“DE CORAL Y ORO” por Fran Pérez

Todas las tradiciones otorgan a la Luna un poder sutil sobre las cosas que ocurren en la Tierra. El satélite es el mejor reloj, el que manda sobre el tiempo y reina desde la química cerebral hasta el crecimiento de las plantas. Ella, la señora que brilla en la noche, es musa de los artistas. La más celestial, la más cantada, incluso a día de hoy, la más desconocida.

Todavía se pone en duda que aquel 20 de julio de 1969 el Apolo 11 se posara sobre su superficie, y mucho más, que un día después Neil Alden Armstrong pronunciará desde allí la frase célebre «Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad».

Casi 50 años después de aquello, el satélite decidió pasar por la sombra que proyecta la tierra y eclipsar las retinas de los seres vivos al verla con su nuevo vestido. Coral y oro. Reina del cielo. Bella en la noche y otra vez presagiadora.

Porque su reflejo se proyectó sobre una plaza de toros en el Levante español y se condensó en el traje de luces de un torero de Lorca. Y de ahí salió la más maravillosa realidad. La Naturalidad. Porque ser natural hoy día está al alcance de muy pocos, romperse sin trampa ni cartón, pase lo que pase, sin temer al que pasará. Torear como mandan los cánones, sin artificios ni aspavientos, solo con la virtud de mover la muñeca izquierda y dejarse llevar. El natural a la tauromaquia es como la luna a la Tierra. Tan desconocido, tan puro, tan soñado.

Este torero lo ha soñado tanto que ya era hora de que se le convirtiera en realidad. Faenón en Valencia, de los que se recuerdan, de los que se clavan en las retinas como un eclipse de luna. Puñetazo en la mesa con tres orejas. Yo creo que el viernes noche el astro dijo que quería ser torero y que en los carteles se anunciaba como Paco Ureña.SyiPwumEm_930x525__1

Pero ya lo decía Mario Benedetti, “Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza” La hay, claro que sí, pero al ver que ese nombre no está anunciado en las ferias de importancia del verano. Inconcebible que la mejor faena del toreo estival no esté en la feria de Bilbao, tampoco en San Sebastián, ni en Salamanca, ni en Palencia, ni en Gijón, ni en El Puerto donde el empresario es paisano suyo, ni en las mejores ferias de Francia excepto Bayona.

Ser natural, ser puro y torear de verdad da miedo. No queda otra. Dar pánico es todo un triunfo. Y da pistas de que la tauromaquia anda sumida en la peor de sus derrotas. Para dar miedo simplemente hay que ser uno mismo. Natural como esa luna torera. En este juego de tronos particular en el que se convierte la carrera de un torero la frase de Tyron Lanister cobra mucha fuerza:

Permite que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides qué eres, porque desde luego el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte.

Y Paco Ureña lo sabe muy bien.

Fran Pérez @frantrapiotoros