¿CASUALIDAD? NO LO CREO por Fran Pérez

Es muy fácil hablar del azar. Pero la verdad es que las cosas pasan para algo, que todo tiene una causa, que nada sucede sin ningún motivo. El pasado sábado un torero salió a hombros porque la vida quería devolverle lo que un pitón de un toro le había quitado unos meses antes. Quiso premiar el esfuerzo y darle alas a la superación y a la entrega en cuerpo y alma de un torero a su profesión desde que aquel día decidió dejar el domicilio familiar en su querida Lorca y buscar suerte en un mundo para el que había nacido. La vida es tan grande, que no te devuelve lo que te has dejado por el camino pero es capaz de quitarle las opacidades a la cara.IMG-20190616-WA0012

Cuando salía a hombros en honor de multitudes, sorteando a los energúmenos que querían destrozarle el traje de luces, la cara de Paco Ureña era transparencia pura. Porque no hay nada más claro que la alegría. Esas sonrisas conquistan el mundo.

Y bajo la marabunta de aclamación, miles de historias. Miles de corazones latían emocionados al ver el agua clara de la victoria. Entre esas manos levantadas, entre ese éxtasis de júbilo, lágrimas de gozo mezcladas con el humo del habano pícaro de Hannibal, el del equipo A “Me encanta que los planes salgan bien” ante los gestos de frío de los enemigos con tan tremendo tapabocas. Se cumplían promesas, engordaban las esperanzas, se derribaban algunos muros, suspiraba una plaza e incluso se abrazaban los amigos.

Entre esas historias escondidas, que cada uno lleva encerradas en el corazón y que no han visto la luz, hay una que es digna de mención. El pasado agosto, Juan Pedro, se iba al cielo a ver toros desde el palco de honor que ocupan los buenos. Juan Pedro, lorquino, miembro de la familia López, conserjes de la plaza de toros de Lorca, taurino hasta la médula, tenía especial ilusión en sacar a hombros a Paco Ureña en Sutullena, como ya lo había hecho con otro de sus ídolos, Pepín Jiménez. Pero Dios le cortó injustamente la entrada antes de tiempo.

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Juan Pedro López saca a hombros a Pepín Jiménez en la plaza de toros de Lorca

Fue un palo duro para la familia. Y el torero de Lorca, consciente del gran dolor de los guardianes de su plaza, estuvo con ellos, los abrazó y prometió que Juan Pedro tendría el sitio que quería en unos de los días más felices de su vida.

Diez meses después, Jesús, hermano de Juan Pedro, se vistió de su alma, bajó al callejón de la primera plaza de toros del mundo, sorteó la seguridad de Las Ventas, y allí, en el ruedo, donde los vientos se convierten en grandeza, donde la sangre honra a los valientes, Lorca llevaba en hombros a su hijo.

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Jesús López saca a hombros a Paco Ureña en Madrid como homenaje a su hermano Juan Pedro

¿Casualidad? No lo creo.

Fran Pérez @frantrapiotoros

Fotos: Archivo, Plaza 1 y Álvaro Marcos