Belda corta cuatro orejas y un rabo y gana el duelo con Moreno

[Img #8954]Gran ambiente el que presentaba ayer la plaza de toros de Lorquí, rozando el lleno en los tendidos, con motivo de la corrida celebrada en esa localidad murciana dentro del amplio programa de fiestas que, su Ayuntamiento, realiza en honor de Santiago Apóstol patrón de la Villa. Tras el paseíllo se guardó un emocionante minuto de silencio en memoria del matador de toros, fallecido la pasada semana tras la mortal cogida que sufrió en la plaza de toros de Teruel, Víctor Barrio y también por las víctimas del atentado de Niza.

 

El primero de la tarde fue para el rejoneador Juan Manuel Munera de Villarrobledo que sustituía al portugués Joao María Branco quien hizo saber al empresario que había sufrido una avería en el camión donde transportaba los caballos y era imposible llegar a tiempo a Lorquí. Antonio Soler, el empresario, tiró rápidamente de agenda y trajo al manchego. Antes de iniciarse el festejo confesaba a El Muletazo que tenía que traer algo igual o superior a quien no había venido y que la apuesta por el de Villarrobledo era fuerte. Y no defraudó este joven rejoneador, triunfador del trofeo de Castilla-La Mancha de jóvenes figuras y acartelado en la próxima feria de Albacete junto a Andy Cartagena y Diego Ventura.

 

Munera tuvo que vérselas con un toro flojo, de escasas fuerzas donde tuvo que hacerlo todo él sobre las cabalgaduras. Sobre un caballo blanco por nombre “Deseo” clavó los primeros rejones. Para montar después en banderillas a “Panamá” un hermoso ejemplar negro con el hierro de Pablo Hermoso de Mendoza. Después sacó a “Romance” para banderillas cortas y flores y de nuevo a Deseo para el rejón de muerte. Al estar el toro muy parado no le fue fácil entrar a matar, pero aun así de un certero rejonazo trasero y ladeado rodó el novillo sin puntilla. El público pidió con insistencia las orejas y la presidencia le concedió las dos.

 

JUAN BELDA recibió a su primero con largas cambiadas muy jaleadas por el público. El de Fortuna se las vio con un toro “corniveleto” con escasa fuerza, pero gran nobleza. Belda se encontró a gusto con el de Garzón y ligó tandas de gran belleza con ambas manos. Alargó un poco la faena, aunque ya el toro no tenía un solo pase, pero estaba claro que quería agradar al respetable y que llegaba con ganas de triunfo. De una certera estocada, el toro, rodó sin puntilla y fue premiado con las dos orejas. Belda brindó al cielo a Víctor Barrio. En medio del ruedo, musitando una oración, para después santiguarse. El brindis seguido con un enorme silencio fue muy aplaudido cuando finalizó.

 

Pero donde de verdad vimos a Belda de una forma extraordinaria fue en el segundo de su lote. Cuarto de lidia ordinaria. Un toro muy astifino. Noble y que tomaba con alegría los engaños. Belda lo supo llevar y lo entendió desde el principio haciéndole las cosas bien, despacio, dándole el sitio que el toro pedía y sin agobios ni precipitaciones. Por cierto que, en este toro, se lució el matador de toros Antonio Caro Gil que ayer actuaba de “sobresaliente” y que realizó un magnifico quite en el centro del ruedo.

 

El de Fortuna hizo las cosas correctas durante la faena de muleta. Dibujó tandas de naturales de auténtico cartel de toros. Lo llevó con maestría en la derecha y se jugó el revolcón pues anduvo metido todo el tiempo entre los pitones del astifino de Garzón. Valiente y entregado. Dejó una estocada fulminante en todo lo alto y la presidencia le premió con dos orejas y rabo. Un triunfo de ley ante lo que tuvimos la suerte de presenciar en la lidia de este cuarto de la tarde.

