LA TRÁGICA HISTORIA DE FRANCISCO PIÑERO GAVIRA, EL PRIMER TORERO DOCTORADO EN LA CONDOMINA DE MURCIA por Julián Hernández Ibáñez

gavira retrato (2)_filteredEn esta historia taurómaca quiero recordar dos importantes episodios de un torero sevillano llamado Francisco Piñero Gavira. El primero gozoso, el de su alternativa en nuestra plaza, la primera que se otorgó en la plaza de toros de La Condomina  y el segundo, su trágica muerte a consecuencia del disparo del arma de fuego de un policía.

Comencemos con el gozoso y a la par histórico para nuestra plaza.

Gavira tuvo un cartel impresionante en la región murciana, desde el mes de marzo anterior a su doctorado prácticamente no había novillada en la región que no estuviera anunciado.  Toreo seis tardes en la capital murciana antes de la alternativa, así como en Cartagena actuó en varios festejos, incluido uno que se celebró a beneficio de las familias de las víctimas del naufragio del barco Reina Regente, que fue una moderna nave de combate de última generación, que había desaparecido como por arte de magia, en su travesía desde Tánger a Cádiz.

Hizo Francisco Piñero su presentación en la plaza de Madrid,  el 30 de agosto de 1891. Gustó a los madrileños el arrojo y voluntad del nuevo novillero, recibiendo las simpatías del público y de la empresa, que no le olvidó en sucesivas combinaciones. El nombre de Gavira adquirió relieve entre la novillería, elevándose en sucesivas temporadas, hasta colocarse a la cabeza de los de su categoría.

La empresa de la plaza murciana le ofreció dos corridas en el otoño de 1895 si se avenía a recibir la alternativa, lo que Francisco aceptó.

La efeméride de su doctorado,  tuvo lugar el 7 de septiembre de 1895, primera corrida de feria. El cartel del festejo estaba formado por Juan Ruíz “Lagartija”, don Luis Mazzantini y  Francisco Piñero Gavira, que usaba en los carteles su segundo apellido. Se lidiaron en tal acontecimiento seis toros de Palha, que a la postre resultaron bravos casi todos, muy bien presentados y con romana para dar y tomar, el único que desmereció fue el del alternativado, que resultó manso de solemnidad y que por tres veces saltó la barrera buscando el camino hacia tierras portuguesas.

El toro que le cedió nuestro paisano Juan Ruiz Lagartija, atendía por “Chivato”, al que el nuevo matador despachó de dos pinchazos y una estocada.gavira veragua_filteredx

Revisemos esa faena al toro de su alternativa,  según el periódico Las Provincias de Levante del día 8 de septiembre de 1895.

      — Una numerosa concurrencia que no bajaría de nueve mil personas, compuestas de aficionados de la ciudad y forasteros que en número crecidísimo llegaron de Cartagena,  Alicante, Lorca y demás pueblos de la provincia, ocupaban todas las localidades de sombra y gran parte de las de sol, ofreciendo la plaza una animación grandísima.

El primer toro, de pelo negro zaino, llamado Chivato, salió pacífico y tomó una vara del Gallero. El Largo pone otra a la ballestilla, al quite Lagartija, y el bicho toma las tablas por el seis. El Sastre pincha en lo alto, cayendo y oyendo una ovación y otra en otro puyazo que pone después, tomando el bicho dos veces el callejón.

Moja el Largo y Lagartija da una larga oyendo palmas. Berrinche y Pito, toman los palos y montera en mano los ceden al Comerciante y Vega, dejando el primero un par al cuarteo pasado. Vega sale en falso y a la media vuelta deja otro caído y dobla el primero con otro a la media vuelta.

Tocan a matar y Lagartija ataviado de traje verde con oro  para cumplir lo acordado  tal como estaba anunciado de ceder el primer toro. Muleta y sable tomó y en puesto de usarlos él a Gavira se los dio con lo que lo convirtió en matador de cartel. Según cuentan los que lo oyeron, la ceremonia de cesión de trastos fue así:

    —Paco, aquí te entrego estas arras, como señal de que te estimo, con que duro y a la cabeza que el tiempo es oro.

Y Paquito Gavira le contestó:

   —Gracias señor Juan y que no haya novedad.

Y Gavira con la emoción de esta distinción,  suelto y seguro paso, dirigiéndose al buey  que huía de su sombra, teniendo que correr tras el bicho e intenta aprovechar estando el toro desigualado, Mazzantini se lo quita, oyendo palmas, y el diestro pincha dos veces como puede, sufre un desarme y remata con una buena estocada. (Palmas).—

Como nota curiosa, ofrezco a continuación la nota exacta de las contratas que al morir tenía ultimadas el desgraciado Francisco Piñero Gavira, para que se den cuenta que era uno de los toreros predilectos de las empresas.

