HÉROES DE LA TAUROMAQUIA

El pundonor y la fuerza de Paco Ureña ante la dramática cornada recibida en el ojo izquierdo en Albacete han traído hasta nuestros días la vida de un torero nacido en la localidad sevillana de Gelves el 27 de febrero de 1816. Manuel Domínguez Campos, más adelante apodado “Desperdicios” era un torero de gran valentía y profunda personalidad, un guerrillero que inventó el “farol” como lance capotero y que tuvo la mala fortuna de ser alcanzado también en el ojo cuando toreaba en 1853 en la plaza de toros de El Puerto de Santa María. Era tal su personalidad, que dicen que al verse el colgajo se lo arrancó de cuajo, gritando en ese momento “¡Fuera desperdicios!” y siguió toreando como si nada. Dicen que de ahí le viene el apodo aunque, esa leyenda parece poco creíble. Otras fuentes apuntan a que el apodo se lo puso el torero rondeño Pedro Romero, al verlo torear en la escuela de tauromaquia de Sevilla. Pedro Romero al ver lo bien que manejaba el capote lanzó al viento la expresión “¡Este muchacho no tiene desperdicio!” y ese puede ser otro motivo menos sangriento del apodo del sevillano Domínguez.manuel-domc3adnguez-desperdicios4

La suerte de Ureña, porque el percance pudo ser peor, también recordó a la mala fortuna del valenciano Manuel Granero. Granero fue una de las primeras figuras de primera mitad del siglo XX. El 7 de mayo de 1922 toreaba junto a Juan Luis de la Rosa y Marcial Lalanda en la plaza de toros de Madrid, toros del Duque de Veragua. “Pocapena”, segundo toro del lote del valenciano, lo volteó, lo dejó sentado junto a las tablas y le asestó una cornada en el ojo derecho que le provocó la muerte.Granero-fuera

Este es el capítulo más desagradable de una historia que está llena de toreros que han superado con mucha fuerza de voluntad y lucha, lo que supone la mala noticia de perder la visión de un ojo.

Uno de los primeros toreros que utilizó un parche para torear fue el mexicano Armando Rosales “El Satillense”. En los años 70, siendo un novillero con protección, sufrió un percance parecido al de Ureña cuando toreaba un toro viejo en la plaza de toros de Santa Clara del Cobre que le hizo perder el ojo derecho. A fuerza de mucha voluntad y de no querer dejar pasar sus sueños, “El Saltillense” tomó la alternativa diez años después. Su carrera no fue duradera, pero si con la satisfacción de superar un obstáculo que todo el mundo pensaba que no superaría. Más adelante se haría fotógrafo taurino.armando-rosales-el-saltillense

Perteneciente a ese triángulo de príncipes que salió de la primera hornada de la escuela taurina de Madrid y que la historia del toreo no puede olvidar fue Lucio Sandín. Lucio junto a Miguel Maestro y el recordado José Cubero “Yiyo” estaban llamados a rejuvenecer la fiesta de los toros. Tras campañas prometedoras de novillero saliendo por el Puerta del Príncipe de Sevilla el 30 de mayo del 83, Lucio se encontró con la mala fortuna el 13 de junio del mismo año en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El novillo “Santanero” de Baltasar Ibán lo prendió y con el pitón le hizo presión en la zona del ojo derecho, haciendo que el globo ocular se saliera de su sitio.lucio-sandin

Lucio no se dio por vencido y siguió su carrera como si nada. Tomó la alternativa en Sevilla en 1985, un día tan señalado como el Domingo de Resurrección de manos de Curro Romero y Rafael de Paula. Su carrera, fue como los dientes de una sierra y Lucio decidió irse para dedicarse a la oftalmología, carrera que estudió y que ejerce en esta época.lucio-sandinn-365xXx80

