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No podía empezar de mejor forma la temporada en nuestra Región que como lo hizo ayer en Blanca. Plaza casi llena en una fecha atípica, dos murcianos en el cartel y los dos saliendo a hombros tras repartirse seis orejas (tres por montera), aunque con los dos estuviese generoso el presidente.
El novillero sin caballos Jesús Bayort, cortó una y la novillada de Sánchez Dalp (tanto los cuatro utreros como el eral), se dejó aunque anduvo rajadita, carenciosa a chiqueros y con los pases justos. El peor fue el primero de la tarde que le correspondió a Pablo Belando; se dejó el segundo; el eral ahí estuvo; falto de bravura el cuarto y buscando los chiqueros, el quinto. Bien presentada, no fue una novillada para perder la cabeza, aunque no puso en problemas a los toreros.
Antes de que se abriera la puerta de cuadrillas, uno aficionado cercano a mi localidad me dijo:
«¡Que diferencia de entrada y ambiente con respecto al año pasado!».
Y uno que no estuvo en Blanca en esa ocasión, pues callaba y moraba los tendidos comprobando que en una fecha atípica, fuera de Feria y del tradicional encierro, de la festividad de San Roque… la gente responde cuando el cartel le dice algo, los precios son asequibles y se guarda recuerdo con buen sabor de boca que dejó la pasada Feria.
A mi me hubiera gustado ver una novillada con más motor, repetición, bravura, con cierta casta… pero así no le salen sus reses a Manolo González, y aunque tienen calidad y nobleza, Antonio Soler debe empezar a seleccionar aquello que le gusta al público y transmite
A Belando le tocó el más chico y a Filiberto el más gordo, mientras el eral tuvo una aceptable presentación.
Con dos toreros con distintos conceptos de interpretar esto, pero ambos buenos, si les hubiesen repetido más su oponente, se hubiesen encelado más con la muleta, hubieran humillando y aguantado 30 buenos muletazos, la gente habría salido loca de la plaza.
Porque Belando pisa el buen terreno, tiene oficio, amplio repertorio, sabe andarle a los novillos… pero al primero casi no le pudo bajar la mano, y el segundo le duró poco, aunque le sacó todo lo que llevaba, templándolo muy bien con la mano derecha.
Con dos largas cambiadas recibió al que abría plaza, estuvo pinturero en un quite, pero el novillo no quería pelea y los pases fueron sacados sin ligazón, porque el de Sánchez Dalp se tragaba uno y se paraba. Mató bien, y eso debió impactar al presidente que en un intervalo mínimo sacó dos veces el pañuelo blanco.
Belando, es obligado reconocerlo, estuvo muy por encima de su oponente.
Se segundo tampoco fue claro, y pese a ello el murciano le recetó un par de tandas de rechazos en donde lo llevó muy toreado, rematando el muletazo en la cadera. Pero el novillo le duró poco y pese a acortar las distancias e intentarlo una y otra vez, le robó los pases con cuentagotas.
Lo mató de manera infame, y tuvo la torería (te tomen nota otros) de no querer pasear la oreja que le otorgó el presidente entregándosela en el tercio a uno de sus banderilleros. Estos destalles, no podemos pasarlos por alto.
El mejor novillo de la tarde fue el segundo, aunque tampoco era para lanzar las campanas. Filiberto lo recibió a la verónica a pies juntos y ya con la muleta, pudo ligarle derechazos y naturales templados, con la mano bajan y arrastrando la muleta por el suelo.
La gente lo jaleó, pero también fue una faena de más a menos, culminada con un pinchado y casi media, que fue premiada con una oreja.
Su segundo estaba bien hecho por donde lo miraras, pero el novillo tuvo más apariencia que juego. Se lo brindó a la señora de Joaquín Caballero y empezó con unos doblones por bajo. Le costó sujetarlo en los medios porque el novillo buscó la querencia de la puerta de toriles prácticamente desde el primer tercio. El de Calasparra también estuvo por encima de él. Mató de estocada contraria y un descabello y la generosidad del palco se transformó en dos orejas. Posiblemente le regalo una que le había quitado en su primero.
Completaba cartel el novillero sin caballos sevillano Jesús Bayort, quien tiene cosas, pero al que le falta oficio y cierta colocación más cuando lo que tienes delante no es un novillo de carretón. Este pelirrojo cuando esté algo más cuajado, con un poquito más de repertorio, puede dar motivos para que se hable de él. Mató de pinchazo y estocada perpendicular que asomó por abajo, y se le concedió una oreja.
La temporada ha empezado bien en la Región, con gente casi llenando una plaza y con el triunfo de dos toreros de la tierra que se volverán a ver las caras este mismo mes en Hellín y en mayo en Cartagena.
¡Ah, por cierto! Sonó el pasodoble-marcha «La Burra», en el último de la tarde, como es tradicional en Blanca y la gente lo celebró a lo grande.
Ficha del Festejo:
Plaza de toros: Blanca (portátil)
Festejos: Novillada picada mixta.
Reses: Cuatro utreros de Sánchez Dalp de juego irregular, escasos de raza, pero nobles y un eral del mismo hierro que se dejó. En línea generales bien presentados. El de mayor volumen de la tarde fue el que cerraba plaza.
Toreros:
Pablo Belando: Estocada (dos orejas); estocada trasera, contraria y que asoma (oreja)
Filiberto: Pinchazo y casi media (oreja); estocada y descabello (dos rejas).
Jesús Bayort: Pinchazo y estocada que asoma. (Oreja)
Entrada: Casi lleno
Cuadrillas: Destacaron lidiando Rafael Pacheco y Curro Vivas.
Incidencias: Este festejo ponía punto y final a los actos de las III Jornadas «Blanca Villa del Toro». Al acabar la novillada Belando y Filiberto salieron de la plaza a hombros.
GONZALEZ BARNES
Fotos: RASPA
