EL BOICOT DEL MIEDO: MURCIA FUE MEXICANA POR UN DÍA por @julianhibanez

Antes de recordar el hecho histórico, para ponerlo en el contexto adecuado,  vamos a recordar las razones que llevaron a que tres toreros mexicanos coparan por primera y última vez una terna completa en España.

9cf4c5851d37387e9e23fb7d1e9e0b20

La temporada de 1936 se inició con relativa normalidad en las corridas falleras de Valencia y en otras como Barcelona. Se celebraron normalmente los festejos, donde figuraban en los carteles los toreros mexicanos Fermín Espinosa Armillita, Silverio Pérez, Luis Castro El Soldado, Lorenzo Garza y Carnicerito de Mexico. Todos ellos prestigiosos valores de la torería azteca y que gozaban de un envidiable cartel en España. Más a medida que avanzaba la temporada, iban agriándose las relaciones entre uno y otro país. No había manera de llegar a un contrato amistoso para que las relaciones entre toreros de México y España tomaran un rumbo de cordialidad.

En Xerez se hizo patente el desencuentro entre los toreros originarios de ambos continentes al no permitirse a El Soldado, realizar el paseíllo en la primera corrida de la feria de Jerez.

Los toreros nacionales pretendían exigir a los extranjeros la carta de trabajo para poder actuar en los cosos españoles. El espada Marcial Lalanda mantuvo varias conversaciones con las autoridades de su país, pero no consiguió sacar ninguna consecuencia favorable. En la feria de San Isidro de Madrid estaban anunciados,Marcial Lalanda, Bienvenida, Ortega y Armillita. Por la mañana, en el sorteo, Marcial exigió la carta de trabajo a los toreros mexicanos y como no pudieron mostrar tal documento, se suspendió la corrida. El precio de la entrada era de una peseta. Todos los toreros fueron detenidos y trasladados a la Cárcel Modelo, al igual que Marcial Lalanda, presidente del Jurado Mixto del Espectáculo y los banderilleros Eduardo Lalanda, Luis Suárez Magritas, Manuel Navarro, José Paradas, MelonesFarnesio, Fuentes Bejarano y Cástulo Martín. En el recinto carcelario se encontraron con los dirigentes falangistas José Antonio Primo de Rivera, Ruiz de Alda y Fernández Cuesta.

Armillita se ofreció a despachar en solitario los ocho toros ya enchiquerados, aunque fue incapaz de encontrar un solo subalterno dispuesto a secundarle en el paseíllo. Todos los rehileteros hispanos se habían solidarizado con sus compañeros presos.

En medio de esta convulsa situación llegamos al día del Corpus. Murcia 11 de junio de 1936, estaba anunciada una corrida de toros, en la que tampoco fue posible recomponer las agrias relaciones hispano-mexicanas. La negativa de Jaime Noáin y Rafaelillo a pisar la arena pimentonera en compañía de Armillita, motivó que la empresa sustituyese a los toreros españoles, previamente anunciados, por los aztecas Carnicerito de México El Soldado.

El empresario de la plaza tuvo noticia de que los toreros españoles contratados tenían el decidido propósito de presentar, en momento oportuno, los correspondientes certificados facultativos haciendo constar que no estaban en condiciones de tomar parte en el festejo, y en vista de ello, se puso al habla con los diestros mexicanos residentes en Madrid para confeccionar con ellos el cartel y celebrar la corrida a base de toreros mexicanos. Estas gestiones dieron por resultado que el cartel de la corrida quedase compuesto por los nombres de Armillita, El Soldado y Carnicerito de México. En las cuadrillas de estos diestros figuraban, además de los subalternos mexicanos, los españoles Rubichi, banderillero, y Foronda, Conejo y Madriles.

Enterados los toreros españoles de la nueva combinación del cartel murciano, decidieron impedir la llegada a la ciudad de los subalternos españoles, considerados como esquiroles, y, en vista de estas noticias, los tres espadas mexicanos acudieron a la Oficina de Orden publico de la Dirección General de Seguridad para solicitar la preparación de un servicio de vigilancia y protección durante el viaje que iban a emprender, por carretera, hacia Murcia. El Departamento policíaco dispuso el indicado servicio para que las cuadrillas pudieran llegar a Murcia normalmente.

