“LA NIÑA BONITA” ES LA OTRA CRÓNICA DE LA CORRIDA DE TOROS DE CALASPARRA CON LA FIRMA DE ALBERTO CASTILLO

Cuando el empresario Pedro Perez “Chicote” interviene en algún acto público, y siempre que puede, se refiere a Calasparra como “su niña bonita” y no le falta razón al granadino, enamorado de esta tierra del arroz y la Esperanza, porque esta bendita tierra del noroeste murciano es taurina por todos los poros de su vieja piel y lo demuestra siempre que llega la ocasión como lo ha sido en esta corrida del tradicional “día de los Santos” del año dos mil dieciocho. Es un ambiente que se nota y se vive. Y lo mejor es que, también, lo notan bares, restaurantes y cafeterías que reciben a miles de visitantes que acuden a la Caverina a ver el festejo taurino. Como sucedió en la edición del presente año cuando, la afición, respaldo la apuesta de Chicote y llenó con tres cuartos largos el coso calasparreño. Y eso que, en los termómetros, se marcaban los treinta y nueve grados. Así que, quizá por ello, vimos sombrillas de playa en los tendidos de sol para cobijarse los espectadores que, previsores ellos, acudieron a los toros como si fueran a ubicarse sobre las arenas del litoral murciano.

Como siempre muchas caras conocidas en los tendidos y en el callejón. Pero antes tuvimos la ocasión de compartir café y tertulia en el magnífico restaurante “Centro” lugar de cita obligada con la buena gastronomía calasparreña. Por cierto, un inciso, deben probar el exquisito soufflé de melocotón que seguro está hecho por manos ángeles. Extraordinario. Cuando vayan hagan el favor de pedirlo. Como postre tras su comida o como compañía a un café de tarde. Allí, atendidos de maravilla por el Presidente del Club Taurino de Calasparra, el amigo Paco García, magnifico anfitrión, nos juntamos con el Consejero de Presidencia, Pedro Rivera, excelente aficionado a los toros y que no se pierde festejo. El Director General de Comercio, el ceheginero Paco Abril; mi amigo y compañero de tertulias políticas Miguel Lopez Bachero, responsable programático de Ciudadanos; Pedro Marín Mellinas compañero en estas páginas del Muletazo y Carmelo, del equipo del Consejero Rivera. Buena charla, exquisito café y anécdotas e historias taurinas compartidas. De camino a la plaza nos encontramos con el diestro Pepín Liria que también acudía a ver el festejo a la Caverina. Con el diestro de Cehegin estuvimos hablando del tema del futuro Congreso Internacional de Tauromaquia y sobre todo de su desarrollo si es que hay lugar para ello. Veremos.

La plaza, como he dicho antes, estaba preciosa y con una expectación extraordinaria pues, más de media hora antes del paseíllo, ya estaban llenos los tendidos. Insisto, pese al calor africano que nos regaló la tarde calasparreña. Muchas caras conocidas del mundo del toro llegadas de todos los puntos de la Región. Incluso, me dio mucha alegría verlo, el que fuera mi compañero Director Comercial en la querida Radio Murcia, Miguel Terol, que hoy sigue en la SER pero en la emisora de Elche. Desde la ciudad de las palmeras, Miguel con otros amigos, se había desplazado a Calasparra para vivir el “día de los santos”. Y es que es otro enamorado de esta tierra del “arroz y la Esperanza” donde me consta tiene grandes y buenos amigos. Y el festejo comenzó con unos minutos de retraso, cosa que siempre ocurre, con la inquietud del respetable por en medio. Por cierto que veo muy tarde la hora de inicio de este festejo. Programarlo a las siete y cuarto de la tarde obliga a ver los dos últimos toros, por lo menos, bajo la luz eléctrica. Y no es lo mismo, ni parecido, que hacerlo con el sol en todo lo alto. Pero cuando se pone a esa hora sus motivos habrá, desde luego, pero me parece muy tarde para la hora de comienzo. Sin ir más lejos el final se produjo cerca de las diez de la noche pues entre la lidia a caballo del rejoneador ¿recuerdan cuando se decía “Caballero Rejoneador” y se escribía incluso en mayúsculas? Pues eso. Entre la lidia a caballo, mas larga que la de a pie, las vueltas al ruedo tras los triunfos conseguidos, los prolegómenos y demás el festejo se alarga en demasía y obliga, a la empresa, a encender los focos a veces antes del quinto toro.

Y fue una tarde completa y muy entretenida. Una tarde de éxito. Tuvo de todo pero eso lo pueden leer ustedes en la crónica que este diario les ofrece donde no les faltará detalle. Yo me quedo con el toreo al natural de Filiberto dibujando “carteles de toros” en el albero calasparreño. Con la lidia del cuarto de la tarde, segundo de su lote, de Diego Ventura cuando levantó al público de los asientos y cortó los máximos trofeos. Algo, por cierto, que no se ve con frecuencia en la Caverina. Allí cortar un rabo no es tarea fácil pues es un palco muy exigente tanto que, a mi juicio, se le quitó a Filiberto una oreja en el que cerró plaza donde, creo, que el Presidente y Alcalde la localidad, Pepe Velez, estuvo demasiado riguroso. Yo, desde luego, se la hubiera dado sin dudar. Se la merecía. Pero gracias a Dios yo no estoy en el palco y me ubico junto a mis compañeros de prensa en un burladero donde por cierto, todo hay que decirlo, somos una piña y nos llevamos de maravilla. Siempre. Dentro y fuera de las plazas de toros.

¿Y de Cayetano no va a decir usted nada? Seguro que lo estará pensando el desconocido lector. Pues miren no. No puedo decir nada que sea bueno por eso prefiero callarme. Cayetano reventó al primero en el caballo y lo dejó inservible para la lidia. Salió medio muerto y el animalico no se tenía en pie. Y en el segundo donde puso mas voluntad, desde luego, daba los pases dejando metros entre el toro y su muleta. Vamos que el diestro estaba en Cartagena y el toro en Calasparra. No les digo más. Y en el toreo, como en tantas otras cosas de la vida, hay que “arrimarse” y dar la cara. Esta feo jugar con la ventaja de las distancias. Pero bueno el publico es sabio y docto, el de Calasparra mucho más, y no pidió trofeo alguno para el diestro. Al final le dedicó unas palmas por la voluntad demostrada y pare usted de contar.

En fin me vuelvo al principio de este comentario, si ha tenido usted la paciencia de leerme hasta aquí, y me destaco una vez mas las palabras elogiosas de Pedro Perez “Chicote” hacia Calasparra a la que llama “su niña bonita” Es la gran verdad porque los días de corrida, la ciudad, se transforma y la afición se vuelca como en pocos sitios para vivir con intensidad las horas de la fiesta. Y ya, eso sí, pensando en la Feria del Arroz con la que comenzarán las calendas de septiembre. Un certamen que año a año va a mas y que está considerado como el “mejor de España” en lo que se refiere al escalafón novilleril. Un éxito, un triunfo y una posición de la que tiene mucha “culpa” ese gran empresario que es Pedro Perez “Chicote”. No es para menos es un certamen que organiza, prepara, desarrolla y mima en “su niña bonita” Calasparra.

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Alberto Castillo