EL TOREO ES SENTIMIENTO Y NO POLÍTICA por Juan Vicente Rubio

Estarán de acuerdo conmigo que, ahora que estamos en plena campaña electoral, se ha hecho del toro un arma política. Siempre he defendido que hay que sacar a la Tauromaquia de los programas electorales de los partidos y hacer entender a la sociedad que esto es un Bien de Interés Cultural que todos tienen la obligación de proteger. La Fiesta de los Toros, mal llamada con el franquismo “Fiesta Nacional”, tiene que estar por encima de las circunstancias políticas. Así lo han hecho en Francia y los resultados están ahí.

                El problema empezó en Cataluña cuando los nacionalistas tomaron la Tauromaquia como un arma política, prohibiéndola en contra de las libertades. Lo del animalismo era una mentira, pues sólo prohibieron las corridas en las plazas de toros manteniendo los festejos con el toro en la calle; y lo de que los toros eran una Fiesta “española”, otra falacia, pues el presidente y líder de Esquerra Republicana, Lluis Companys, que luchó y murió por la libertad, fue un gran aficionado que no tenía inconveniente en presidir los festejos en la Monumental de Barcelona.

                Se puede intentar falsear y ocultar, pero es imposible borrar la relación entre la izquierda y la Tauromaquia en la Historia de España. Socialistas, republicanos, anarquistas, comunistas e independentistas, disfrutaron y amaron la Fiesta de los Toros y muchos toreros salieron de sus filas. Hoy, estos partidos que tanto se preocupan por la “Memoria histórica”, deberían reconocer esto y enterarse de que la Fiesta no es fascista. La Tauromaquia ha convivido con todos los regímenes políticos y en los tendidos de una plaza de toros se sientan gentes de derecha, de centro y de izquierdas, unidas por el mismo sentimiento.

                Desgraciadamente, hoy muchos de estos partidos han renegado de ella y, como dice mi amigo Marcial, con toda la razón del mundo, da pena ver como gente que ha luchado por la libertad, están viendo como los suyos les traicionan, impidiéndoles ejercer la libertad de acudir a un rito que excede de la racionalidad y se convierte en sentimiento.2019-03-16_AAR7044

                Igualmente apreciamos un oportunismo de los partidos de derechas que ahora asumen el papel de salvadores y defensores de la Tauromaquia, buscando claramente los votos de los aficionados. Vox y el PP se han manifestado claramente, compitiendo ahora por ver quien defiende más los toros y la caza; pero no hace mucho, los populares tuvieron mayoría absoluta y no hicieron nada por blindar la Fiesta y, por poner otro ejemplo, aprobaron, junto con el PSOE, la Ley que prohibía televisar corridas de toros en España, y ya sabemos que, lo que no sale por televisión, no existe.

                Por todo lo cual, yo les diría a los políticos que lo mejor que pueden hacer es no meterse, dejarnos tranquilos, que dejen de hablar de toros, que no politicen la Fiesta.147434

                Pedro Sánchez lo hizo muy mal cuando llamó a un programa de televisión cuyo presentador es un claro defensor de la supresión de las corridas de toros, para decir que nunca le verían en una plaza. Y digo yo, ¿qué nos importa a nosotros si le gustan los toros o no? Eso es una idiotez. Se tendría que callar y actuar conforme a la Ley. Hace poco, su ministro Ábalos, dijo que los aficionados éramos unos casposos, sin darse cuenta de que con esas afirmaciones estaba perjudicando a su propio partido, en el que hay muchos y buenos aficionados. La ministra Teresa Ribera, también se pronunció contra la caza y los toros. Otra tontería, porque, cuando uno es ministro, tiene que saber que lo que dice no son opiniones, son posiciones.DfKlMGrXcAUEzik

                La líder de Podemos en Andalucía, arremetió contra Padilla por dar una vuelta al ruedo con una bandera pirata y otra de España con el águila que alguien le dio. La podemita llegó a decir que Padilla estaba “exaltando el fascismo, una vergüenza que esto esté pasando y que no pase absolutamente nada”. Yo le diría a esta señora que tan legal es que un torero de la vuelta al ruedo con la bandera de España como que los suyos de Podemos cuelguen banderas republicanas en sus despachos.

                Los propios toreros están divididos en este tema de la politización de la Fiesta y esto nos traerá problemas. Mientras algunos, como Morante, han sido poster y reclamo de un partido, otros como El Juli, se han posicionado en contra de la politización de la Fiesta, mostrando su rechazo a aquellas formaciones que ponen como excusa al mundo taurino para ganar votos, asegurando que el toreo nunca ha entendido de posturas políticas y que el toro es del pueblo.

                Enrique Ponce ha dicho que politizar la Fiesta es lo peor que nos puede pasar, pues corremos el riesgo de que, si un día mandan los que llevan en su programa acabar con ella, pueden tener la fuerza suficiente para prohibir los toros, sin importarles lo que puedan pensar millones de personas. Por eso dice que hay que rebelarse contra quienes politizan los toros, que no podemos dejarnos avasallar y, su mejor argumento es el que da título a este artículo: “El toreo es sentimiento y no política”.

                Un torero muy popular, El Cordobés, cree igualmente que los toros no se deben politizar. Dice que los políticos deberían dedicarse a otras funciones como erradicar el paro y la pobreza y también a darles a los españoles tranquilidad y estabilidad, cosa muy necesaria en estos difíciles momentos que vivimos.

                Una de las consecuencias de esta politización la vivimos en nuestra Comunidad no hace mucho, cuando el alcalde de Fortuna quiso suprimir los toros en ese municipio mediante un referendun, y lo estamos viendo ahora cuando el alcalde de La Unión no da la autorización para que se celebre un festejo taurino en esa localidad. A esto nos está llevando la politización.

                Por eso, señores políticos, les pido que nos dejen en paz. El toreo no es suyo, el toreo es del pueblo y sepan que, mientras haya un hombre que crie un toro y un muchacho que se juegue la vida delante de él, la Fiesta seguirá viva.

                La Fiesta de los Toros no puede morir y si ocurriera eso algún día, habría que escribir en la lápida: Aquí yace España.

Por Juan Vicente Rubio.