“UREÑA EN PIE” por JOSÉ LUIS VALDÉS

Aquel martes de diciembre de 2014 recibíamos la grata visita de Paco Ureña en el Real Club Taurino de Murcia para repasar una temporada que había sido el inicio de su consagración como figura del toreo. Da gusto escuchar a alguien así. Muchas de sus frases de ese día se me quedaron grabadas como sentencias. Recuerdo especialmente una, cuando se refirió a la cogida sufrida unos meses antes en Las Ventas, en San Isidro, ante un toro de El Montecillo: “Esa cogida me vino bien”, dijo. Parecía una paradoja, o incluso un verdadero disparate. ¿Qué torero es capaz de agradecer una cornada de veinticinco centímetros? Entonces me di cuenta que estaba sin duda ante un tipo especial, un hombre serio y sensato, de los que meditan las cosas, que ante el aparente infortunio que le hacía perderse muchas corridas en un momento tan trascendental para su futuro, justo cuando empezaba a despegar, en vez de lloriquear y compadecerse de su mala suerte, él era capaz de aprovechar un mazazo del destino para reflexionar con calma, replantearse su carrera, afianzar los cimientos y levantarse con más fuerza y con las ideas aún más claras. Hay poca gente así, créanme.

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 “El éxito llega cuando tiene que llegar -dijo en otro momento- y si no llegó antes es porque entonces no sería para mí”. Estas palabras reflejan su concepción particular de los altibajos de la vida, de los caprichos del azar… Pero eso no significa que sea un pasota ni un apocado. No, qué va, ¡ni mucho menos! “Soy un luchador”, nos aclaró aquella noche para evitar malas interpretaciones.

 Para mí que es una extraña mezcla de torero y filósofo, de guerrero y monje, una especie de samurai lorquino, y si Zenón de Citio, que fundó el estoicismo en el año 301 antes de Cristo, lo hubiera conocido hoy, estoy seguro de que lo hubiera tenido entre sus discípulos favoritos, junto a otros estoicos ilustres como Marco Aurelio, Cicerón o el mismísimo Séneca, que afirmaba que “el hombre más poderoso es aquel que es el dueño de sí mismo”.

  Y si alguien quiere conocer mejor a este torero con mayúsculas y la calidad humana que esconde tras su humildad y sus silencios, hago mías una por una las palabras con las que Federico Arnás presentó su fabulosa entrevista en el programa Tendido Cero el 18 de noviembre de 2017, de conocimiento y disfrute obligado para cualquier buen aficionado: “Les aseguramos que la entrevista les va a llegar muy dentro; les va a pellizcar los sentimientos. Fíjense que es una de las más emotivas, de las más intensas que hemos hecho en las treinta y dos temporadas de Tendido Cero”.

 Ahora Ureña se enfrenta a un nuevo golpe; es lo que tiene esta dura profesión. Otros toreros, como Padilla, han pasado por lo mismo y han superado la pérdida de un ojo; seguro que él también lo logrará. No ha llegado hasta aquí para rendirse ahora. Para las adversidades, el estoico Séneca tenía un buen consejo: “Cuenta cada día como una nueva vida”. Conociendo la especial personalidad de Paco, estoy convencido de que así lo hará y que aprovechará esta circunstancia tan difícil, este nuevo reto del destino, para resurgir como torero, y, algo aún más importante, para crecer como hombre. Y eso solo está al alcance de los grandes.

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José Luis Valdés