18 AÑOS SIN JUNCAL

2El 29 de agosto no solo murió Manolete en Linares. La casualidad hizo que toda una figura, revestida de torero de Sevilla, pero con sangre murciana en sus venas, nos dejara 54 años después.

En los carteles de una de las mejores obras que ha sabido reflejar el toreo se llamaba José Álvarez “Juncal”, en la realidad, su voz ronca inconfundible, su grandeza al vuelo de una milana sobre la Cuesta de Gos, a las cinco de la tarde, tenía nombre y apellido, Francisco Rabal.

Sus puertas grandes fueron delante de las cámaras, con un Goya y una Palma de Oro de Cannes como sus grandes hitos. Pero dentro del gran actor, del aguileño ilustre, había un torero escondido.cartel_s

Don Paco, que en muchas ocasiones le llamaron, Don Gregorio, por su parecido con el torero madrileño Gregorio Sánchez bordó en sus actuaciones a los toreros. Quizá la buena amistad con la saga Dominguín, con Aparicio, Litri, Ortega Cano, Manolo Vázquez, Pepín Jiménez, entre otros, ayudó a que sus interpretaciones en el cine fueran cumbres.2

“Los clarines del miedo”, “A las cinco de la tarde”, “Currito de la Cruz”, “Juan Belmonte” y “Sangre en el ruedo”, fueron los prólogos extraordinarios de una joya de especial admiración “Juncal”.

Esta serie, ideada por Jaime de Armiñan, hizo que el actor se metiera tanto en el personaje que cuando acabó, además de saber de toros, Francisco Rabal se sentía torero. Hasta él lo confesaba: “Comentaba yo con un amigo periodista el otro día que me debería encargar en la imprenta unas tarjetas de visita para ofrecer a las nuevas amistades o compromisos, donde, aparte de mi nombre y dirección añadiese: especialista en curas, bandidos y toreros”71OOeabFj2L._SL1500_

A Juncal, torero de los años 50 y 60 del siglo pasado, le rezumaba la torería y la pillería. Una grave cornada lo dejó inútil para el toreo, aunque le legó una distinguida cojera. En la plenitud de su gloria se casó con Julia Muñoz, una mujer de familia rica y tradicional que se había encaprichado con el diestro. Juncal no tardó en abandonarla, dejándole dos hijos (Isabel y Manolo) en herencia. Se instaló en Sevilla, donde viviría veinte años con su amante Teresa antes de ser puesto de patitas en la calle dispuesto a convertirse en toda una referencia.

Sus diálogos con Rafael Álvarez “El Brujo”, interpretando a “Búfalo” su fiel amigo limpiabotas, son una joya de oro de la televisión española.

Sus frases, una filosofía:

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Y al miedo se le dice miedo, pero no miedo a la responsabilidad, al fracaso o al público, que es lo que nos inventamos los toreros. No, miedo al de las patas negras, al que te quita los pies del suelo, a todos nos ha pasado, maestro, y el que diga otra cosa miente

No hay miedo a decir, que tras 18 años de su marcha, el mundo del toro no ha sido del todo justo con Paco Rabal. En tiempos de corridas de toros goyescas, picassianas o magallánicas, una corrida de toros a lo Juncal no desentonaría como homenaje a una persona que engrandeció la fiesta desde fuera de ella. Que mejor que la tierra de ese torero de Carmona enrazado en Mazarrón para acoger este acontecimiento.

Lo mismo la futura y reconstruida Sutullena, vecina de su Águilas querida, que necesita de buenos actos taurinos para su resurrección, sea la llamada a ser escenario del reconocimiento que merece. Porque fue allí, donde en la inauguración de la alameda que lleva su nombre, en el corazón de Lorca, pegado a Sutullena, el maestro pegó unas excelentes verónicas al viento con el trapo rojo que tapaba la placa conmemorativa, que todavía se sienten, tanto como la magnitud de este enorme intérprete, orgullo de todo murciano.

Fran Pérez @frantrapiotoros