AVISOS VARIOS por Marcial García

Los españoles han hablado.

            Lógicamente, la manera de hacerlo habrá creado sensaciones y pruritos varios y diversos, desde la exultación contenida, del que les escribe, hasta la gama amplia que representan la compleja personalidad humana.

            Pero de una u otra forma, cuando se atempere el sentimiento y se posen las aguas, aparecerá el légamo fértil del mensaje, excelente abono para quien sepa utilizarlo.

            En primer lugar, a mi partido le digo (como supongo que ya habrán hecho cientos de buenos aficionados que hay en los lugares de dirección), que va siendo hora de que adquiera el compromiso que exige la libertad personal y la defensa de nuestras señas de identidad cultural. Las chorradas, querida Narbona y demás antis, no valen para cuando se está ponderando el futuro de España. Ustedes son muy libres de pensar como les salga de los forros, pero ustedes no pueden ser liberticidas de nadie y menos desde un partido que defiende libertades. No vayan a los toros. No las echamos de menos. Pero ni que se les ocurra airear su “anti” para imponerlo a nadie. No se les olvide que somos muchos los que vibramos por una liturgia milenaria que eriza nuestra piel, que valoramos el código de honor de los verdaderos hombres del toro y creemos en los que son capaces de dar su vida por un sueño. Pregunten a Carmen Calvo o a Enrique Mújica (por poner solo paritariamente un ejemplo) sobre algo de esto. Seguramente estarán encantados de hacerlo y despejarles sus telarañas. Pero si no les apetece, no lo hagan. No somos proselitistas. Pero si estaremos prestos a defender esta nuestra libertad, como hemos defendido otras.ga29p9g2-01

            En segundo, me dirijo a los salvadores de opereta, a los del “todo vale por un voto”, que han arrastrado el honor taurómaco so color de defenderlo. A ellos hay que recordarles que el toreo es del pueblo y, por tanto, pertenece a cualquier sensibilidad política. Utilizar la tauromaquia como banderín de enganche, encubridor de tufos totalitarios, les ha salido mal. Muy mal. Y a los que se han prestado a la ópera bufa, les ha salido el tiro por la culata, nunca mejor dichos. Seguramente que ya estarán lamentando su ligereza en la decisión. También les ha salido mal (porque se han retratado), a aquellos que aprovechando que el Pisuerga pasa por El Bojar, y se han apuntado a la foto de turno. Seguro que se les pasará factura.

            Lo mismo que critico su ofrecimiento utilitario y utilista (unos pensando que llevaban razón, otros para aprovechar el escaparate), también lo hago con algunos titulares que ya andan inundando las redes: “Los toreros no van al Congreso”, “los españoles dicen no a la tauromaquia”, y lindezas parecidas. No. Tampoco es eso.

            Por suerte, de vez en cuando, los españoles tenemos un sentido común que nadie diría. Los que aspiran a dirigir esta España mía, esta España nuestra, deberían tomar nota.CLARINEROS SEVILLA 2016 1.1

            Cambiando de tema, ya tenemos aquí dos de las ferias decisivas para los intereses, el mangoneo o las oportunidades: Sevilla y Madrid.

            La primera, feudo de los poderes más oscuros, ha jugado por el papel de sus supuestas figuras. Me parece bien. Pero no olviden que hace mucho que apostaron a caballo perdedor: el que una ciudad de casi setecientos mil habitantes sea incapaz de llenar un aforo de doce mil, y más, teniendo el “tirón” del nombrecito, dice muy poco de una afición. Si a eso añadimos el precio casi de atraco que se aplica a la boleta, ya lo tenemos: festejo clasista, descafeinado y de figurinistas de papel cuché.

            La creada por don Luidivino, de añorada ausencia, aun siendo “rompeolas del taurinismo mundial”, también está atravesando por momentos preocupantes. De poco valen las inventivas y la verborragia del “promotor”. A pesar de que muchas tardes no habrá papel, queda la sensación de amargura y componenda. Se echa de menos esa antigua tradición -no escrita- de formar un cartel con una figura (de las auténticas), uno que empieza y uno del montón, con TOROS DE VERDAD. Ojo, con su trapío y con su tipo. Sin sacar de madre, ni en peso, ni en leyenda. En la corrida se busca toro, no elefante. Y las leyendas, por desgracia, la mayoría resultan ser falsas.

            Y no sigo más.

            Este escribidor tiene su corazoncito, sus preferencias y sus devociones. Por eso echa de menos esa confirmación de un coletudo calasparreño que le arrebató el alma, y la presencia de más novilladas. Por otra parte, las circunstancias delimitan con mucho mi campo expansivo y mi facultad viajera. Pero, os juro por la sombra del gran uro y por la esencia trasminada de mis devociones, que pienso paladear cada una de las que pueda asistir.

            Suerte para todos. Reflexionen, que falta hace. Pero, sobre todo: ¡Vivan y dejen vivir, que esto son dos tardes! (Y no siempre con trofeos)

            ¡Amem!