DOMINGO VALDERRAMA, EL TORERO QUE CAMBIÓ LA FRAGANCIA POR EL VESTIDO DE GUERRA, REPASÓ SU CARRERA EN EL CLUB TAURINO DE CALASPARRA

La sede del Club Taurino de Calasparra acogió anoche una interesante tertulia taurina que protagonizó el diestro sevillano Domingo Valderrama.

El acto, que contó con una nutrida presencia de aficionados, estuvo conducido sobresalientemente por la aficionada Eliana Abellán, que estuvo acompañada en la mesa por Francisco José Núñez, presidente de la entidad calasparreña.

La charla giró en torno a la vida y carrera del torero utrerano, que ocupó a principios de los años noventa un sitio privilegiado en el circuito de las corridas “duras”. Y es que, pese a ir para torero de pellizco en sus inicios, las circunstancias le hicieron cambiar la fragancia por el vestido de guerra para enfrentarse a los toros de las ganaderías más duras y temidas.

Para colmo, la empresa de la plaza de toros de Sevilla, tampoco se lo puso fácil. La Maestranza, la plaza en la que soñó ser torero, le cerraba las puertas mientras que Pamplona o las plazas francesas vibraban con el arrojo de un torero al que los pitones de los toros le pasaban por encima de la cabeza. Y es que Valderrama es de los pocos privilegiados que ha podido ver la impresionante estampa del toro desde abajo.

Cuando la empresa Pagés le quito el veto, o decidió contar con él por fin, Sevilla se le entregó, al igual que otras plazas de importancia, como la plaza de toros monumental de Las Ventas de Madrid o el coso de Vistalegre de Bilbao, donde logró salir por la Puerta Grande. Eran los años 94 y 95, los mejores de su carrera.

Las empresas taurinas, acostumbradas siempre a sus tejemanejes, le ofrecían siempre la más fea y cada vez menos dinero, por eso decidió no torear en los sitios donde no se le respetara: “Si no se gana dinero es mejor dedicarse a otra cosa”.

Pese a contar con el respaldo de la afición, que todavía recuerda su heroicidad en las plazas, el mecanismo absurdo de la fiesta consiguió que se le olvidara por su ausencia en los carteles.

Se retiró en silencio en 2007, tras torear en una portátil de un pueblo de Jaén una corrida de toros que estaba reseñada para Bilbao. A las 12 de la noche, y tras jugarse la vida literalmente, todavía no había visto ni una peseta. Ese fue el momento en el que decidió colgar el traje de luces.

Domingo se dedica ahora a la ganadería. Es responsable de genética de las vacadas de Aquilino Fraile y Las Monjas, donde vida su pasión por la tauromaquia de otra manera. El campo bravo y el toro, ese animal que le hizo pasar tanto miedo, ahora le está devolviendo lo que los empresarios taurinos no quisieron darle.

En el acto, estuvo presente el diestro murciano Emilio Serna que alabó la carrera de Valderrama, considerándolo como un referente. También hicieron acto de presencia varios miembros de la corporación municipal de Calasparra encabezados por Antonio Merino, concejal de festejos.

@elmuletazo

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: