PABLO AGUADO, DE LA ESPIGA DE PLATA A LA PUERTA DEL PRÍNCIPE

Que importante es cuidar la cantera taurina, darle oportunidades, verla crecer. Solo de esa manera la fiesta de los toros tendrá la supervivencia deseada por todos. En tiempos donde en muchas ferias taurinas se olvidan de las novilladas, de los festejos de promoción o de los nuevos toreros, un viernes de farolillos en La Maestranza, floreció la semilla de clasicismo que un muchacho de Sevilla sembró por las plazas de toros españolas donde todavía el futuro de la fiesta se cultiva.60358247_2312578782360234_3155613902318862336_n

Pablo Aguado triunfó rotundamente en Sevilla, cortando cuatro orejas y saliendo en honor de multitudes a hombros por la Puerta del Príncipe. Su tarde fue redonda, cuajando a sus toros con el capote y la muleta. Sin artificios, el sevillano desempolvó el toreo “vintage” y enloqueció Sevilla. La sorpresa fue encontrarse a un torero al que no le puedes encontrar nada de otros toreros. Aguado puso su sello y el festejo se convirtió en una tarde histórica. Tan histórica como que pudo con el torero de masas actual, Roca Rey, y que compitió de tú a tú con el otro torero personal sevillano, Morante de la Puebla. Los aplausos del de la Puebla del Río a la gran obra de Pablo Aguado al tercer toro de Jandilla parecieron ser las honras a un nuevo príncipe de Sevilla, 21 años después.toros-ole_9798330_20190510215934

Relajado, bien colocado, con cabeza y ejecutando una faena que no llegó a los cuarenta muletazos, Aguado convenció, y lo que es mejor, emocionó. Su trasteo fue como esa alegría que llega cuando no se espera, como ese surco de agua que recorre las mejillas cuando pensabas que todo estaba perdido, como esas palmas por bulerías que suenan en Triana, como una chicotá de la Macarena o el encendido de una portada de feria. Aguado toreó y la alegría se dibujó en las caras de todos los aficionados y en la propia fiesta de los toros. Con la renovación, con la apoteosis de los nuevos toreros, la fiesta tiene vida.

Lo que no fue una sorpresa en Aguado fue el concepto. En Murcia ya vimos como este sevillano podía llegar alto. En 2014, en Calasparra, un 3 de septiembre, se llevó la X Espiga de Plata, certamen que este 2019 se va a recuperar en la plaza de toros de La Caverina.

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Pablo Aguado, Calasparra 2014

Luego, ya con caballos, también en la Espiga de Oro, nos dejó ver su concepto clásico. Un concepto hecho a medida para los aficionados.59999410_2312583649026414_5735661251640426496_n

En 2015 le cortó una oreja a un novillo de Cebada Gago y en 2017 se fue de vacío delante de los novillos de Ana Romero, pero dejó dibujados sobre el ruedo de la Caverina muletazos de gran ejecución, remates de sevillanía pura y ese toreo tan personal y clásico que cuando estalla, hace que los huracanes se paren y las emociones se desborden. Ayer en Sevilla, lo dejó claro.59802364_2312586645692781_5846194558580293632_n

@elmuletazo

Fotos: Laforet, EFE.