Febrero: 2 y 6, Madrid.—Marzo: 13, 19 y 20, Bilbao.—Abril: 10, Toledo; 17 y 24, Zaragoza. —Mayo: 8, 19, 22 y 29, Barcelona.—Junio: 5, Zaragoza; 12, Barcelona.—Julio: 3, 10 y 17, Valladolid; 24 y 31; Málaga.—Septiembre: 15, Murcia, etc, etc, etc.

Ahora pasare a relatar el hecho trágico de su muerte a manos de un policía.

A las cinco de la madruga del jueves 20 de enero de 1898 abandonaba, en unión de unos amigos, un colmado de la madrileña calle de la Visitación.  Gavira iba por detrás de sus acompañantes, visiblemente ebrio, tomando por la calle del Príncipe en dirección hacia la Carrera de San Jerónimo. 

En dirección contraria iba el inspector de policía del distrito de Congreso, Don Salvador Roig, al cual tropezó, encarándose con él. Sostuvieron una disputa, vinieron a las manos, y se golpearon mutuamente hasta que Roig hizo sonar su silbato y al punto acudieron al lugar de la trifulca dos guardias de Orden público y el Sereno de la calle, que consiguieron separar a los contendientes y detener a Gavira.lucha gavirax

En ese momento, estando ya detenido el torero y sujeto por uno de los guardias, llega corriendo el inspector del distrito de Congreso Don Luis Blanco Núñez que, dándose a conocer, ordenó al guardia que sujetaba a Gavira que lo soltara y comenzó a golpear a Francisco Piñero con su bastón.

A esas mismas horas, poco después de las cinco de la madrugada, siete jóvenes de la buena sociedad, médicos y abogados, individuos de familias respetables, entre ellos un hijo del General Arsenio Martínez Campos, que salían de la Chocolatería de la Prevención, vieron, a pocos pasos de ellos, a dos individuos dándose de bofetadas con gran furor. Se acercaron hacia el lugar de la contienda en el momento en que llegaba el sereno y una pareja de orden público. Reconocieron en uno de los contendientes a Gavira. El otro contendiente, un desconocido para los jóvenes testigos, dijo a los agentes que bajo su responsabilidad trasladasen al torero a la prevención. Fue entonces cuando vieron irrumpir en la escena al inspector, D. Luis Blanco,  que se acercó a Gavira con palabras insultantes, pegándole algunos golpes con el bastón. En ese momento no estaban claros los motivos de la inquina del inspector con el torero, pero en la vista oral el testigo D. Natalio Díaz manifestó que había oído que entre Gavira y Blanco mediaban resentimientos por causa de una mujer. Algunos años después se supo la verdadera razón y no era otra que la mujer causa de la disputa, era la propia esposa del inspector de policía, y que esa infidelidad hizo que este no perdiera la ocasión que se le presentó y acabara con la vida del torero.

Prosigo el relato de los hechos. Ante los golpes recibidos, Gavira se arrojó sobre el inspector Blanco agarrándose ambos a brazo partido, cayendo al suelo el uno sobre el otro, se levantó inmediatamente el diestro, que había conseguido arrebatar su bastón al Sr. Blanco, y comenzó a descargar una lluvia de palos sobre el inspector. Huyó el representante de la autoridad en dirección a la Plaza de Santa Ana, sin dejar Gavira de darle bastonazos y, frente al número 18, volviéndose el acometido hizo un disparo de arma corta sobre Gavira, que acabó desplomado junto al Teatro de la Comedia. Francisco Piñero moriría dos días después.gavira disparo_filtered copia

En beneficio de la familia de Gavira se dieron dos corridas. La de Madrid, con Valenciano, Félix Velasco y Bonifa y toros de Palha y la de Barcelona con Costillares, Rolo y Pulguita y toros de D. Máximo Hernán. De la primera no tenemos el dato, la segunda, descontados los gastos, con un ingreso en taquilla de 10.653,50 pesetas, arrojó el rácano beneficio de 222,19 pesetas, que allí pasó gastos hasta el apuntador, como sigue siendo habitual en nuestros días.Captura de pantalla (23)

Tras celebrarse el juicio, el día 7 de abril de 1899, un jurado dictó sentencia condenatoria contra D. Luis Blanco en la que se apreciaron las circunstancias atenuantes de arrebato y obcecación y la de no haber tenido la intención de provocar un mal tan grande, imponiéndole la sala al procesado la pena de ocho años y un día de reclusión mayor con las accesorias de las costas e indemnización de 5.000 pesetas a la familia del infortunado Gavira.

Y esta es la historia taurómaca del primer torero que tomó la alternativa en Murcia, Francisco Piñero Gavira, lo que empezó de manera gozosa, termino de manera trágica, por culpa de una infidelidad.

Julián Hernández Ibáñez.

Twitter: @julianhibanez