DE PALMAS Y PALMEROS por Fran Pérez

palmas-640x349Que sería del flamenco sin las palmas. Ese formidable e inaudito acompañamiento rítmico que no todo el mundo sabe realizar. Su complejidad y variedad lo han convertido en uno de los símbolos más característicos de este arte, acompañando a multitud de bulerías, tangos, tanguillos, cantiñas y rumbas, además de sevillanas y fandangos de Huelva, que alegran el corazón de los amantes de este estilo de música.

Por regla general, las palmas no salen de una sola persona. En las buenas interpretaciones flamencas, es necesario el acompañamiento de al menos dos palmeros para que uno realice la base, el patrón base, y el otro realice segundas voces, contratiempos y remates.

Ahora que quieren vincularme los toros con el flamenco, que ya podían hacerlo con el rock and roll o el indie, que otro gallo nos cantaría, veo que por donde más se acercan los dos mundos son por la vía de las palmas. Pero no de esas que les tocan a los toreros cuando han estado bien en la plaza, ni esas que suenan cuando un toro dobla las manos más de una vez. Son esas escondidas que crean espejismos en el desierto. Esas que salen de las manos de habitantes de callejones, o interesados de barrera, y hacen creer a los futuros toreros, o toreros consagrados, algo que no son y que por sus circunstancias no van a llegar a serlo.

Muchas veces las palmas se transforman en un ¡Bien! desgañitado al viento. Otras, en fenómeno, monstruo o ¡que cojones tienes! Las palmas han arruinado a un montón de familias por no ver más allá. Los palmeros han construido cortijos y plazas de tientas para que al “figura” no le falte de nada, sin ver que lo que le faltaba no se podía conseguir con dinero. “Por un puñao Parné” que escribió el murciano Perelló en la canción que inmortalizó Miguel de Molina, se han creado burbujas que han volado alto hasta explotar y pegarse un topetazo de impresión con las mismísima realidad.

El que no vale, a otra cosa. No todo el mundo puede ser torero. Lo peor, es que en este mundo, la frase de la canción de “la Bien pagá” hace que el que tiene condiciones se quede en su casa, incluso abandone su sueño, y el que va con el “taco”, aunque toree a diez mil kilómetros del toro y se manche el traje cuando el toro se equivoca, tenga oportunidades hasta en las novilladas de la feria de San Isidro.

Cuantas peleas se han visto porque una persona con cordura y consejo de amigo ha dicho eso de ¡Quítate! o ¡Vete a otra cosa! Por no decir ¡No vales ni para pegarte palos! Y el afectado se lo ha tomado como una afrenta.

Luego el tiempo pasa, la moneda se gasta y el malo, a lo mejor no era tan malo.

Simplemente es ir con la verdad. Pasa como en el fútbol. Ahora todos los críos quieren ser Messi. Y Messi hay nada más que uno.

Una vez, Pepe Luis Segura, apoderado, listo, como el que más, le dijo a un tal Francisco Ruiz Miguel que así no iba a ningún lado, después de estar fenomenal en Madrid y perder las orejas con la espada. Pepe Luis se lió a almohadazos con Ruiz Miguel en la habitación del hotel y llegaron a las manos. Luego, el amor propio del torero le hizo resurgir y llegar hasta cotas altas. Y la sonrisa del listo de Pepe Luis cada vez era más grande. Se hizo rico él y el torero. Consecuencias de la exigencia.

Así, que como dicen “No les toquéis las palmas, que los conozco”

Fran Pérez @frantrapiotoros