“AUGURIOS 2019” por MARCIAL GARCÍA

IN MEMORIAM

Juan Ignacio de Ibarra,

Maestro de tantas cosas, compañero rapsoda

hasta el reciente Día de Inocentes,

con nuestro amigo JOSELUÍS como excusa.

            En nuestra antigua lengua madre, el latín, rígida como un lictor, y exacta como un geómetra, todo lo relacionado con el AVGVR, estaba perfectamente reglamentado, como no podía ser de otra manera, tratándose de una de las cabezas del Estado, que podía con sus auspicios paralizar una sesión del senado, la salida de una legión, simplemente, con su cetro curvo, interpretando la voluntad de los dioses inmortales, declarando su inapelable FACTVM o NECFACTVM.

            Por eso también, cuando el astuto Octaviano se convirtió en Augusto, en enero del 27 a. de C., haciéndose con el poder absoluto de Roma, fue uno de los títulos sacerdotales que, junto con el de Pontifex, que reservó para sí.

            Uno, que inició una buena cultura clásica, con su don Pedro añorado, quizás que por aquello de las ínfulas, en estos días de comienzo de esta temporada que ya pide puerta, se muestra dispuesto, tras las lustraciones de rigor, ceñir la toga cándida y con el litulo amenazante, alzado como receptor de la voluntad de los Inmortales, dejar estos augurios para la temporada que comienza.

Un toque a reflexión de algunos voceras, que no portavoces, del PSOE, para que intenten saber, que esta milenaria liturgia tiene múltiples seguidores entre sus afiliados y simpatizantes, que nos sentimos horrorizados cada vez que vomitan sus “jaimitadas” de turno, propias de demagogo novle, perdiendo votantes y afectos a pasos agigantados, ante posiciones waldisneyanas de falso y peregrino animalismo. TONTOS. ¡Que sois pero que mu tontos!

-Un mandato categórico a los emergentes defensores, salvadores de todos los valores patrios, para que creen el EDECANATO DE FIGURONES, todo muy al estilo versallesco, para que puedan seguir luciendo sus atildadas pecas, polvitos de arroz y “mouchoirs” todas las viejas damas, pródigas en engañifas varias, que niegan alejarse de los ruedos donde se siga la vieja liturgia del dios toro. Para seguir practicando, con desmochaditos engendros esas maravillosas parodias, esas delirantes y crisolescas pantomimas. Lógicamente, dicho Edecanato, estará provisto de abundante fondos reservados, mara mantener a la caterva de lameculos varios que dan loas a la farsa.

Un aviso de finiquito en diferido a las plazas del País Vasco. A las cismontanas, que las ultramontanas (las enclavadas en la douce France) gozan de envidiable salud. La gestión directa, con implicación real del aficionado, puede ser un incentivo de recuperación.

Un monumental interrogante en esa Andalucía en la que se ha usado el capote y la muleta como razón política. Interrogante, porque la catadura moral de algunos de sus paladines deja bastante que desear. Interrogante y grande, porque la política de “Panem et Circenses” ya ha sido empleada muchas veces como tapabocas y pasatiempo por los liberticidas. No están los tiempos para que los señoritos vuelvan a los toros con guardia montañés, de catite, rondeña y naranjero (¿O sí?).

Un pequeño y corto espacio para que familias y famiglias se den cuenta que esto ya no es lo que era. Que el negocio familiar, o se adapta a la verdad eterna del ritual o desaparece, maldecido y vilipendiado. Ustedes verán.

Una esperanzadora didáctica de la fiesta y sus valores. Del arte y la gloria. De la vida y la Muerte. De diversidad biológica comprendida, visitada y compartida. De un desmontaje del “animalismo de opereta” de la nini burguesía actual, desnortada, ahíta y enferma, defensores de planteamientos abstrusos y podridos, sobre un supuesto amor al animal, que esconde la desintegración familiar y la absoluta soledad de individuos aislados, capaces de gritar hasta el empíreo por una camada de gatos abandonada, importándoles tres pimientos las miles de camadas humanas abandonadas a su nosuerte.

Una gran ilusión y esperanza al contemplar que aún quedan sitios donde cada uno tiene su sitio. Donde se valoran esfuerzos, sueños e ilusiones. Donde se forma a seres libres y respetuosos, que luchan con esfuerzo diario para saber que las cosas conseguidas son fruto de esfuerzo y trabajo. Sitios donde al dios toro se le deja la dehesa y el páramo para triscar sueños. Sitios donde defienden con uñas y dientes su encierros y “correbous”, en cualquiera de sus formas tradicionales, símbolos de nuestra rancia personalidad, que algunos quieren linchar no sabemos por qué oscuras razones. Y sitios, donde, partiendo del viejo código del honor y es esfuerzo, aún hay posibilidades de llegar a la meta del héroe, con el respeto de las arcanas notas de la liturgia.

-Y una especial emoción que guardo en mi interior, por toreros de mi “collera”, que regresan de un territorio hostil, o bien que no calcularon las consecuencias de sus acciones; otros que, tras dejar alto el vexilvm, aún a costa de su integridad física, vuelven invictos, capaces de marcar el paso de su verdad y su pureza primigenia; otros, que desde la holgura del respeto ganado, no se ahogan en banalidades ni halagos… y otros, que continúan al timón, ojo avizor a la derrota, de su ilusionante regreso a Ítaca.

“Πάντα στο νου σου να ‘χεις την Ιθάκη.

Το φθάσιμον εκεί ειν’ο προορισμός σου.

Αλλά μη βιάζεις το ταξίδι διόλου.

Καλύτερα χρόνια πολλά να διαρκέσει…”

de marcial

EL FLAMEN MARCIAL, LITULO EN PREVENGAN, INSPIRA SU AUGURIO.

Por Marcial García