“NO. NO ES ESTO” (Carta abierta al ministro de Cultura) por Marcial García

Excelentísimo señor ministro de Cultura y Deporte, don José Manuel:

            Me dirijo a VE (lo cortés no quita lo valiente), con la desesperanza que lea esta misiva, rumiada tras los últimos desatinos que, en materia de Tauromaquia ha tenido VE. Vuelvo a repetirle que, por formación, sigo bastante el adagio popular, aunque de lo segundo tenga lo justo y no alardee de ello. Esas circunstancias concretas, los años -que ya uno tiene los suyos- y mi defensa indubitable de la libertad, hacen que le haga llegar estas reflexiones.

            Un ministro, y VE lo es, está obligado, por juramento o promesa, a cumplir y hacer cumplir la ley. Y VE, en materia taurómaca, no lo está haciendo.

            Como en tantos campos, en estos aciagos momentos, este bien cultural se desangra a chorros por la cornada artera y la desidia. Gente de experiencia y cordura, como el señor Martín (don Victorino), le ha solicitado, en nombre del sector, su auxilio y ayuda, pero VE no ha sabido -o querido- apretar la mano tendida.

            En estos momentos había que hacerlo, por varias razones, pero, fundamentalmente, para, como hizo Heracles con los establos de Augías, limpiar de tanta mierda acumulada los bajos fondos de este arte, convertidos en sentina por el mangoneo paramafioso de los dirigentes del ramo.

            Era el momento oportuno de escuchar a la gente del toro, de todo su amplio espectro, pero con igualdad. Además, tanto en el gabinete como en el partido que VE dice representar, hay voces autorizadas y experimentadas para emprender la tarea. Voces como la de Calvo, Ábalos, Fernández Vara, García Page, Múgica o Vélez, que habrían asesorado ampliamente a VE a la hora de emprender tan hercúlea labor.

            Pero no. VE, seguramente por miedo a molestar a la comandita más posturera, ha hecho oídos sordos y, creo, ha perdido una gran oportunidad, dando oxígeno a los pabilos chisporroteantes de los que siempre aprovechan cualquier ocasión -y ésta con motivo- para lanzárseles a las carótidas.

            Que mucha gente del toro procede de ese extremo, es innegable. Repase reatas y lo entenderá VE. La chispa del arte no se hereda, sino que se recibe directamente del dedo del Altísimo, pero la ralea política sí. VE, como hombre ilustrado, debe conocer la teoría de la impregnación, que llevó al Nobel al doctor Konrad Lorenz. Indague y reflexione VE. Así se dará cuenta de que algunos de los que ahora le arrancan la piel a tiras, son descendientes de grandes artistas, pero también de mamis que, con correaje y fusil, encabezaban algaradas en las escalinatas de Cuelgamuros.

            Su torpeza le ha dado alas a esta extrema. Y eso pasará factura. Las torpezas se pagan caras. Algunos coletudos, que en su momento apostaron por ese lado, apoyando públicamente sus candidaturas o integrándose en ellas, aparecen ahora -por la torpeza de VE- como los salvadores del toreo.

            VE, como hombre de saberes y titulaciones, debería saber que en la Hélade eterna el “estrategos” era la persona que dirigía, con prudencia y firmeza, la nao de la patria. Con conductas, como la presentada por VE en este campo, la singladura se llena de bandazos y marejadas que amenazan con la zozobra.

            Imagino que no ha calibrado VE el papel económico, social y artístico del sector que ha ninguneado. Aún está a tiempo de enderezar la deriva. Pondere y evalúe lo que se juega y, posiblemente, corrija. Como Odiseo en el Hades, evoque, con la sangre de un cordero negro, la sombra de su maestro, Gregorio Peces Barba, y escuche sus sabias razones.

(También me gustaría que los de luces, que tan gregariamente -en el cabañil sentido de la palabra- se han posicionado, recapacitaran sobre los que encabezan la asomada: Seguramente se darán cuenta que son los mismos que siempre les ningunean, les vetan y les niegan el pan y la sal. Pero lo dejo para otra epístola).

            No soy hombre de consejos, ni mucho menos darlos a quienes detentan tan altas instancias. Pero, por si le sirve de algo, recapacite sobre mi parafraseo de Ortega. Oiga a las voces sensatas que sobre el tema estarán encantadas de asesorarle. No de quite a la extrema y recuerde el valor del sector que con su torpeza ha menospreciado.

            Siguiendo los símiles marinos, estudie las cartas de marear, sondee el calado, otee horizontes de calma y corrija el rumbo. Aún está a tiempo VE.

            Caso contrario, quedará VE con sus ministriles (sic por “ministeriales”) posaderas al aire. Y recuerde, que en las circunstancias actuales no las tiene VE tan retrecheras como un modelo rampante de Versace o Klein, sino más bien -o mal-, adiposas, hirsutas y granujientas, como en una mala viñeta de “Martínez el Facha”, o así las presume uno.

            Queda, por el momento, disgustado y desafecto, este aficionado y militante, que lo es:

Marcial García G.