“PAUSA” por Fran Pérez

20181014_212232De forma inesperada, Alejandro Talavante se retiraba por un periodo indefinido de los ruedos tras actuar en la tarde de ayer en la última corrida de toros de la feria del Pilar de Zaragoza.

Su seguro que meditada decisión, está siendo pasto de las críticas. Unos dicen que se está haciendo un Morante para volver con un caché mayor a los ruedos como hizo el de la Puebla el pasado año, otros que ha perdido la guerra que tenía con la casa Matilla desde que en mayo se rompiera la relación profesional que los unía y que le ha llevado a quedarse fuera de un montón de ferias importantes en la temporada que da sus últimos coletazos. Otros se atreven a afirmar que su apuesta fallida en la feria de Otoño de Madrid ha sido una losa que es difícil de levantar. Para muchos es la consecuencia de un sistema taurino en el que mandan los intereses de las empresas y no los de los aficionados, un sistema que esta así desde que la tauromaquia tiene nombre y que Talavante ha querido combatir en estos últimos meses, y cuya consecuencia ha sido este repentino abandono de los ruedos.

Es cierto que la carrera de Talavante está llena de cambios y que prácticamente todos ellos están cimentados en la fuente del sistema taurino, salvo en la época del recordado Antonio Corbacho, donde Talavante si consiguió la independencia que ahora trataba de buscar, pero lo que está claro es que el extremeño se ha ganado hacer con su trayectoria profesional lo que le venga en gana.

Si ahora su cuerpo le pide pausa, nada ni nadie puede decirle nada. Porque ya se lo decía Rafael Guerra “Guerrita” a D. José Ortega y Gasset, “ca uno es ca uno”. Una respuesta que al filósofo le llevó a reflexionar sobre la individualidad del ser humano y la reacción independiente de cada ser en cada acción a la que se enfrenta.

Con la marcha de Talavante la tauromaquia pierde uno de los toreros que más ha entusiasmado a los aficionados en la primera parte del siglo XXI. La historia de la tauromaquia no se podrá contar sin hablar de sus naturales. De la enorme chispa de alegría que supuso su irrupción en Madrid aquella novillada de San Isidro ante los novillos de El Ventorrillo. De su inmediata alternativa para aprovechar lo conseguido con medio manojo de naturales en Madrid. De la certeza de que estábamos ante un torero distinto en una corrida televisada desde Huelva donde la gente salió toreando de la plaza y del salón de sus casas. De una posterior temporada pegando zambombazos en Valencia, Madrid, saliendo a hombros el día de su confirmación de alternativa y Sevilla, donde cortó tres orejas el día de la despedida de Jesulín de la Maestranza, dando ese día un irrepetible natural que todavía hoy dura.

Luego llegaron los altibajos lógicos del que está empezando. Con fracasos sonados como las encerronas en solitario en Madrid. Pero con triunfos grandiosos cimentados en una mano izquierda privilegiada. Una mano izquierda que ha conseguido poner a Alejandro Talavante en cabeza de la predilección para los amantes del toreo de verdad, del toreo puro, ligado, templado. Y cuando ha hecho falta dar un paso al frente como con el bombo de la pasada feria de Otoño de Madrid, ahí estaba, poniendo su condición de figura del toreo mientras que otros, que han hecho un cuarto de lo que él ha conseguido, huían despavoridos.

Señores se va el triunfador de la feria de San Isidro 2018. Y se quedan los que se fueron a esconderse detrás de la piedra, para que nadie los viera a la más pura y rancia estrategia del Fornite, el videojuego de moda.

Eso si es para reflexionar.

Alejandro vuelve cuando quieras. Te esperamos. La tauromaquia siempre fue para los valientes.

Fran Pérez @frantrapiotoros