EL DÍA DESPUÉS: “CLAMOR POR PACO UREÑA”

A las cinco de la tarde, eran las cinco en punto de la tarde, y tanto llanto se convirtió en alegría. Tanto sufrimiento, en la más absoluta y arrolladora verdad. Si García Lorca hubiera vivido el huracán de emoción que pasó por el coso de la calle de Játiva, un sábado de marzo fallero, hubiera dejado para la historia otra de sus grandes obras. La antítesis de aquella de Sánchez Mejías. Un canto a la vida. Un reconocimiento a un héroe vestido de luces que hubiera recitado como nadie un murciano ilustre como Paco Rabal, “Clamor por Paco Ureña”2019-03-16_AAR7034

Seguramente fue el paseíllo más feliz de su vida. En su cara los gestos de la batalla pero la sonrisa del que se siente pleno, lleno, vivo otra vez. Enfundado en un rosa y oro. No podía ser de otra manera. Un amuleto perfecto, para días clave. La tarde de Valencia, lo era. Ilusos todos los presentes. Nos pensábamos que la máxima emoción llegaría al partirnos las palmas de las manos para sacarlo a saludar. Para decirle eso de gracias por volver, te echábamos de menos. Pero, salió el de La Escucha para hacerle un quite al primero de la tarde. Y la palabra emoción se quedó corta. Se echó el capote a la espalda para dejar un soberano y ajustadísimo pasaje por gaoneras que reventó tensiómetros y que llevó a más de un corazón al borde del infarto. Llevó la emoción hasta más allá del sentido de la palabra. Le dio al sentimiento un tranco más para decir en el ruedo, como el mejor sabe hacer y por si alguien tenía alguna duda ¡Aquí estoy! Nunca me fui. Y su felicidad, se contagió a todos.2019 03 16_AAR7122

Luego el primer toro de su lote de Juan Pedro Domecq no colaboró. Lo primero, por ser un animal demasiado terciado para una plaza de toros de la categoría de Valencia, y lo segundo porque el animal no tuvo el empuje necesario como para armar una faena compacta. Pero dejó detalles al natural de gran belleza que hicieron atisbar otra vez esa expresión tan buena que tanto le ha dado. No se le notó ninguna secuela. Dirán que la espada. Los que dicen eso, la verdad, que no saben que para ser Ureña, el de verdad, también había que fallar con la espada, como tantas tardes anteriores.2019 03 16_AAR7499

Bonito de lámina y de buen juego en la muleta fue su segundo del lote. Un buen toro de Juan Pedro, quizá no tanto como el quinto, que dio un extraordinario juego, pero se dejó hacer mucho y bien. Ureña nos adentró en una faena donde dejó muestra de su hambre dejando tandas de derechazos ligados que rompieron al toro. Lo que verdaderamente rompió fue su manera de ejecutar el toreo con la mano izquierda. Su toreo es la Esperanza de Triana de recogida por su barrio. Pureza Pura. Cruzado, centrado. Cada muletazo fue un cartel de Ruano Llopis. Y cuando el toro se acabó, sacó fondo de la entrepierna y dejó un final por bernadinas de escalofrío. Si no llega a pinchar al primer intento la oreja cortada hubiera llegado doble a sus manos.2019-03-16_AAR7718

El sexto, cinqueño, corraleado y rechazado en varias plazas el año pasado, no lo puso fácil. Pero Paco Ureña dejó claro que lo puro también tiene derecho a ser capaz. Y solventó la papeleta tapando las enormes dificultades de un toro muy tosco al que terminó enjaretando por el pitón derecho. Firme y valiente, el de Lorca se metió a la gente en el bolsillo por sus enormes ganas, pero cuando todo estaba predispuesto para la oreja el mal uso de la espada se volvió a cruzar por el camino. No pudo llegar la Puerta Grande, pero sin duda, el triunfo fue volverlo a ver, y su triunfo volver a sentir su profesión, volver a sentirse torero.

La tauromaquia está de enhorabuena. Ahora, toca mes y medio de partir carretones. Las plazas de primera esperan a un torero de primera.

Fran Pérez @frantrapiotoros