PANADERITO, CICLÓN, PIRATA, O SIMPLEMENTE PADILLA por Fran Pérez

20181014_134140Mientras que otros se entretengan en contar historias idealizadas sobre superhéroes del cómic, nosotros, los que gustamos de la fiesta de los toros, tendremos el honor de haber visto, vivido y sentido una lección única de vida, de ganas de seguir siendo y de no darse por vencido. De agarrase a la normalidad cuando esta parece imposible.

El pundonor de un torero ha llegado más allá que la imaginación de los creadores de Marvel. Sin efectos especiales, sin esperas, un señor de luces nos ha dicho que el verdadero titán no viene volando del cielo sino que lo lleva cada uno dentro latiendo, y solo hay que mostrar empeño para que salga fuera a superar contigo la mayor de las adversidades.

Quizá, esta es la mejor faena de un torero, que con esta lección al natural ha puesto al gran abanico de sensibilidades taurinas de acuerdo, con lo difícil que llega a ser eso.

Aquel 7 de octubre, un resbalón inoportuno y uno de Ana Romero por encima abrieron paso tras el estupor al reconocimiento unánime de un torero que ha dejado claro que su valor testado ante los toros más temidos de Miura, Victorino Martín, Pablo Romero, Cuadri, Cebada Gago, Palha, Murteira Grave, Guardiolas…. en la moya principal de su carrera, y después la gallardía con la que ha afrontado la pérdida de un ojo al final de la misma, es inagotable.

Como un viejo bucanero después de surcar los siete mares, Juan José Padilla termina su carrera encontrando el mayor de sus tesoros y con la satisfacción de que los que siguen timoneando por los océanos de la tauromaquia recordaran con pasión sus cartas de navegación por la vida.padilla-kNLD-U60463189595jfD-624x385@Diario Montanes

Juan José Padilla nació en 1973 en Jerez de la Frontera. Es el tercero de siete hermanos que se contagiaron pronto de la afición a los toros porque en casa de Juan y Ana, padres del torero, existía verdeara pasión por la tauromaquia. De hecho, sus hermanos Jaime y Oscar también se adentraron en este mundo, pero estos como subalternos.

Juan José se inscribió en la escuela taurina de Cádiz donde tuvo el honor de empaparse de las lecciones del maestro Rafael Ortega. Rafael se convirtió en el gran ídolo de Juan José. Un ídolo cercano que le enseño los secretos de la profesión a “El Panaderito”. Así es como Juan José Padilla se anunciaba en los primeros carteles. Su padre trabajaba en una conocida panadería de Jerez y Juan José lo ayudaba en lo que podía, incluso repartiendo pan.

De ahí salió el nombre torero que se anunció por primera vez en 1989 en la localidad de Castilleja. Con 16 años “Panaderito” causó autentica sensación en las novilladas que se celebraban por la provincia de Cádiz. En los ambientes taurinos se le empezó a conocer como “El Ciclón de Jerez”.

Desde el primer momento, su carrera se fue a la zona dura, torista, con percances serios o con cosas que hacen más daño que las cornadas, el olvido, como tantos toreros.

Con mucho esfuerzo, consiguió tomar la alternativa en la feria de Algeciras de 1994. Su padrino fue Pedro Castillo y ejerció como testigo Carlos Collado “El Niño de la Taurina”, quien precisamente perdió hace años también la visión en un ojo al recibir el palotazo de una banderilla.

Juan José Padilla logró hacerse un nombre dentro de las corridas duras. En todos los festejos que se anunciaban con hierros que no todos los toreros se atreven a torear, su nombre era imprescindible. Los percances también eran continuos. Huesca, San Sebastián. Uno de los peores llegó en la feria de San Fermín del año 2001, en su Pamplona donde es considerado una pieza fundamental de los sanfermines. Un toro de Miura de nombre “Sureño” le infirió una herida gravísima en la zona cervical que disecó en su totalidad y en sentido transversal el cuello, con la fractura de la cara anterior de la segunda y tercera vértebras cervicales. Reapareció en San Sebastián, antes de lo que todo el mundo se podía imaginar. David Casas, entonces en el antiguo Canal +, le preguntó en el patio de cuadrillas: “¿Cómo estás?” y Padilla le contestó con una sonrisa, como si nada hubiera pasado: “Aquí, con el mismo traje, el de la cornada”1086300012_850215_0000000000_sumario_normal

Días más tarde en la feria de Bilbao estoqueó en solitario seis toros de Miura.

Francia también le reconoció su enorme entrega. En Mont de Marsan desorejó a un toro de Victorino Martín compartiendo triunfo con Manuel Caballero. Una tarde que no se les olvida a los aficionados del país vecino.

Victorino, junto con Miura, son las ganaderías que han ido de la mano de su respetable carrera. En la plaza de toros de Illumbe, en San Sebastián, indultó al toro “Muroalto” del recordado Paleto en 2005.1495460090502

En 2011, año maldito por tantas cosas, le llegó el punto y aparte. Tras la dureza llegó la superación y la recogida del cariño de todos.

Un cariño que hoy termina de recoger en Zaragoza. Sera su despedida de los ruedos españoles, ya que todavía quiere sentir las palmas de los aficionados americanos que lo despedirán como merece este invierno.

¿Y después?

Todo se andará. Aunque por la afición del torero, parece que la de Zaragoza no será su última tarde en ruedos españoles. No es al único torero que le ha pasado.

Pase lo que pase, y creo que vosotros también estáis de acuerdo, solo queda darle las gracias al “Panaderito”, al “Ciclón, al “Pirata”. Gracias por tu lección Padilla.

Fran Pérez @frantrapiotoros