No podemos olvidarnos de unos de los toreros cuyo concepto y pureza sigue en el recuerdo de todos los aficionados. Luis Ortiz Valladares, o lo que es lo mismo, Luis de Pauloba sufrió un gravísimo percance cuando era novillero en la plaza de toros de Cuenca. El novillo lo prendió por la boca, produciéndole innumerables lesiones, entre ellas la pérdida del ojo izquierdo. Pauloba, tras una lenta y dolorosa recuperación consiguió superar la adversidad y tomó la alternativa en Sevilla en 1993. Su carrera también está caracterizada por los altibajos y la falta de oportunidades. Ahora da clases para que los alumnos de la escuela taurina de Sevilla se contagien de su monumental concepto del toreo.Luis_de_Pauloba _Jose_Luís_Cazalla_Tato

Otro mexicano, José Rubén Arroyo, perdió el ojo derecho cuando entrenaba a causa del derrote seco de una vaca. Ese percance frenó lo que era una carrera prometedora como novillero. Consiguió tomar la alternativa, pero se olvidaron injustamente de él.Jose Ruben Arroyo

Quizá, el percance más conocido es el de nuestro admirado Juan José Padilla. Todos conocemos lo que pasó aquella tarde del 8 de octubre de 2011 en Zaragoza cuando el jerezano resbaló delante de la cara de un toro de Ana Romero cuando salía de un par de banderillas. El espanto inicial, fue llevado poco a poco hacía la heroicidad por las manos angelicales del Doctor Valcarreres, las ganas insuperables de seguir viviendo y disfrutando de su profesión del torero, y las operaciones posteriores del doctor García Perla.padilla-1

La historia de Juan José es una lección de vida, de lucha por lo que uno quiere. Debería enseñarse en todas las escuelas, en todos los lugares de enseñanza. No hay nada que te pare si el trabajo, el esfuerzo y la superación van de la mano._padillaporlapuertagrande_b4a3644d

No solo los pitones de los toros han causado desgracias oculares a los que se visten de luces. Las banderillas han sido también causantes de muchas lesiones.

Carlos Collado “Niño de la Taurina” perdió la visión de un ojo cuando toreaba de novillero en la plaza de toros de Algeciras en 1988. Un palo de una banderilla se introdujo en la cuenca ocular causándole una gran lesión y como consecuencia la pérdida de visión. Carlos, tiró para delante, tomo la alternativa y se mantuvo muchos años en el escalafón de matadores de toros.portada

Otra dichosa banderilla frenó la ascendente carrera del torero madrileño Javier Vázquez. Javier puso boca abajo la plaza de toros de Las Ventas en 1993 consiguiendo ser el triunfador de la feria de San Isidro.descarga (1)

Las siguientes temporadas, el madrileño siguió por la estela del triunfo pero un palotazo de una fría en la cuenca ocular en la plaza de toros de Villanueva de Perales en 1996, tuvo como efecto que perdiera un ojo. Después de aquello, como todos los que hemos relatado en este artículo, el madrileño sacó fuerza para seguir adelante, pero ya nada fue igual.f800x450-127944_179390_5

El rejoneador Leonardo Hernández es otro ejemplo de superación. Una banderilla le hizo perder la visión del ojo derecho en Íscar, un infortunio que se incrementó porque el rejoneador tenía ya problemas de visión en el otro ojo, lo que se conoce como “ojo vago”. Todos pensaban que no volvería a rejonear pero Leonardo consiguió ponerse en el pódium de los tres mejores rejoneadores, después de Pablo y Diego.leonardo3--644x362

En ese hilo de esperanza que se mantiene para que Ureña pueda recuperar la visión del ojo izquierdo, no nos cabe duda que sea lo que sea, Ureña va a sacar la garra que sacaron estos toreros para seguir con su trayectoria de verdad. Para continuar viviendo un sueño que ya es una realidad. Las plazas de toros están deseando que el de Lorca vuelva a peinar su albero con la grandeza de su muleta.UREÑA

#FuerzaUreña

Fran Pérez @frantrapiotoros

Documentación: ABC