OPINIÓN: “JAQUE MATE” por Fran Pérez

Está en boca de todos. La crítica taurina lo encumbra y la afición lo demanda. Pues, imagínense si un toro le hubiese metido la cara ayer en Sevilla. A Jorge Martínez solo le hizo falta el valor (como si eso fuese fácil) para impactar. Cuando toree como acostumbra, como algunos ya sabemos, como otros tratan todavía de intuir, cuando saque a relucir esa mano izquierda privilegiada que el Guadalentín les da a sus mejores toreros, el efecto lo va a catapultar a las alturas de la tauromaquia.

Cuando se jugaba la vida con una fiera corrupia de Rocío de la Cámara, la mensajería se deshacía en elogios. La Región de Murcia estaba orgullosa de su hijo. Por fin una buena noticia, entre tanto fango.

El triunfo en las plazas grandes le va a llegar, pero por ahora, uno de los grandes méritos de Martínez es haberse sacudido el barro de la poza donde algunos personajes taurinos murcianos de infausto recuerdo le quisieron meter desde bien joven.

Seguro que alguno recordará como le echaron de la desaparecida escuela taurina de Murcia, donde unos estatutos arcaicos (dominados por el amigo de un presunto, el presunto, los que les bailaban el agua y sus intereses) pudieron más que el corazón y la cordura.

Que al chaval, menor de edad por aquel entonces, y a su familia, hasta se les hizo juicio crítico en la tertulia de un afamado Club Taurino de nuestra Región, y ninguna voz, salvo contadas excepciones, salió a defenderles de aquel atropello. La mojama, el quinto, la palmadita y el pase de callejón importaban más.

Pero la condena, esa cruz hacía la indiferencia, les salió mal, porque en Almería si tuvieron la virtud de ver lo que en Murcia no atinaron o no quisieron apreciar (estaban ocupados en otros asquerosos asuntos).

Normal que el de Totana sienta especial predilección por la tierra de Manolo Escobar.

Mientras los corazones crujían con la tensión de verle exponerse así delante de los novillos ayer en Sevilla, una frase de Emilio Muñoz sobrevolaba la Maestranza y a la vez a nuestra Región de Murcia: «¡Qué estoconazo!»

Claro, a esos que no creyeron en él, que no le trataron como un niño merece ser tratado, que no quisieron hacer borrón y cuenta nueva, o que simplemente prefirieron el mutis a contar como injustamente se le había tratado en la escuela taurina de la Región de Murcia y ahora si lo ponen por las nubes.

Pero lo que es la vida, esa institución está en el ostracismo, o mejor dicho, en los juzgados esperando sentencia, y él está en la cumbre de la novillería.

Jaque mate.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Foto: Diego Alais