Pero dentro de que la exigencia y las dificultades ha sido la tónica habitual de la feria, me quiero acordar de un novillo excepcional, que incluso debió ser premiado con la vuelta al ruedo de Valdellán. Se ha llevado el premio de la feria, “Carburito”, verdadero carbón para que la ganadería leonesa siga por sus fueros. Tampoco quiero que se olvide la embestida de “Malhechor” de Prieto de la Cal. Un negro que llegó a la muleta embistiendo de verdad y que vimos muy poco.IMG-20190905-WA0052

La feria ha estado marcada por la uniformidad de la presentación de los novillos. La de Valdellán, Prieto de la Cal y Miura  fueron escaleras con novillos impresentables, por alto y por bajo. La de Cuadri fue una zambomba gorda con cuajo de corrida de toros, al igual que la del Puerto de San Lorenzo. En cuanto a presencia, la más pareja fue la de José Escolar, la más pareja, no la mejor ganadería.IMG-20190906-WA0010

Si la feria quiere seguir manteniéndose en el primer nivel, el cuidado en la presentación del toro tiene que ser la base. Debe haber uniformidad y eso los ganaderos lo deberían entender.

Si no puede venir Miura porque no tiene novillada, pues que no venga, pero no se puede permitir que salgan galgos desnutridos como el primero de la tarde, porque eso más que darle nivel a la feria la desprestigia. Me acuerdo de las novilladas de “El Cubo”, de Pedro Martínez Pedrés o de Cebada Gago, que respetaban Calasparra, que sabían lo que la gente quería y que encima no desentonarían en una feria que busca la variedad de encastes.

Lo que habría que buscar también es la variedad de luces en la plaza. La iluminación sigue siendo un lastre. Lastre para los novilleros que ven como las dificultades de los novillos se acentúan por ello. El espectador presencia casi tres novillos en la tradicional penumbra calasparreña. El horario también ayuda a ello. Lo más lógico es que los festejos vuelvan a celebrarse a las seis y media de la tarde, con el paseo de la banda a las seis y cuarto para no alargar más la duración del festejo.104 copia

Pese a que hay cosas que mejorar, también algunas cabezonerías presidenciales, y la feria no ha salido como todos queríamos, Calasparra lo tiene todo. Estos días de septiembre se convierte en el centro neurálgico del toreo en la Región de Murcia. En ella se vive la fiesta desde por la mañana. Sus encierros son un ejemplo de organización y un éxito de público en las calles. Sus asociaciones taurinas se vuelcan y engrandecen la fiesta con grandes actos. Paco García, al frente del Club Taurino de Calasparra, y Juan Carlos Marín, al frente de la Asociación Taurina “El Quite”, enriquecen, difunden y cultivan a la afición de dentro y fuera de la localidad. Y la hostelería lo nota. Y mucho.

Los que no lo notan son los políticos de turno regionales. En la conmemoración de XXX Aniversario de la feria del Arroz, la televisión autonómica de la Región de Murcia no ha retransmitido en directo ningún encierro, ni ninguna novillada de la feria. Golpes de pecho de taurinos, y a la hora de la verdad, el silencio, o la tapadera. Lo mejor de todo es que cualquier día, en el ente regional, te puedes encontrar cualquier desfile de moros y cristianos de alguna localidad regional o tres partidos de futbol de tercera división el mismo día. Pero dar toros, en la Calasparra “socialista”, ni hablar. ¡Vaya error! Don Fernando. Usted que disfrutó de la buena acogida de las gentes de esta tierra.

Otro error sería dejar que Pedro Pérez “Chicote”, empresario taurino de la feria, se fuera. Su gestión al frente de la misma es impecable. Con él al frente y apoyado por Pepe Vélez, alcalde, taurino hasta la médula y una de las grandes voces en defensa de la tauromaquia española, la feria taurina del Arroz de Calasparra ha conseguido un enorme prestigio. Esa dupla con las ideas de la mesa de trabajo deben continuar. No quiero que se me olvide el nombre de Jordi, concejal de fiestas, que en estos seis días vive en la calle por y para sus paisanos y visitantes.

Ojo al dato, 500 abonos de fuera de Calasparra, 500. Lo dijo el empresario el último día de feria.  Más gente abonada a la feria de fuera que de dentro. Quizá ese es el gran talón de Aquiles de esta joya del toro llamada feria del Arroz. Terminar de hacer ver a la gente de este pueblo que sin su apoyo, sin su total e infranqueable firmeza con este proyecto, todo se puede ir al garete. Es necesario que la gente de Calasparra se implique aún más. Que sepa que sin novilladas por la tarde no hay encierros con ganaderías de primer nivel por las mañanas y que la buena juerga, las meriendas, los almuerzos, las buenas charlas, la estupenda compañía de los amigos, las risas y alguna cogorza que otra son dependientes de que esta feria siga teniendo salud para evitar, en futuro cercano, como cantaba el recordado Camilo Sesto, la melancolía.

Por Fran Pérez @frantrapiotoros