La población francesa de Saint Sever ha sido testigo de cómo un torero puede bordar el toreo con el capote y la muleta y perder un indiscutible triunfo por la espada. Y esto fue lo que ocurrió con la actuación tanto en el primero como en el cuarto de la tarde con el calasparreño Filiberto. De un mínimo de tres orejas a tres avisos, hay un paso, algo falla y algo habrá que hacer para solucionarlo porque un «zambombazo» en tierras galas te puede poner en la diáspora de que te vean un montón de comisiones y en consecuencia caigan los contratos.
El primero no tuvo excesivas facilidades pero un firme Filiberto consiguió arrancarle una buena faena y excelentes muletazos que llegaron al tendido. Entró tres veces a matar y cobró otras tantas estocadas pero el novillo no doblaba bajo ningún concepto y lo que pudieron ser dos orejas fáciles se quedaron en dos avisos y aplausos.
En el cuarto el de Calasparra ha estado cumbre tapando los defectos del utrero pero el murciano precisó de un pinchazo, media, aviso y obtuvo ovación con saludo.
El segundo en el cartel, el francés Clemente derrochó ganas en sus dos oponentes, sobre todo en el desrrazado segundo al que mató de estocada y descabello siendo aplaudido.
En el quinto volvió a demostrar sus ganas pero poco más. También fue avisado y escuchó una ovación.
Cerraba cartel el peruano Roca Rey que fue el único «en tocar pelo». El novillo sirvió y el torero estuvo en su línea de quietud, hacer bien las cosas y poderío. Cortando una oreja.
En el que cerraba plaza volvió a mostrarse valiente pero nada más, estocada y palmas.
No exageramos lo más mínimo si decimos que el mejor toreo de la tarde lo ha hecho Filiberto, pero que poco premio para lo mucho y bueno que se ha visto.
Juan de León
Fotos: El Muletazo