En automóvil llegaron Armillita, El Soldado y Carnicerito de México, con las correspondientes cuadrillas, once españoles y cuatro mexicanos. Llegaron escoltados por la policía. A su llegada a Murcia se hospedaron en diversos hoteles y a mediodía acudieron los espadas mexicanos al Gobierno Civil para recabar del gobernador su apoyo a fin de que pudieran torear los banderilleros murcianos Pachínes y Bocanegra, que eran los que faltaban para completar las cuadrillas. Parece ser que nuestros paisanos se negaban a torear por solidaridad con los toreros españoles. Pero las resistencias de Pachínes y su compañero fueron vencidas por medidas terminantes de la autoridad que les obligó a vestirse de luces y a formar en las cuadrillas.

 La corrida de toros

Por culpa de los intensos rumores que corrían acerca de la posible suspensión del festejo, el público no llenó la totalidad del aforo. Desfilan las cuadrillas en las que figuran, aparte de los espadas, once subalternos españoles y cuatro mexicanos y el público tributa grandes aplausos a las cuadrillas, haciendo luego un aparte muy cariñoso, a los diestros Armillita, Carnicerito de México y El Soldado, que tienen que salir a los medios para saludar al público. El ganado de Villamarta es grande, bien puesto de cuerna y en conjunto bravo y codicioso, de condiciones excelentes para la lidia.

DAQZXTGXYAANOF2

Al primero, Armillita lo saluda con seis verónicas muy buenas que se aplauden. Hace un quite por revoleras y faroles, muy bonito, escuchando el mexicano una ovación. También consigue palmas en quites Camicerito y El Soldado. Los banderilleros actúan con brevedad. Toma los trastos Armillita y brinda al público comenzando la faena con pases por altos, cambiado y de pecho, siguiendo con toques de pitón y otras filigranas. Da un pinchazo bien señalado y una estocada que bastan. Ovación y vuelta al ruedo.

Al segundo, Carnicerito da unos lances sueltos y una media verónica apretada. El maestro después de un quite acortando, coloca tres superiores pares de banderillas que se ovacionan. Con la  muleta Carnicerito hace una faena voluntariosa. Da un pinchazo, media estocada y descabella. Palmas.

Skitch Nuevo

Al tercero, El Soldado, ofrece dos verónicas de buen estilo. Los piqueros actúan con desacierto y Foronda escucha una bronca grande al clavar una pica en los cuartos traseros. El toro está algo difícil por lo mal que se ha picado y El Soldado lo trastea con habilidad. Acaba con el bicho de una estocada tendida. Algunas palmas.

adsfa

Al cuarto, Armillita lo saluda con tres excelentes verónicas y remata con media superior. Palmas. En un quite por chicuelinas, es ovacionado. Sus compañeros se hacen aplaudir también en quites. Armillita, con preparación preciosa, coloca tres magníficos pares que le valen ovaciones. Toma la muleta y hace una labor grande, con la izquierda con pases de pecho y otros muy valientes y artísticos, continuando a los sones de la música con adornos de toques de pitón. Da un pinchazo y una estocada, doblando el bicho. Ovación.

Al quinto, Carnicerito se adorna con la capa. Palmas. En quites rivalizan los maestros y Carnicerito coloca cuatro excelentes pares, dos de poder a poder y dos al sesgo escalofriantes. Ovaciones. Con la muleta inicia la faena con altos y de pecho y la remata con una gran estocada descabellando al primer golpe. Ovación orejas y rabo y vuelta al ruedo.

Al sexto, El Soldado no hace nada con el capote y con las banderillas logra dos pares magníficos que se aplauden. El toro es bravísimo y manejable. El Soldado hace una gran faena a los sones de la música y entre oles y aplausos. A petición del público, sigue la labor y entra bien colocando media estocada que mata. Ovación, orejas y salida en hombros.

Y hasta aquí este recuerdo de una corrida histórica. La primera y última corrida copada por completo por diestros mexicanos en suelo español. Los tres tuvieron siempre un cartel bastante grande en la región murciana, sobre todo Carnicerito de México, que fue siempre tratado como un murciano más. La razón es muy fácil de comprender, José González López “Carnicerito de México” eligió Murcia para su doctorado, fue un 13 de septiembre de 1931, de manos de Domingo Ortega y con reses de la legendaría ganaderia de Miura.

IMG_E4791

 

Julián Hernández Ibáñez               @julianhibanez