SANGRE PURIFICADORA por Marcial García

Definición de la RAE de “figurón”

  1. adj. despect. Dicho de una persona: Fantasiosa y engreída, que quiere aparentar más de lo que es. El estadio ya no se llena de hinchas, sino de gente figurona. U. t. c. s.

 

            Decía el togado cristiano del siglo III Tertuliano: “La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos”.

            Uno, que siempre ha mostrado su respeto absoluto a los que dan testimonio de sus creencias con su propia sangre, espera que, en el caso que acabamos de vivir (estaba en el tendido 4), con ese espejo de toreros de verdad, que se apellida Ureña y Valero, y que responde al apelativo del “poverello” de Asis, se obre el milagro y su ejemplo sea camino a seguir por los que empiezan, en lugar de esos “figurones” que jalean los medios entocinados y mercenarios, que llevan ya demasiados años encabezando ese ficticio escalafón, creado por los intereses de las grandes mafias del toreo, que enseñorean –salvo honrosas excepciones- el panorama de la llamada “fiesta nacional”.DJ76lR3WAAEA3Op

            Para esos indocumentados plumíferos, que babean mientras colocan el epíteto a los que les “untan” las manos, y para los supuestos “aficionados” que comulgan con esa falsa doctrina, les pongo a la cabecera de estas líneas reivindicativas el verdadero sentido de “figurón”, tal como lo define la Real Academia de la Lengua. Quitado el apelativo que un ignorante ayuntamiento franquista de Salamanca hizo escribir con la sagrada sangre del toro en la fachada del palacio episcopal de la ciudad del Tormes (“Miles Gloriosvs”), que usaba como propio el dictador, no he visto nada más apropiado en este oscilante país, que tanto alardea de lo que no tiene. Ninguno de ellos supo lo que decía. Mientras que su deseo era dar gloria a quienes aplicaban ambos términos, la realidad semántica el muy otra. Así, mientras que para ellos “figurón” equivaldría a “figura máxima e incuestionable”, en realidad les están llamando lo que en realidad son: fantasiosos y engreídos. Del mismo modo, el falso latinista que coloco el “victor” franquista aludido, con su “gloriosvs” pretendía dar gloria al Caudillo, en realidad le estaba llamando “fanfarrón”, que eso es lo que significa el adjetivo en la lengua de Cicerón.

            El viernes 14 (festividad de la Exaltación de la gloriosa y vivificante Cruz), vivimos un ejemplo en la rebautizada con el hilarante sustantivo de “La Chota”.

            Ejemplo de honradez en el desempeño de una profesión.

            Ejemplo de verdad para los citados fantoches, que alardean ante peluches desmochados, “como si aquello hubiese sido la conquista de Constantinopla” (J. Vidal dixit).

            Ejemplo de compromiso con una vocación que es sacerdocio y magisterio.

            Ejemplo de honestidad de un HOMBRE, sencillo y humilde, pero con la grandeza de Catón, en una época en que esa palabra está devaluada hasta cotas de sumidero o sentina.

            Ejemplo de orgullo, eso que antaño se llamaba “vergüenza torera” y que hoy, reitero, es la excepción. Pero orgullo verdadero, del que se sabe que oficia con unción, pureza y convicción esta milenaria liturgia.UREÑA.HOMBR3_1

            Conozco  la vivencia personal de este mártir (palabra que en griego significa “el que da testimonio”) desde hace muchos años. Por ello sé que su profesión es su meta irrenunciable. Sé de sus renuncias a tantas cosas, con espíritu de eremita, pero con el valor del héroe, las ha llevado con discreción y convicción, como el único camino que le llevará a su aspiración de perfección y pureza. Conozco su mentalidad irreductible y su grandeza torera.

            Por eso y por otras cosas que me callo, mientras que veía desarrollarse su gesta, aguantando decidido en su sitio, sentía hervir mi sangre de despecho por tantas injusticias cometidas sobre él. Por tanto veto de esos cobardes de cortil, con los que pretenden (y seguirán pretendiéndolo) hundir al que es ejemplo de verdad torera y que, por lo tanto, deja tantos sucios traseros al aire, tanto farsante de mala comedia de tartana y feria y tanta artimaña desvergonzada…

            A casi cuarenta y ocho horas vista –el tiempo que en medicina suele darse a la reacción- espero que este acto de amor por la profesión sirva para que los que empiezan sepan espejo en el que mirarse, modelo al que seguir y héroe al que admirar. También espero, no sé si en vano, que su sangre, generosamente derramada sirva como semilla de buenos toreros.descarga

            Mientras tanto, con una velita de amor, encendida a Santa Lucía, aguardo la feliz noticia de su restablecimiento.

            ¡Fuerza, querido amigo! ¡Fuerza y ejemplo, TORERO!