ADOLFO MARTÍN, LA SINCERIDAD DE UN ALBASERRADA NATO

IMG-20180120-WA0016El mundo del toro no sería lo mismo sin la personalidad única de algunas personas que lo componen. Una de esas piezas imprescindibles estuvo el pasado viernes inaugurando el Ciclo Cultural taurino de Lorca. Con la solera que dan las años, y viviendo una segunda vida después de que en el año 2012 un toro de su propia ganadería casi se la arrebatara, Adolfo Martín dio una verdadera lección de amor por el toro bravo y de afición por la fiesta de los toros.

Dicen que los animales se parecen a sus dueños. Y en este caso se cumple el dicho. Adolfo es un Albaserrada nato. Una enciclopedia andante del toreo que va por abajo y se entrega cuando se le va por derecho, y que protesta y se disgusta cuando la falsedad se hace presente.

Hablar de toros con él es no ponerle límites al reloj y adentrarte en el mundo de las anécdotas y vivencias taurinas de alguien que ha visto toros desde antes de nacer. El toro y solo el toro como forma de vida. No tiene tiempo para más. Y es que en casa de los Martín, como decía su madre “es mejor ser animal que persona” porque todos los lujos los tienen los toros.

En contra de lo que dicen, Adolfo no para una y otra vez de repetir lo mismo. La admiración por su tío Victorino es plena. Tanta o más que la que tiene por su padre. “Albaserrada sigue siendo Albaserrada porque se juntaron un enamorado y un genio, que además eran hermanos”

Adolfo anda preocupado. Mira al cielo sin parar. “¿Aquí tampoco llueve?”, pregunta. Un año seco es un año de gasto. “Tiene que llover ya”, apostilla. Tiene la camada prácticamente vendida pero sabe que para rematar las corridas va a tener que ir a pedir al banco por capricho del clima. La palabra banco “alimañea” al ganadero y prefiere no hablar de ello.

Tampoco habla del precio de sus toros. Un tabú que hace sacarle una sonrisa pícara, que hace gracia. Y entre la risa se olvida de que no te ha contestado. Tiene dos corridas para Madrid, una para San Isidro y otro para Otoño, en total 20 toros apartados, y volverá a Murcia en 2018 porque tiene reseñada, tal y como adelantamos en El Muletazo, una novillada para la feria del arroz de Calasparra. “Voy a Calasparra porque me lo han pedido dos buenos amigos que tengo allí, que tengan claro que si no es por ellos no voy”. El ganadero es sincero: “Que no esperen una tía que no va ser así. Es una novillada bonita para que embista y los novilleros disfruten con ella”. ¿Cómo la de Ana Romero que triunfó el pasado año? “No, esa era bonita de cara pero gorda”

Adolfo aprecia el toreo despacio. Dice que cuanto más despacio se torea la fiesta se hace más grande, pero la despaciosidad trae algo que no gusta en el escalafón de toreros. “Mis toros son los que embisten más despacio y hacen que los muletazos duren más. Y si los muletazos duran más también dura más el toro pasando por las femorales”.  Adolfo cree que es por eso que no todos los toreros quieren torear sus toros.  “Dar pases de Badajoz a Lorca (en alusión al viaje que se dio el ganadero para estar en la apertura del Ciclo Taurino Lorquino) es muy difícil y hay que ser muy valiente

Últimamente han sido varias las figuras del toreo que han pedido torear sus toros y han triunfado con ellos. Adolfo se enorgullece de ello y espera que los triunfos sigan acompañando a los toreros que deciden torear sus toros en años venideros aunque hay una cosa que no se le quita de la cabeza: “La faena de Paquito Ureña al toro Murciano de la feria de Otoño de 2015 va a ser muy difícil que alguien la pueda superar. Si mata al toro aquel día le dan las dos orejas del tirón”

Como buen ganadero Adolfo sabe apreciar a los toreros que deciden torear sus toros. “A mi casa van a tentar los que han toreado corridas mías” El ganadero aprovechó la ocasión para invitar a Antonio Puerta al campo. “Vienes porque toreaste el año pasado la de Cieza”, le remarca Adolfo al de Cehegín para acabar la noche.

Una noche única envuelta en el aura de saberte un privilegiado por escuchar y estar al lado del hombre que crio a toros tan carismáticos como “Mulillero”, “Murciano”, “Malagueño” o “Madroñito”, que ya son parte junto a él de la historia de la tauromaquia. Una historia que debe seguir creciendo. Para el primo de Victorino la afición es primordial para que la fiesta siga viva. “Voy a sitios donde solo hay pensionistas y salgo desolado. Hay que rejuvenecer la afición y en Lorca veo que lo están consiguiendo”

Suerte ganadero.

Fran Pérez @frantrapiotoros