RECONFORTANTE BRINDIS DE JORGE MARTÍNEZ A ÁNGEL BERNAL

Solo Jorge Martínez sabe lo que sufrió siendo un crío, cuando ciertos adultos tomaron decisiones desacertadas con él. En 2016, el de Totana solo soñaba con ser torero bajo la disciplina de la ahora extinta escuela taurina de Murcia. Un niño que quiere ser torero se agarra a cualquier circunstancia para torear, es su juego, su diversión. A Jorge se lo pusieron a huevo en una comunión donde se celebraba una capea. Eso era como vender caramelos en la puerta de un colegio. Y toreó, claro que toreó. Algo que no sentó bien a los directivos de la escuela taurina de Murcia, que por aquel entonces se entretenían en estas cosas y no en descubrir los trapos sucios de ciertos presuntos sinvergüenzas.

El caso es que a la escuela taurina llegó por arte de magia, vía chivatazo, que el niño había toreado sin pedir permiso a la institución. Un pecado capital, amárrense los machos, condenado con la expulsión. Jorge, lejos de encontrar la cordura de los adultos, recibió el mayor palo de su vida. La escuela lo echó a la calle, permitiendo que a un niño se le nublaran sus deseos de querer ser torero.

Con el paso del tiempo, esa decisión injusta y bárbara, por aquel entonces tapada por algunos medios y cacareada por pocos valientes, ha ido siempre a favor de Jorge Martínez. El chaval no se quedó parado, se fue a la escuela de Almería y allí consiguió que sus pretensiones se hicieran realidad. Y fíjense, ahora es todo un novillero puntero. Mientras, la escuela taurina de Murcia ya no existe, y cada vez que se habla de ella es para rasgarse las vestiduras conociendo lo que algunos hacían dentro de ella. Queda claro que Martínez ha ganado la partida. Tanto que este año ya está anunciado en la novillada con picadores que se dará en la feria taurina de Murcia.

Ayer en Pamplona, en la novillada que abría la feria de San Fermín, tuvo un gesto de torero, porque en esta profesión hay que serlo dentro y fuera de los ruedos. En aquella junta directiva que decidió que Jorge Martínez abandonara la escuela taurina de Murcia estaba el empresario de La Condomina, Ángel Bernal. Curiosamente, este estaba en el callejón de la plaza de toros de Pamplona viendo el buen hacer del novillero de su tierra. Decidido, el de Totana se fue a él para brindarle la faena de su primer novillo:

“Le brindo la muerte de este novillo porque apostó por echarme una mano sin complejos ningunos, olvidando lo que pasó en el pasado. Se que usted es una persona de gran corazón y que no tiene en cuenta lo que pasó”.

A lo que Ángel Bernal respondió: “Me alegro mucho. Hay que cortarle las orejas”

Afortunadamente, todo vuelve a su ser. Es justo decir que desde hace tiempo Ángel Bernal habla muy bien del novillero de Totana hasta el punto de que cuando ha tenido oportunidad lo ha colocado en la feria de Murcia.

Siempre es bonito que las cosas se aclaren. El tiempo todo lo pone en su sitio. La situación fue muy reconfortante. Que siga la sintonía.

Por Fran Pérez @frantrapiotoros

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