Torear por una buena causa (Crónica festejo Alba de Tormes)

Javier Castaño y Paco Ureña comparten salida a hombros tras una entretenida y variada tarde de toros en Alba de Tormes

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Un soberbio saludo capotero de Javier Castaño al cuarto de Domingo Hernández, al que también toreó de manera fantástica en el inicio de faena; el intermitente y puro toreo con la mano izquierda de Paco Ureña y la voluntad y decisión de Juan del Álamo fue lo más distinguido de la corrida de toros de celebrada en Alba de Tormes a beneficio de Pyfano  (Asociación de Padres,Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Castilla y León), que concitó en el coso cubierto salmantino a unas mil quinientas personas.

Javier Castaño cortó una oreja al toro de Zaballos que abrió la función en un trasteo presidido por el temple y el encaje; asiento y sabor añejo en pasajes muy logrados, firmó una faena interesante y larga ante un toro que sacó nobleza y buen fondo dentro de una obra que cogió entidad en el transcurso de la lidia. Madurez e imagen renovada, con buena dosis de asiento. Técnica e inteligencia para sacar las virtudes del asaltillado pupilo de Zaballos que se le entregó con buen fondo. Paseó un trofeo tras una gran estocada. Al cuarto de Domingo Hernández le firmó un soberbio saludo capotero que fue lo más caro de toda la función; junto a un espléndido inicio de faena con la pierna flexionada, exigiendo y alargando las bravas y codiciosas embestidas en pasajes emotivos y realmente bellos. Un cambio de mano en ese inicio por el pitón izquierdo fue larguísimo. De ahí en adelante la faena fue bajando en intensidad como la propia condición de su oponente. Aún así paseó otro trofeo con el que se aseguró la puerta grande.

Paco Ureña se enfrentó en primer lugar al toro de Francisco Galache (procedencia Vega Villar), que ovacionado de salida. Molesto e incómodo en los primeros compases, demasiado calamocheador, le atemperó el murciano ese defecto con el poderoso látigo de seda de su mano izquierda. Limó con poder, mando y suavidad con esa zurda distinguida en una actuación que había brindado a Santiago Martín ‘El Viti’, presente en una barrera. Le faltó continuidad para darle más entidad al conjunto y redondear su actuación. Puede que el toro tampoco le aguantara ya demasiadas florituras. Se desmoronó por la derecha por donde el toro plantó renuncio de entrada y no quiso ni uno. Ureña fue ovacionado al arrastre de su oponente. Al quinto le firmó una faena intermitente, de detalles sueltos, pero a la que le faltó estructura en un conjunto de excesivo metraje en con poca conexión con el público. En un alarde de generosidad el desnortado palco le concedió las dos orejas segundos antes de culminar el despropósito con la concesión de una vuelta al ruedo al toro de Ribera de Campocerrado que nadie pidió.

Juan del Álamo apareció como un rayo a saludar al toro de Orive, el tercero, que tuvo una espectacular salida de chiqueros. El torero de Ciudad Rodrigo le firmó un brillante, arrebatado y vibrante saludo capotero: larga cambiada de rodillas, verónicas, chicuelinas, media, revolera… Un alboroto. Bramó la plaza y se puso en pie en exultante pasaje. Sin embargo, todo se quedó ahí, el toro de Alberto Orive echó el freno de mano y embistió a regañadientes. De ahí en adelante fue más la voluntad del diestro que el eco en el tendido y la brillantez en el ruedo. Saludó una ovación. El sexto, de encaste Murube, versión Castillejo de Huebra, fue un toro áspero y amargo, con el que no volvió la cara. Estuvo delante más tiempo del que merecía el toro buscándole las vueltas sin darse por vencido. Se volvió a pasar de faena. Esa, tal vez, fue una de las claves de la tarde, la falta de medida ante seis embestidas diferentes en una sesión destinada para una buena causa que culminó con Castaño y Ureña por la puerta grande después de ciento cincuenta minutos de función. 

FICHA:

ALBA DE TORMES (Salamanca)

Tres cuartos de entrada en los tendidos.

Festejo benéfico a favor de Pyfano (Asociación de Padres, Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Castilla y León).

 TOROS DE ZABALLOS (1º), noble y con calidad (aplaudido en el arrastre); FRANCISCO GALACHE (2º), desentendido y molesto por el derecho, noble pero sin repetición por el izquierdo (silencio); TOROS DE ORIVE (3º), encastado pero venido a menos (silencio); DOMINGO HERNÁNDEZ (4º), muy bravo y codicioso en los primeros compases, a menos en la faena de muleta, dentro de la nobleza y la calidad (ovación en el arrastre con tímida petición de vuelta al ruedo); RIBERA DE CAMPOCERRADO (5º), noble y manejable, premiado con la vuelta al ruedo protestada por la gente; y CASTILLEJO DE HUEBRA (6º), áspero y sin recorrido (silencio).

JAVIER CASTAÑO (gris perla y oro)

Estocada —oreja—; y pinchazo y estocada —oreja—

PACO UREÑA (azul marino y oro)

Pinchazo y estocada —saludos—; estocada casi entera —dos orejas—

JUAN DEL ÁLAMO (azul marino y oro)

Pinchazo y estocada —ovación con saludos—; y pinchazo y media estocada al encuentro —oreja—

Por Javier Lorenzo para ElMuletazo.com

Fotos: Javier Cuesta (Gaceta de Salamanca)

 

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