Madrid mantiene su idilio con Paco Ureña

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Paco Ureña volvió a demostrar en la primera plaza del mundo su compromiso con el toreo puro y su capacidad para mostrarse firme en las situaciones más críticas. Perdió al menos un trofeo con el descabello en el tercero de la tarde. El segundo de su lote fue imposible para el lucimiento venciéndole la partida hasta rajarlo. La afición le despidió con una clamorosa ovación, al igual que le obligó a dar una vuelta al ruedo tras matar al primero de su lote. Les ofrecemos la crónica de nuestro compañero Javier Fernández Caballero y las fotografías de Luis Sánchez Olmedo para Cultoro y El Muletazo.

“Soberano”, número 17, era el primero de la tarde, un toro muy en el tipo de Victorino al que le debió andar hacia atrás Diego Urdiales. Manuel José Bernal picó sin mucha historia al animal, andando efectivos los hombres de plata de Urdiales en banderillas. A Fernando Riaño fue el brindis en el callejón del riojano, que se fue sacando a las afueras pero fue un toro imposible. El típico toro de Victorino que parece soso y que no transmite pero que se hace imposible estar a su lado. No lo mató a la primera y no le sentó bien a Madrid.

Número 75 era el segundo, de 517 kilos, primero del lote de Talavante. El saludo del extremeño fue obligándolo a ir hacia adelante, y cuando lo vio por derecho le sopló cinco verónicas con buen gusto y calado en el tendido. Manuel Cid llevó a cabo el tercio de varas, entrando por derecho el animal en el primer puyazo y empujando y siendo más leve el segundo. A punto de prender a Ureña en el quite por gaoneras estuvo el de Victorino, pues no le perdió pasos el murciano. Un gran par le dejó Juan José Trujillo en tercer lugar. Larguísimo toreó al natural Talavante en la primera tanda al cárdeno, logrando embeber con temple la embestida franca del de Victorino. También en la segunda y tercera tandas conectó con el tendido, perdiéndole los pasos necesarios para que la obra cuajase. Se cruzó con muchísima verdad el extremeño también a zurdas, enganchando adelante y levándolo hacia atrás ante la duración humillada del de Martín. En cercanías se cruzó al final y logró matarlo arriba. Oreja.

Directamente a torear a la verónica se puso Paco Ureña ante el tercero, un toro amplio de cuerna que le pedía sitio y se lo dio de capa el murciano. Pedro Iturralde ejecutó el tercio de varas, cortándole a Azuquita en banderillas mientras lidiaba Agustín de Espartinas. Lo probó de inicio Ureña y le perdió pasos en la primera tanda, clave para que rompiese el cárdeno. Consiguió hilvanar una buena tanda por el derecho en t4ercer lugar, logrando conectar con el tendido y entendiendo las teclas del de Victorino. Al natural le costaba más al de Victorino, sacándoselos de ligados Ureña, aprovechando la inercia del animal, que no permitía ni un solo fallo, pues tenías que llevarlo siempre toreado. Tras ejecutar la suerte suprema, se alargó todo por el descabello. Vuelta.

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“Buscaplebes” se llamaba el cuarto de la tarde, segundo del lote de Diego Urdiales, con el que el riojano no pudo lucirse a la verónica y debió perderle muchos pasos de salida. De lejos se lo dejó en el primer puyazo a Manuel Burgos, haciéndole el toro un recorte al picador en el momento de la suerte. Largo lo dejó también en el segundo puyazo, dejando ahora sí la vara en todo lo alto y manteniendo con valor el palo ante el empuje del cárdeno. Espectacular fue también la tercera arrancada, pero sólo tuvo eso, porque el embroque no fue para nada lucido. Entre ovaciones se despidió cuando abandonaba el ruedo. Efectivos anduvieron los hombres de plata. No se compenetraron toro y torero en la faena de muleta, en la que tuvo que tragar ante el tranco corto el riojano. Dos pinchazos y una estocada dejó.

“Pesonero” llevaba por nombre el quinto, segundo del lote de Alejandro Talavante, un toro que hizo ademán de humillar pero sin terminar de hacerlo en el peto. Juan José Trujillo manejó el capote en la lidia ante el primer par de Valentín Luján y el del tecero Julio López. No vio al toro Talavante, yendo pronto a por la espada ante el pasador sin más de Victorino. Tras intentarlo sin éxito, le dejó un medio espadazo. Silencio.

“Bocacho”, de 529 kilos, era el sexto de la tarde, segundo del lote de Paco Ureña. Decidido se puso a dar lances Ureña, pero reponía mucho el animal de salida. Vicente González le ejecutó la primera vara, manteniendo en el capote de Curro Vivas fijeza el animal durante la lidia. Por delante entró Agustín de Espartinas justificándose, entrando en segundo lugar Álvaro López “Azuquita” pero complicándose en ese momento el tercio y poniéndose cuesta arriba ante un animal que no ofrecía galope sino que esperaba de forma reservona. Se desplazaba con la cara siempre arriba en el inicio de faena de Ureña. Caló la primera tanda a mano diestra, pegándole tarascadas en la siguiente hasta que a punto estuvo de echarle mano. Todo lo puso el murciano, cruzándose ante las evidentes dificultades del animal. Mató de estocada casi entera.

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FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Las Ventas. 27ª de la feria de San Isidro. Corrida de toros. No hay billetes.

Seis toros de Victorino Martín, muy desiguales de presencia, trapío y tipo. Deslucido y correoso el complicado y escurrido primero; enclasado y con fijeza el templado segundo; exigente, humillador y rejoneador el bravísimo tercero, en el tipo de la casa, ovacionado; aplomado y sin entrega el deslucido cuarto; renuente y zorrón el deslucido quinto; mirón y reservón el correoso sexto.

Diego Urdiales, leves pitos y silencio.

Alejandro Talavante, oreja y pitos

Paco Ureña, vuelta al ruedo y silencio

Javier Fernández CAballero y fotografías Luis Sánchez-Olmedo

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