“ISLERO” ESTABA RESEÑADO PARA MURCIA…

Manuel Rodríguez “Manolete” no hacía el paseíllo en la plaza de toros de Murcia desde el 9 de septiembre de 1945. Ese triunfal día, el monstruo de Córdoba, cuajó una excelente faena a un toro de Miura que enloqueció al público que abarrotaba la plaza de toros de La Condomina. “Manolete” paseó las dos orejas y el rabo del quinto toro de una tarde triunfal, que nadie imaginaba que sería la última en la que su agigantada figura hiciera vibrar a los aficionados murcianos.

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Manolete en Murcia frente a un Miura, 9 septiembre de 1945

Junto a Manuel Rodríguez actuaron los matadores de toros Pepe Bienvenida, que estuvo sobrado con los toros de Don Eduardo, y Carlos Arruza, que era la primera vez que estoqueaba toros de Miura y que se las vio y se las deseó para entenderse con los astados de la temida ganadería sevillana. El cartel lo abrió el caballero rejoneador Álvaro Domecq y Diez, que impregnó Murcia de su señorial rejoneo frente a una res con el hierro de Montalvo.

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Manolete en Murcia frente a un Miura, 9 de septiembre de 1945

Como prácticamente todas las plazas de toros de la época, La Condomina era “manoletista”. Cada actuación del amor de Lupe Sino era todo un acontecimiento. Al cordobés, además, le gustaba Murcia, ya no solo por el cariño que le profesaban sus gentes, también por su gastronomía. Era habitual verlo disfrutar en la tascas con su cuadrilla después de los éxitos obtenidos en la plaza. Tanto que muchos aficionados pensaban que no era él porque “Manolete” reía y eso era impensable en un torero que vendía la seriedad.

La decisión del torero de no hacer campaña en España en 1946 cayó como un jarro de agua fría entre la afición y los empresarios vieron como el tirón popular a la hora de sacar entradas para ir a los toros disminuyó. Solo toreó en Madrid, la corrida de Beneficencia el 19 de septiembre por deseo del General Franco y por costumbre del torero, y el 25 de septiembre en Barcelona, en el festejo a beneficio de los excombatientes.

En 1947, “Manolete” decidió volver a torear en la piel de toro tras un largo periplo en ruedos americanos, pero pasadas las ferias de primavera. La intención del torero era torear treinta tardes ese año e ir poco a poco reduciendo sus compromisos hasta, incluso, pensar en la retirada definitiva. Dentro de esas treinta tardes estaba prevista su presencia dos tardes en la plaza de toros de Murcia y una en la plaza de toros de Sutullena de Lorca.

La figura del torero cordobés, ese año 1947, cada vez se “amanoletaba” más. Estaba cansado y tenía problemas gástricos. Era como si paulatinamente se fuera consumiendo.

Comenzó la temporada en Barcelona, para torear más adelante en Badajoz, Segovia, Alicante y Linares, donde le esperaba una corrida de toros de Miura preparada para la feria de septiembre de Murcia. Por cosas de los despachos, ese encierro reseñado por los empresarios Alegre y Puchades para la Condomina, terminó en Linares por decisión del apoderado de Manolete, José Flores Camará.

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Toros de Miura reseñados para Murcia, que finalmente se lidiaron en Linares. En el centro “Islero”

A cambio de la cesión de los Miuras, los empresarios consiguieron que el cordobés actuara dos tardes en la feria murciana, una el 7 de septiembre frente a toros de Alipio Pérez Tabernero junto a Luis Miguel Domínguín y “Parrita”, la otra al día siguiente con Luis Miguel y Paquito Muñoz frente a toros de Galache.

Tardes que no torearía porque el pitón de “Islero”, (toro que le tocó en el sorteo a “Gitanillo de Triana” y que terminaría toreando “Manolete” al cambiar los apoderados de los toreros amistosamente los lotes que le habían correspondido en suerte), buscó la parca en la calurosa tarde de Linares clavado en el triángulo de Scarpa de la ingle derecha de “Manolete”. Muerte que el plasma noruego del Doctor Giménez Guinea, terminaría de encontrar en la madrugada del 29 de agosto.29-manolete [muerte]

El gran torero ya era historia. Muerto por un toro, como “Joselito”. España se paralizó ante la noticia y Murcia, como no podía ser de otra manera, lloró a su ídolo torero. La historia se volvía a repetir.

En la pizarra del diario Línea, centro de información de la época, en la mañana de ese 29 de agosto, con letras grandes a tiza blanca, los murcianos leían y lloraban: “Manolete ha muerto”.

No se hablaba de otra cosa, solo del negro luto torero. La propiedad de la plaza de toros de Murcia hizo público su dolor en un comunicado, los empresarios suspendieron la venta de entradas de los festejos anunciados para recomponer los carteles, y los telegramas de condolencia volaban a Córdoba desde todas las instituciones regionales.

El 8 de septiembre, a iniciativa del Club Taurino de Murcia, se celebró una misa funeral por “Manolete” en la Iglesia de San Juan Bautista.

La feria taurina se terminó dando. Alegre y Puchades incluyeron en el cartel del día 7 a Antonio Bienvenida y al “Niño del Barrio. Al día siguiente sustituyeron al monstruo con “Parrita” y el Duque de Pinohermoso. Pero además de la baja del difunto torero, también se tuvo que cubrir la de Luis Miguel Domingín, herido el día 6 en Melilla, y que actuaba las dos tardes. El día 7 lo sustituyó Manolo Escudero y el 8 el “Niño del Barrio”.

Nada salió como se esperaba.

10653634_360505184099166_1425559417277321384_nEn Lorca también tuvieron que enmendar la ausencia de “Manolete”, que el 26 de septiembre se presentaba como matador de toros en Sutullena. El cartel inicial lo completaban Domingo Ortega y Pepín Martín Vázquez. Finalmente el festejo se reconvirtió en una corrida de toros de 8 astados de Atanasio Fernández en el que solo Domingo Ortega se mantuvo del cartel original. Actuaron sustituyendo al difunto “Manolete” y al herido Martín Vázquez, “Parrita”, Paco Muñoz y Luis Miguel Dominguín que reapareció ese día tras recuperarse de la cornada recibida en Melilla.

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“Parrita”, Luis Miguel Dominguín, Paco Muñoz y Domingo Ortega el 26 de septiembre de 1947 en la plaza de toros de Sutullena de Lorca

Fran Pérez @frantrapiotoros