«Todos ansiamos torear en Madrid, y en mi caso es una necesidad espiritual»

Terminó el letargo. En pocas horas, coincidiendo con la festividad regional del ‘Dos de Mayo’, la plaza de toros de Las Ventas reabrirá sus puertas diecinueve meses después. Será entonces cuando la Catedral de toreo pueda devolvernos a ese ambiente milagroso que sólo una tarde de toros puede procurarnos.

Para el regreso de la tauromaquia a la Monumental madrileña, se ha confeccionado un cartel de figuras cuya suma de éxitos alcanza un total de 31 puertas grandes en la primera plaza de toros del mundo. El rejoneador Diego Ventura; los diestros Enrique Ponce, El Juli, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Paco Ureña; y el novillero Guillermo García, alumno de la Escuela José Cubero ‘Yiyo’, lidiarán reses de las ganaderías de Capea, Juan Pedro Domecq, Garcigrande, Victoriano del Río, Fuente Ymbro, Jandilla y El Parralejo.

Un cartel que, por su significado e interés, ha levantado una gran expectación entre los aficionados de todo el orbe taurino, hecho que se traducía en la inmensa demanda que provocó que se agotaran en poco más de dos horas las 6 mil localidades que se ponían a la venta.

Paco Ureña, uno de los protagonistas de este regreso, ha podido conversar con ‘El Muletazo’.

– ¿Qué significa para un torero que luchó por tener en Las Ventas uno de sus feudos más devotos volver a pisar su albero más de año y medio después?

Va a ser muy bonito, que duda cabe. Primero por lo que representa para mi carrera la plaza de toros de Las Ventas, pero también por lo que significa para el toreo. Volver a retomar nuestra profesión en un escenario de tanta trascendencia es algo muy importante para la tauromaquia en general.

– La tauromaquia necesitaba volver y reencontrarse con la primera plaza de toros del mundo por su situación agónica. ¿El torero también ansía y necesita ese reencuentro con la majestuosidad de Las Ventas?

La plaza de toros de Las Ventas es el epicentro del toreo; la primera plaza del mundo. Los toreros necesitamos retroalimentarnos de su esencia, de su magia, de su poder. Para bien o para mal, marca enormemente las carreras de los toreros y es muy necesaria. Todos ansiamos torear en Madrid y en mi caso es una necesidad espiritual.

– La monumental suele albergar más de 24 mil almas durante una tarde de toros. Hoy, ese aforo se debe de reducir drásticamente hasta las 6 mil personas. ¿Qué sensaciones son las que te pueden invadir ante este ambiente algo enrarecido?

Será un cúmulo brutal de sensaciones. Es evidente que el colorido no va a ser el mismo. No podrá ser ni parecido, pero todo esto también depende de como queramos ver el vaso: medio lleno o medio vacío. Deseamos ver la plaza de toros de Las Ventas con todo su esplendor, pero las circunstancias son las que mandan, hemos sufrido mucho durante este año y debemos adaptarnos a ellas.

– Muchas están siendo las vacilaciones de algunos políticos a la hora de esclarecer las circunstancias para encontrar esa ‘nueva normalidad’ en las plazas de toros: aforos discriminatorios, medidas arbitrarias… ¿la tauromaquia está más perseguido que nunca?

Estamos viviendo una situación atípica, también a nivel político. Y eso se traduce no sólo en el toreo, sino en el día a día del ciudadano. Todo lo que sea prohibir o brindarnos un trato discriminatorio es una barbaridad, una aberración. Es anticonstitucional. Esperemos que pueda cambiar.

– ¿El sector taurino ha sabido enfrentar correctamente esta situación de desamparo institucional?

Se ha hecho todo lo que se podía hacer. Que nadie que viva del toreo o que tenga esa pasión por él piense lo contrario. Quizá existan puntos en los que debamos de seguir trabajando a nivel grupal, pero el toreo —al final— es una profesión individual en la que cada uno debe sumar y aportar lo que pueda. Creo que no hay nadie que difiera del hecho de que debemos de estar unidos. La complicación es extrema, no hay duda, porque algunos partidos siguen empeñados en condenar a un arte tan puro como es la tauromaquia. Y si a esto sumamos la fuerza del movimiento animalista, la realidad se recrudece mucho más por el poder económico que lo sostiene.

– Sutullena, de nuevo en stand by. La reconstrucción del coso de Lorca, la plaza de toros de tu niñez a la que tanto le has brindado, vuelve a adquirir un tono grisáceo por disputas políticas. ¿En qué se ha podido fallar?

Desde la plataforma, en nada. La implicación del Club Taurino de Lorca y la de toda su gente ha sido ejemplar. La cuestión aquí queda clara: cuando las cosas se politizan estamos jodidos. ¡Esto es rotundo! En el aspecto partidista, he mantenido conversaciones con los dos alcaldes implicados en el proceso de reconstrucción de Sutullena. El equipo de Gobierno anterior hizo lo que pudo; y el actual, también. A pesar de estos esfuerzos, queda claro que algo ha fallado en el proyecto. Un error que ahora debe ser remendado, y confío en el compromiso de Diego José Mateos, actual alcalde. Si no fuera así, nada de esto hubiera tenido sentido. Esa situación sería muy grave para la ciudad de Lorca.

– La crisis sanitaria ha cambiado por completo nuestra manera de vivir y, en ocasiones, de entender la vida. ¿Cómo ha vivido Paco Ureña este tiempo de zozobra?

Imagino que como todo el mundo. Con momentos de todo tipo y mucha incertidumbre. Ahora lo que deseamos es que todo esto pase y salgamos adelante.

– ¿Y después del Dos de Mayo?

¡Eso no lo sé! Seguiremos como siempre. Luchando como el primer día. Es muy complicado aventurarse. Será lo que Dios quiera.

Antonio José Candel / @AntonioJoCandel