Por primera vez en 33 años de historia de la Cofradía del Santísimo Cristo del Amparo y María Santísima de los Dolores de Murcia, el Cristo del Gran Poder o «Cristo de los Toreros» no fue portado por toreros ni personas vinculadas al mundo del toro, como era tradición desde que la cofradía sale a la calle cada viernes de Dolores.
La sensatez no se impuso a unas normas anacrónicas que no entienden de amor ni de familia. Y todo porque una niña de 4 años quiso estar junto a su padre.
Así está la sociedad, en lugar de entender y razonar, de comprender y perdonar, que son cosas que promulga la iglesia católica, los dirigentes de la cofradía han preferido el enfrentamiento, y con ello que la institución y la Semana Santa de Murcia pierda una de sus señas de identidad.
Ojalá todo se reconduzca y el año que viene no se rompa la tradición de que los hombros de los que se han jugado o se juegan la vida delante de las astas de un toro, que imploran al gran poder para su suerte o le rezan en sus desvelos, soporten su peso como agradecimiento ante la protección dada.
Fran Pérez @frantrapiotoros
