LA FIESTA EN LO MONACO por Fran Pérez

El pasado viernes 22 de febrero tuve la oportunidad de ser ponente en una de las tertulias taurinas que organiza la Universidad de Granada en la preciosa Corrala de Santiago bajo la batuta de Ana Belén Álvarez Abuin y su maravilloso equipo de colaboradores. A Antonio Lorca, Roberto García Yuste y a un servidor nos tocó hablar de los nubarrones de la fiesta de los toros y de las esperanzas, si aún quedan, para salvaguardar esta maravillosa y sana droga, que se llama tauromaquia, a la que estamos enganchados enormemente, pero que notamos que cada vez nos la ofrecen de menor calidad.IMG-20190225-WA0007

Tras dos horas de debate llegamos a la conclusión de que la fiesta de los toros tiene un enemigo claro, por encima del animalismo y las modas, la piedra más grande que pesa sobre ella es la propia fiesta de los toros y el inmovilismo de los que la integran. Por mucho que los aficionados se muevan, debatan, se cabreen o se dejen de hablar para arreglar este espectáculo sinigual, nada se podrá solucionar si el sector no se mueve por lo que le da de comer. Al fin y al cabo, la fiesta de los toros no deja de ser un espectáculo de ocio para los aficionados y claramente, ante su ojalá que lejana desaparición, se podrá vivir sin ella.

Pero, ¿y los que su vida gira entorno a un traje de luces, la cría del toro bravo o la organización de festejos? Ellos son los más interesados en la batalla de la conservación y defensa de la fiesta y sin embargo son los que menos interés muestran. No se mueven, cada uno va a verlas venir, y si el cortijo individual de cada uno está protegido, el de los demás le importa tres pepinos. Hace tiempo que la fiesta de los toros va al interés individual y se ha olvidado de la colectividad, de la siembra y del futuro. Eso es un auténtico pufo para la tauromaquia en tiempos donde las masas hacen que se te tenga en cuenta.

Tenemos la fuerza de ser el segundo espectáculo de masas del país y sin embargo, no contamos para nadie. Eso no hay gobierno que diga que es taurino que lo solucione, y por muchos brindis que se le hagan, si ese gobierno no se da cuenta que la unión de los taurinos le puede hacer mucho daño en sus pretensiones, la fiesta de los toros seguirá arrinconada. Si hubiera unión otro gallo nos cantaría. Véase el cine español.431

Para mover a los que están dentro de la fiesta de los toros no se me ocurre otra cosa que la amenaza. Esto funciona así, como en tu trabajo, como en todos los ámbitos de la vida. Si tu jefe te dice que hagas bien el trabajo o si no te vas a la calle, por “huevos” haces bien el trabajo. Si tu mujer te dice que le hagas más caso, le haces más caso y le pones un monumento, si no quieres que te ponga las maletas en la puerta. Y si los taurinos ven el coco de la prohibición de la fiesta muy cerca ¿espabilarían? Quiero pensar que sí. Aunque resulte duro, la amenaza cercana de la prohibición sería significativa para ver si de verdad, los que comen de esto, están interesados en que continúe.

Es el momento de levantarlos del colchón y de la comodidad extrema en la que andan sumidos y hacerles tomar ejemplo de los colectivos de aficionados que se mueven para conservar, divulgar, defender y hacer crecer la fiesta de los toros dando la cara sin cuartel por ella, como el que les hablaba de Granada con Ana Belén Álvarez al frente, como la Asociación “El Toro” de Madrid con Roberto García Yuste o como tantos que tenemos en la Región de Murcia, a los que otra vez doy la enhorabuena, sin nombrar a ninguno para que no se me olvide nadie.

Hablando de colchones, que ahora está de moda, la carrera de algún torero la podría patrocinar Lo Monaco. Entiendo que por su condición de figuras, que han demostrado sobradamente, no entren al trapo de ideas innovadoras, por otra parte, como la del sorteo o “bombo” de Simón Casas. Pero eso no implica quedarse fuera de ninguna feria. Una verdadera figura del toreo hubiera puesto sus cartas sobre la mesa pidiendo dos corridas de toros, donde el aficionado está deseando verlo. Decir no me gusta y además quedarse en casa, es una muestra más del poco compromiso por la fiesta que antes les comentaba.A2-96035148.jpg

Ahora, vean a Emilio de Justo. No le gustaba el invento pero ha pedido para San Isidro las corridas de toros de Victorino Martín y Baltasar Iban. ¡Toma! Sin anestesia. Y encima va y cuaja una sensacional actuación en Vistalegre, poniéndose a la cabeza del escalafón del aficionado, no del número de festejos. Con dos gestas, con la simplicidad de la apuesta y la verdad, se ha convertido en capitán general y ha metido miedo a los que duermen bajo las sabanas año tras año. Lo peor de todo es que ya los conocemos, y en lugar de citarlo en una plaza en mano a mano con toros de integridad infinita, con dos llamaditas que pongan palos a las ruedas lo solucionan todo.

¿Qué tiempo tardarán en cargárselo? Estaremos atentos.

Fran Pérez @frantrapiotoros