“LA NOCHE ES OSCURA Y ALBERGA HORRORES” por Fran Pérez

Y el invierno taurino de la fiesta de los toros continúa con su ya tradicional inmovilismo. Nada cambia. La temporada 2019 echará a andar y volveremos a lamentarnos de haber perdido el tiempo, de que todo sigue en penumbra pese a que si hay candiles de esperanza. El caso es, que sea por lo que sea, a los mandamases del toreo no les interesa llegar hasta esas luces y aumentar su potencia, ellos viven bien en la oscuridad.

Por el contrario, el aficionado busca en los carteles nuevos motivos para que su afición se ilumine y haga que le vuelva la ilusión por ir a una plaza de toros donde en la mayoría de ocasiones, ahora, pasa siempre lo esperado.

El sorteo de la pasada feria de Otoño de Madrid aumentó la incertidumbre de todos los aficionados. De los más críticos a los más permisivos. En la plaza se notó. La expectación subió a un nivel que antes no se había visto. Y ese no saber qué pasará le vino a la fiesta como un paracetamol en los días de dolor de cabeza. Eso hasta incrementó los buenos resultados de una feria de Otoño donde salieron disparados a la temporada 2019 Emilio de Justo y un olvidado Urdiales, que con un faenón de los que marcan historia, se colocó en la pole.

Demasiada iluminación para los que mandan en la fiesta. Ya no solo los cuatro empresarios que manejan el cotarro, sino de algunos toreros y hasta ganaderos que no tuvieron “cajones” en poner su nombre en el bombo de Otoño y que en 2019 tampoco lo quieren hacer, ni en Otoño, ni mucho menos en San Isidro. La idea de que la mejor feria taurina del mundo pueda ser sorteada produce miedo. Sí, eso, miedo. Miedo a que todo se desmonte, al destrone, a perder galones y estatus económico. Miedo a que el bombo sea caprichoso y te encuadre en la de José Joaquín (Saltillo), por poner un ejemplo, que no es la única pieza ganadera que se quiere evitar.El-Juli-a-placer-con-el-noble-y-enclasado-segundo-Foto-Verónica-Covisa-897x533

Y con esto viene el “me lo he ganado en la plaza”. La gran excusa. Entendible porque es así, se lo han ganado, con triunfos sonoros que todos hemos cantado. Negarlo es imposible. Pero no se puede vivir bien toda la vida por un día de gloria. Y esos triunfos son menos triunfos cuando se niegan a conseguir retos más importantes. Abrir el abanico de encastes, poderle a todo tipo de toros.

El sorteo ha abierto la posibilidad de ver a toreros admirados con ganaderías que si no se realizara no torearían en su vida. Y eso ha revitalizado la emoción y la fiesta. Y ha quitado algunas vendas de los ojos de aficionados decepcionados. ¡¡Y tan solo se ha celebrado una vez!!

Pero me da la sensación que ese pequeño resquicio de aire fresco se quedará en nada. Porque otra vez la oscuridad (los mismos de siempre) gana.

Ir contra ella es ser una lacra. Sí, es no saber hablar de toros. Que si ves un toro afeitado, silencio maestranza. Que si entre toro y torero entra el barco del piolín de Zoido, hay que decir faena cumbre. La ley de tapar cuando no conviene y sacar la artillería cuando está bien pagado. O la manera de perder la libertad a cambio de unas palmaditas en la espalda.

La luz tiene un defecto. Que se ve todo.

Que ya lo dicen en juego de tronos ¡La noche es oscura y alberga horrores!

Fran Pérez @frantrapiotoros