OREJA A LA ENTREGA DE “RAFAELILLO” CON UN COMPLICADO LOTE EN SU REAPARICIÓN EN JAÉN

De azul y oro. Fue en Jaén, pero el cielo de Murcia se reflejaba en el traje de su hijo con la Fuensanta de testigo en su capote. Volvía el león y el coso de La Alameda se levantó por él, haciéndole ver que toda la afición, la presente en la plaza y la que lo podía ver por televisión, estaba ilusionada y alegre con su vuelta. Su montera recorrió el anillo dando las gracias y a la vez las lágrimas de torero caían de sus ojos y recorrían sus mejillas. Sentirse vivo ya era un premio.

“Mistral” fue el toro del regreso. Un cárdeno que se quedó cortó en el capote de “Rafaelillo”. El murciano aguantó el envite a la verónica, intentando alargar la embestida del de Victorino. Cumplió sin más en el caballo y en el capote de Rubén Pinar, que salió al quite, también fue con el freno de mano puesto. Con las frías estuvieron solventes los murcianos José Mora y Pascual Mellinas.

Rafael, repleto de emoción, brindó el toro a las mujeres de su vida. Esas que le han mantenido vivo en este período de sequía profesional. Presto, se fue al toro iniciando el trasteo por pases por bajo, intentando hacer que el burel tirara hacía adelante. El de Victorino no lo puso fácil y el obstáculo lo solventó el torero con garra y valentía, sacando buenos masajes por el pitón derecho. Insistió por ese lado, y con la muleta siempre por delante, hizo sonar la música.

Por el izquierdo, “Rafaelillo” le presentó la muleta muy planchada, intentando que el animal tomara los vuelos por abajo. Se cruzó como un jabato, pero el animal no quiso conjugarse con la entrega que le ofrecía el torero.

No estuvo acertado con la espada y escuchó la ovación cariñosa del respetable.

El segundo del lote de “Rafaelillo” salió con sosería y sin entrega de chiqueros. Un animal a contraestilo de un torero que necesita un animal que al menos se mueva. “Mosquero” aburría hasta las moscas. Si le tapabas el hierro, un auténtico buey de carretas del Rocío.

“Rafaelillo” brindó al público su lidia consciente de ello. En la primera tanda, para colmo, el toro se le fue al suelo. Si el de Murcia tiene que andar de enfermero en una plaza, la fiesta de los toros pierde. Hizo el torero lo que pudo con el inválido, se tragó las ganas para mejor ocasión y se fue a por la espada. Esta vez estuvo más acertado, mató de verdad y la gente le pidió la oreja para que no desespere y tenga esperanza en que su gran tarde llegará.

Ángel Otero puso la plaza boca abajo en el tercio de banderillas del segundo de la tarde. Dos soberbios pares que hicieron vibrar a todos. Fue lo más destacado de la lidia de un toro que cerró pronto la persiana. Rubén Pinar lo intentó todo, había brindado la faena a “Rafaelillo”, pero el animal, apagado y con peligro sordo, era imposible para el triunfo. Mató de estocada haciéndole guardia y dos descabellos. El de Victorino fue pitado en el arrastre.

El quinto, sin llegar a ser el gran Victorino que todos queremos, se desplazó por ambos pitones y permitió al albaceteño Rubén Pinar realizar una faena templada, compuesta por tandas ligadas de buenos muletazos. Un trasteo de tono medio alto que tuvo su punto álgido en la ejecución de unos excelentes pases al natural. La templanza reinó durante toda la faena, al igual que la emoción. El mal manejo de la espada le impidió pasear las dos orejas. El toro, de nombre “Ordenante”, al que se le pidió sorpresivamente el indulto, fue premiado con una benévola vuelta al ruedo en el arrastre.

Alberto Lamelas veroniqueó con brillantez al tercero de salida. Desde el minuto uno, su Jaén lo llevó de la mano toda la tarde. “Placentino” tenía mecha y así la demostró en la cabalgadura, arrancándose con alegría y encelándose con ella. Había toro en la plaza se notaba. Olía a bravo. Y en el principio de faena todo estalló.

Lamelas hilvanó dos series de derechazos largos de gran belleza ante la embestida humillada y potente del pupilo del recordado paleto. Éxtasis en la plaza. El toro no siguió con esa explosividad en las siguientes series. Lamelas le puso calma pero la faena fue de más a menos. No acertó con la tizona al primer intento y dejó una entera al segundo. Jaén le pidió la oreja y el presidente, no le llevó la contraria y la concedió.

El sexto toro salió imponente y la gente tenía ganas de rematar bien la tarde. El tercio de varas protagonizado por David Prados fue emotivo, el animal se arrancó de largo y el piquero ejecutó la suerte con brillantez. Al abandonar la plaza la gente se levantó de sus asientos para despedirlo.

El burel de Victorino tenía su picante. No apto para comer pipas. Lamelas lo brindó a “Rafaelillo”, de valiente a valiente. El de Jaén se entregó e intentó sacarle partido a un animal que en el tercer pase de las tandas se paraba y protestaba. Mató de manera defectuosa, la gente le pidió la oreja y el presidente con buen criterio la denegó al considerar que con un “sarternazo” no se podía conceder el trofeo . Lamelas dio la vuelta al ruedo a petición de sus paisanos.

Ficha:

Plaza de toros de Jaén. 27 de Marzo de 2021. Corrida de Toros.

Toros de Victorino Martín. 1º, complicado. 2º, deslucido. 3º, bueno. 4º, flojo y deslucido. 5º, bueno, premiado con la vuelta al ruedo. 6º, complicado.

“Rafaelillo”: Ovación y Oreja.

Rubén Pinar: Silencio y Ovación.

Alberto Lamelas: Oreja y Vuelta tras petición de oreja.

Entrada: Casi lleno en el aforo permitido por las restricciones del coronavirus.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Tauroemoción