FILIBERTO, FIGURA EN LAS CAPEAS, EN BUSCA DE JUSTICIA TAURINA

El destino de un torero muchas veces no se mide solo por su valor en el ruedo, sino por las oportunidades que el toreo le brinda o le niega. Filiberto, matador de Calasparra, ha decidido tomar el destino en sus propias manos en busca de justicia taurina.

Por eso, no para de aparecer en capeas públicas de pueblos, enfrentándose a toros de imponente presencia. Es como decir un ¡Aquí estoy!, en un mundo, el del toro, lleno de olvidos, atropellos, egos y demás familia. ¿Cómo un torero de su capacidad puede estar parado? No se entiende.

Este pasado fin de semana, en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, se enfrentó a dos toracos de seis años, dos auténticas estampas, que ya estuvieron de sobreros en plazas de primera como Madrid y Pamplona de los hierros de Garcigrande y Antonio Bañuelos.

Filiberto, consciente de la dificultad del desafío, asumió este reto con determinación. La tauromaquia es su vida, su pasión y su lucha. En un mundo donde las oportunidades no siempre son equitativas, el joven espada de Calasparra clama por una ocasión que le permita demostrar su valía. Sus faenas han hablado en el pasado, pero los despachos y las empresas no han sido siempre justos con él.

En Colmenar de Oreja, brilló de nuevo su ambición abrazada al clasicismo taurino, a una interpretación del toreo con verdad y corazón. Merece ya una oportunidad de luces, en una plaza importante. Y que el toro dicte sentencia.

@elmuletazo

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