EL CRIMEN DE LA CALLE GONZÁLEZ ADALID por Julián Hernández Ibáñez

UN NOVILLERO ES ASESINADO

El Hecho:

Sobre las 10:30 de la noche del 21 de diciembre de 1919, en la calle de González Adalid de la capital murciana,  un novillero llamado Tomás Alburquerque y apodado “El Niño de Belén”, entró a tomar unas copas en un bar, acompañado de varios amigos. Estos amigos eran el picador Angelillo, el cojo Capiches y su primo Tomas Zaragoza Alburquerque.tomasalbuquerque2

Cuando entraron todos, se hallaban en el bar tres sujetos, dos de ellos hermanos y cuyo oficio era mazantinero. Este es un oficio ya perdido y se le llamaba así, a los que formaban los mazos para trabajar la seda.

El Niño de Belén invitó a una copa a los dos hermanos, que se apellidaban Lázaro, pero el tercero acompañante de los dos hermanos y que se llamaba José Arcil, manifestó su cabreo por no haber sido también invitado.

Tomas, le dijo que ignoraba que el sujeto en cuestión estuviera con ellos, que por supuesto hacía extensiva la invitación, pero este, tenía ganas de bronca e inició una discusión.

Se salieron a la calle y continuaron con la trifulca con palabras más que fuertes, por lo que el dueño del bar tuvo que cerrar las puertas.

Al poco tiempo los que estaban consumiendo dentro del bar, oyeron quejido y gritos de dolor, a todo esto entró al bar un cabrero que contó, que habían dado una puñalada al Niño de Belén y que habían cogido al agresor.

El Niño del Belén fue trasladado al hospital donde el doctor Vera le hizo la primera cura en el costado izquierdo.

El novillero pasó los días 22 y 23 gravísimo y finalmente falleció en la madrugada del día 24, Nochebuena.

Tuvieron que transcurrir dos años de un proceso largo y concurrido. En diciembre de 1921, Aniceto Lázaro fue hallado culpable de la muerte de Tomás Alburquerque, y  sentenciado por un jurado popular a 14 años, 8 meses y un día de prisión.  A su hermano y al acompañante les fue impuesta la pena de 3 años y un día de prisión por ser cómplices del asesinato.

Tomás Alburquerque “Niño de Belén”

Nacido en Murcia, capitaneaba la cuadrilla juvenil murciana, que también integraban, Patricio Hernández “Jardinero” , Perdigón y Rizao. captura de pantalla (53) 

Tomás se puso el traje de luces por primera vez, matando una becerrada en la capital, el 8 de octubre de 1913, acompañado por Perdigón, que también hacía su debut.  

Dos años después sube un escalón y empieza su ascenso meteórico como matador de novillos.  Murcia, Albacete, Alicante, Valencia. No hay plaza de pueblo o de capital que no contara con la presencia del menudo novillero de Murcia.captura de pantalla (56)

Tomás fue un torero muy variado con el capote, sus quites eran muy esperados, conjugaba el arte con la valentía. No era raro verlo toreando de rodillas, haciéndolo con gran soltura y mucha gallardía. Pero el punto fuerte del Niño de Belén era la suerte suprema, pese a su corta estatura, todos decían que le faltaba un palmo para ser cumbre, tenía una forma de matar muy honrada y efectiva, siempre recto como una vela, no era raro ver a sus enemigos rodando sin puntilla.

Muy castigados por los novillos, tiene varios percances importantes. En 1917 tuvo una grave cogida en La Unión de Cartagena, por lo que tuvo que estar en el dique seco bastante tiempo, El 4 de agosto de 1918 fue corneado muy feamente en la plaza de toros de Alicante, cuando actuaba en una novillada nocturna, le costó algunos festejos.captura de pantalla (57)

En el sureste español, torea prácticamente en la totalidad de festejos donde un novillero es requerido para el paseíllo.captura de pantalla (54)

El día de Navidad de 1917 estaba anunciado para torear junto a Jardinero en Murcia, pero se suspende la novillada, por lo impracticable que se encontraba el coso y los caminos para llegar a la plaza, por una tromba de agua que cayó en Murcia el día antes. Finalmente esa novillada se traslada al día 30 de diciembre y vuelve a ser suspendida a causa ¡agárrense a sus asientos! Por la caída de una copiosa nevada en Murcia. Años donde en diciembre en Murcia, le daba por hacer frío y a veces hasta por nevar, no como en estos tiempos que por esos caprichos del cambio climático, en diciembre hacen 20 grados y vamos en mangas de camisa, tan campante.captura de pantalla (50)

Murcia lo disfruta todos los años dos o tres veces, pero donde consigue más cartel es en Alicante, donde llenaba cada vez que actuaba en el ruedo alicantino.

Niño de Belén fue un joven novillero murciano que estaba en pleno ascenso y que contaba con las simpatías de toda la región murciana. Llamado por la prensa como el fenómeno murciano, seguro que hubiera dado muchas glorias a la afición taurómaca de Murcia.captura de pantalla (55)

Sucumbió vil y traicioneramente víctima de una mano criminal. Sin duda el bueno de Tomás Alburquerque, hubiera querido una forma de morir más gloriosa, en la plaza, por las astas de un toro.

Que esta historia taurómaca sirva para recordar la memoria de este novillero murciano, que hoy todos olvidan y que un servidor le da vida aunque sea de esta manera tan humilde.

Por Julián Hernández Ibáñez Twitter:   @julianhibanez