FRANCISCO HERNÁNDEZ “JARDINERO” FIGURA CUMBRE DE LA TAUROMAQUIA MURCIANA por Julián Hernández Ibáñez

Francisco Hernández Valverde (Jardinero),  fue uno de los mejores banderilleros que ha tenido Murcia en toda su historia.

Jardinero era un peón muy eficaz con la capa, con una constitución hercúlea y un valor inenarrable. Pero donde sobresalía entre los demás era con las banderillas, y con ellas en la mano les llegaba a los toros a la misma cara y, levantando muy bien los dos brazos, las colocaba en todo lo alto. Los pares de Jardinero fueron ampliamente recordados por nuestros abuelos. Se decía que los pares de Jardinero, eran de verdadero castigo, pues frecuentemente dejaba “sentados” a los toros de aquellos tiempos, auténticas catedrales, en el centro del ruedo con-sólo un par de banderillas de poder a poder, que clavaba en los lomos del toro, casi a la mitad del palo, sin qué con esto perdiera nada de la belleza de su estilo y colocación.

Francisco Hernández, que debía su apodo a un negocio de flores que tenían sus padres, nació en Murcia el día 27 de julio de 1881, y tuvo aquí un aprendizaje duro como todos los toreros de su época, toreando como banderillero sin cuadrilla fija en todas las plazas de la región, donde consiguió pronto destacar.

En pocos años, los mejores espadas del firmamento taurino se lo rifaban para integrarlo en sus cuadrillas, siendo el primero de estos, José Claro (Pepete), al que el toro estudiante, en 1910 trágicamente acabó con su vida en la plaza de toros de La Condomina, aquí pueden leer esa historia taurómaca ya pasada: https://elmuletazo.com/2017/12/11/el-dia-que-murcia-lloro-a-pepete-por-julianhibanez/

22Después continuó con Saleri II, Machaquito, el Papa Negro, Cocherito de Bilbao, Chiquito de Begoña, Posadas y Antonio Fuentes. Estuvo en América con Lagartijillo y actuó también a las órdenes de Curro Martín Vázquez (fundador de la saga de los Martín Vázquez), Manolo Bombita y de forma esporádica con Joselito y Juan Belmonte.

Una de las mejores tardes de Jardinero, fue en la plaza de Murcia en la segunda de feria del año 1904, en la que alternaron Bonarillo, Fuentes y Machaquito. Jardinero banderilleó de una manera extraordinaria a un auténtico barrabas, sin perderle la cara, exponiendo y saliendo andando como si tal cosa, y eso en presencia de un gran banderillero como lo era Antonio Fuentes. Ese día el ruedo de la plaza de la Condomina se llenó de billetes y cigarros puros, para agasajar al banderillero sanjuanero.

Otro gran triunfo que alcanzó en nuestra plaza, fue en otra segunda de feria del año 1912 con toros de Miura y de espadas Manolo Bombita y Vázquez. Clavó dos pares con tal elegancia y, a la vez, de tanto castigo, (era un subalterno de grandes facultades físicas), que fue ovacionado varios minutos sin pausa.

Jardinero estuvo en lo más alto del escalafón de plata más de 20 años y con las máximas figuras de su época.23

Cansado de los duros avatares de la profesión, Francisco se retiró de los ruedos allá por el año 1920. Más tarde estableció un taller de artesanía para la elaboración de hijuela, y ya en situación holgada, se permitió el lujo de ser empresario de nuestra plaza de toros de Murcia en los tiempos del régimen del general Primo de Rivera. Organizando primero numerosas novilladas, en parte para ayudar a su hijo Patricio, también del mismo apodo a abrirse hueco en la profesión, granjeándose un gran prestigio en Murcia, siendo considerado como una autoridad taurina de primera fila.

Fue el primer empresario del mundo que instauro la costumbre de hacer rifas antes del festejo, los premios eran muy atractivos y ayudaron estos sorteos a atraer gran numero de huertanos que veían en esto una forma fácil de ganar lo que tantos años costaba alcanzar con mucho trabajo y tesón.24

Sirva esta historia taurómaca para recordar a Jardinero, que ha pasado a la historia del toreo como un banderillero que podía mucho y castigaba más. Y, además, como un torero valiente, empresario taurino honrado y sobre todas las cosas, un murciano que se hacía querer por sus paisanos, siendo un personaje popularísimo hasta el mismo día de su muerte.25

Su fallecimiento ocurrió un 13 de febrero de 1958, hace pocos días se han cumplido 61 años de su muerte, que constituyó una enorme manifestación de duelo en toda Murcia. Su féretro fue llevado desde la murciana iglesia del barrio de San Juan en Murcia, acompañando al cadáver todas las fuerzas vivas de la ciudad y gran cantidad de gente relacionada con el toro, amén de una multitud de paisanos que no quisieron perderse este triste momento y mostrar los respetos a la familia, con su hijo Patricio a la cabeza y su nieto Paquito Hernández, que con el mismo apodo de su abuelo y de su padre, era un novillero bastante conocido por esos años.26

Por Julián Hernández Ibáñez Twitter:   @julianhibanez