EL OBJETIVO DE LAFORET EN «EL TERRITORIO DEL MIEDO»

En la localidad sevillana de Lora del Río, el miedo se la mano con la sangre brava para dar nombre a uno de los territorios más venerados por los aficionados a los toros, “Zahariche”. En esta finca sevillana pasta la ganadería más mítica de la Cultura Taurina, la de los Hermanos Eduardo y Antonio, cuyo apellido sale hasta en el diccionario de la Real Academia Española, Miura.

Define el diccionario de la RAE que un Miura, como la fama que cogieron estos toros por ser los causantes de la muerte de grandes toreros en la historia de la tauromaquia, es alguien avieso o de malas intenciones; pero sin embargo, para llevarle la contra a sus animales, los ganaderos son todo bondad y cordialidad.

Así se lo demostraron hace unos días a los integrantes de la Asociación Taurina “El Quite” de Calasparra, que visitaron la vacada en una jornada que quedará grabada en sus retinas para siempre. En nombre de toda la familia, Don Antonio Miura ejerció de anfitrión y mostró el “territorio del miedo” a los aficionados murcianos, entre ellos nuestro compañero Pedro Laforet, que inmortalizó con su cámara unos paisajes espectaculares de la ganadería que les ofrecemos a continuación.

Zahariche tiene 600 hectáreas, con cercados grandes y extensos, con unos límites que en parte se pierden entre las suaves ondulaciones que presenta el terreno. En esos cercados se pueden ver las joyas de la corona para la temporada 2022, donde Miura volverá a tener compromisos de altura. Esos cárdenos, colorados, negros, burracos y ensabanados viajarán a escenarios tan importantes como la Real Maestranza de Caballería de Sevilla o Pamplona, además de sus tradicionales citas francesas, aunque todavía es pronto para saber el destino final de toda la camada, que se presenta fuerte.

Miura también dispone esta temporada de algunas novilladas que podría lidiar en algún coso del suroeste francés o en Calasparra, donde los ganaderos están pendientes del futuro inmediato de la feria del Arroz.

Esta ganadería legendaria se formó en 1842 por iniciativa de don Juan Miura, con reses de Antonio Gil, y posteriormente otro lote de vacas de don José Luis Alvareda, todas ellas procedentes de don Francisco Gallardo. En 1850 y 1852 se agregaron reses de la de doña Jerónima Núñez de Prado, viuda de Cabrera, agregándole en 1854 sementales de don José Arias de Saavedra (Vistahermosa). Al fallecimiento de don Juan, en 1855, se anunció a nombre de su viuda, y de ésta pasó a su hijo mayor, don Antonio Miura, y a la muerte de éste, en 1893, se hizo cargo su hermano don Eduardo, heredándola en 1917 sus hijos don Antonio y don José, anunciándolo: «Hijos de don Eduardo Miura». A finales de 1940, don Antonio y don José se la cedieron al hijo de don Antonio y sobrino de don José, don Eduardo Miura Fernández. En 1996 este le cede el testigo a sus hijos, Antonio y Eduardo Miura Martínez, quienes regentan en la actualidad este hierro, que pasó de anunciarse como «Hijos de Eduardo Miura» a «Miura» en el año 2002.

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