 

La anécdota vino durante el brindis. Juan Belda se fue hasta una barrera donde, por cierto, colgaba su capote de paseo, y brindó el toro a su novia. Acto seguido pasó al callejón y le entregó a la chica un ramo de rosas junto a la cajita que contenía el anillo de pedida. La plaza premió el acontecimiento con un largo y cariñoso aplauso.

 

Luego, a lo largo de la lidia, veríamos al de Fortuna sonriente y cómplice dirigiendo miradas muy cariñosas hacia la barrera donde se encontraba su prometida.

 

MIGUEL ANGEL MORENO

 

No está el lorquino en su mejor momento. Sabemos que está falto de festejos, pero el de ayer le vino un poco grande. No se encontró a gusto en ningún momento y tampoco lo disimuló. Gesticulaba, sudaba copiosamente, descomponía la figura e incluso su cara denotaba el sufrimiento que estaba pasando durante la lidia de sus dos toros.

 

El primero que le correspondió fue el más cuajado del encierro. Un toro que apretaba. Con más cuajo y pitones que sus hermanos. Miguel Ángel brindó también al cielo en claro homenaje a Víctor Barrio. No se encontró cómodo el lorquino y realizó una breve faena de muleta. Mató de media atravesada, dos pinchazos y cuatro descabellos. Silencio

 

En el que cerró plaza el toro hizo cosas raras ya de salida. Manseaba. Se hacía daño en el caballo, coceaba y costaba un mundo llevarlo bajo la jurisdicción del picador. Pero después, tras las banderillas, el toro cambió por completo su comportamiento y se entregó más a la faena de muleta. Miguel Ángel brindó al Alcalde de Lorquí, Joaquín Hernández, que se encontraba en el tendido con un grupo de amigos y acompañado del primer teniente de Alcalde, Carmen Baños. Cogió la muleta haciendo ya gestos con la cabeza de manera negativa. Apenas se entregó durante la faena. Con la figura descompuesta y sin centrarse en ningún momento. Faena de nuevo breve y sin contenido. Mató de media estocada. El público de Lorquí sacó los pañuelos, creemos que por lo fulminante de la espada, y el presidente le concedió la oreja.

 

FICHA DEL FESTEJO

 

Plaza de toros de Lorquí. Portátil instalada en terrenos del Polígono Industrial

 

Gran entrada. Rozando el lleno

 

Corrida Mixta

 

Se guardó un minuto de silencio, que se anunció por megafonía, en memoria del matador de toros Víctor Barrio y también por las víctimas del atentado de Niza.

 

-Rejoneador Juan Manuel Munera de Villarrobledo (sustituyendo al portugués Joao Marín Branco que tuvo una avería en el camión que transportaba a los caballos). El caballero manchego cortó 2 orejas.

 

-Juan Belda de blanco y oro. Incluso con medias blancas que llamaron mucho la atención por lo atípico. 2 orejas en su primero y 2 orejas y rabo en su segundo

 

-Miguel Ángel Moreno de nazareno y oro. Silencio en el primero y una oreja en el segundo

 

-Sobresaliente Antonio Caro Gil de rosa y oro

 

Los matadores llevaban “lazos negros” en señal de luto por la muerte de Víctor Barrio.

 

Se lidiaron reses de la ganadería jienense de Iñigo Garzón.

 

El de rejones parado y con escasas fuerzas.

 

El primero de lidia ordinaria flojito también pero noble. Corniveleto

 

El segundo fue el toro más cuajado del encierro con fuerza, aunque al final también se rajó

 

El tercero el mejor toro del encierro. Noble en la embestida, aunque con las fuerzas justas. Un toro muy astifino.

 

El cuarto manseó en el caballo y se desentendió del capote. Escasas fuerzas.

 

Presidió el festejo Isidoro Martínez Cañabate. Concejal de Agricultura y Pedanías del Ayuntamiento de Lorquí.

 

Texto y fotos: ALBERTO CASTILLO