La sonrisa toreadora (Lorca, crónica festival 15 de abril)

Cuando Conchi Ríos se abrió de capote en el cuarto toro, la tarde se definió en que los sueños no se consiguen a golpe de talonario. Los sueños se hacen realidad cuando uno camina por el sendero de la ilusión y no se amilana cuando una china se le mete en el zapato. Si ya es difícil ser torero, ser torero y mujer es casi un imposible. Puedo decirlo bien alto, que en Lorca un 15 de abril, el imposible fue posible. Y los naturales salieron claros en femenino como nunca una mujer torero los había dado. Conchi fue como ese río que se desborda y que nada lo puede parar. Agua convertida en alegría que contagió de satisfacción y asombro al amable y respetable público que llenaba en tres cuartos de su aforo la plaza de toros portátil instalada en el camino Marín, de ese Barrio de Sutullena que pide a gritos que su joya de la alameda vuelva a sentir olés y vivencias como la grata sorpresa abrileña de una murciana de sonrisa toreadora.

Centrada, se dejó venir de largo a un extraordinario animal del Madroñiz, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, que fue un gran colaborador para que la obra de Conchi Ríos fuera cumbre. En el tono amable de la tarde, sus trofeos fueron los de más peso y entidad. Dos Orejas y Rabo de toda justicia que deben ser punta de lanza para que la confianza llegue a quien le tienen que poner en las plazas.

Conchi Ríos fue la gran sorpresa del festival a beneficio de Jesús Moreno, al que esperamos fielmente que le llegue toda la ayuda posible con lo recaudado en este festival. Un festejo que abrió la solvencia de Rafael Rubio “Rafaelillo” ante un noble ejemplar de José García Guillén con el hierro de Martínez, con el que el torero no se dejó nada dentro. Firme y en momentos hasta artista, Rafael dejó patente que en Murcia sigue siendo uno de los dos capitanes generales. Un capitán que estuvo toda la tarde aconsejando a sus compañeros de cartel y ofreciendo su sabiduría a los que ahora empiezan o hacía tiempo que lo habían dejado. Fue premiado con dos orejas.

Otras dos fueron a las manos de Ramón Mateo “Morita”, que reaparecía para la ocasión, y al que se le notó su inactividad durante más de 12 años. Ramón consiguió una faena de intermitencias ante un buen ejemplar de Madroñiz, con el que por momentos dejó entrever la clase y el buen gusto que tenía cuando estaba en activo. Fue un rencuentro con la profesión y una aclaración real de que su tiempo ya pasó y es el momento de dejar paso a los jóvenes que vienen apretando fuerte.

Miguel Ángel Moreno estuvo voluntarioso con el tercer animal con el hierro de El Ventorrillo. Una actuación donde faltó relajo y menos nervios. A pesar de que la buena gente y la facilidad presidencial, le pidieron y le otorgaron dos orejas, su nivel de satisfacción no llegó al conformismo y pidió el sobrero. Con el sobrero, la cosa pintó de la misma manera. Aquí hubo más compostura pero escaso eco en los tendidos. También fue premiado con dos orejas, porque en la tarde un trofeo menor ya no cogía. Aquí, estoy seguro que el torero tampoco llegó al nivel de satisfacción. Lo malo es que ya no había más sobreros en el camión.

Filiberto, muy en torero, realizó una labor sería y dejando naturales de uno en uno sublimes al noble novillo de Madroñiz que le correspondió en suerte. Lo recibió de capa con verónicas con la pata para adelante, realizó un magnifico quite con el capote a la espalda y en la muleta dio muestras de su gran momento, esperando que las oportunidades pasen por su puerta. El de Calasparra está para dar un serio toque de atención. Sólo le falta saber matar. Y es que la espada es la firma para pasar de la espera a la acción. Fue premiado con dos orejas.

Cristóbal Ramos Parrita sorprendió por su buen concepto y ganas. Le dio fiesta a su novillo por ambos pitones, dejando buenos momentos al natural y tandas ligadas por ambas manos que fueron muy jaleadas por el público. Deja ganas de verlo otra vez. Su actuación, como no, también fue premiada con dos orejas.

Y entre tanta oreja, un tirón. Un tirón a los que han permitido que salgan animales a la plaza por debajo del nivel de exigencia que una entrada de treinta euros en taquilla debe dar. Bien está que sea un festival, pero al menos los pitones deben ir mirando hacia delante y no tomando dirección al polo sur. El público, en el último animal, el sobrero de regalo, lo recriminó. Y es que el toro, aunque sea un festival amable y benéfico, debe ser toro y seguir llamándose toro. Lo de arruí, cabra montesa o macho descornao, vamos a dejárselo a la jerga de la caza si no queremos que más temprano que tarde a la fiesta de los toros le peguen un tiro letal. Y la culpa no será de los antitaurinos.

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Ficha:

LORCA. Sábado 15 de abril de 2017. Plaza de toros portátil de Lorca.

Novillos: Buenos en general destacando el 4º premiado con la vuelta al ruedo.  Desentonaron por su pobre presentación el 6º y 7º que no debieron saltar al ruedo. 1º de José García Guillén “Martínez”, 2º Madroñiz, 3º El Ventorrillo, 4º de Madroñiz premiado con la vuelta al ruedo, 5º, 6º  y 7º de Madroñiz

Rafael Rubio “Rafaelillo”: 2 orejas.

Ramón Mateo “Morita”: 2 orejas.

Miguel Ángel Moreno: 2 orejas y otras 2 al sobrero que regaló.

Conchi Ríos: 2 orejas y rabo.

Filiberto: 2 orejas.

Cristóbal Ramos “Parrita” (novillero): 2 orejas

Entrada: Tres cuartos

Se guardó un minuto de silencio por el Ángel Adrián Hinojosa

Fran Pérez @frantrapiotoros para ElMuletazo.com

Fotos: Pedro Sánchez para ElMuletazo.com

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