JUAN JIMÉNEZ NÁJERA “CHATO DE MURCIA” ORO DE LEY por Julián Hernández Ibáñez

En pasadas historias taurómacas he recordado picadores murcianos hoy olvidados, que tuvieron mucho predicamento en la época que ejercieron esa profesión tan difícil y de enorme riesgo. Hoy quiero hacerme eco de uno de los mejores picadores que ha parido está bendita tierra murciana, Juan Jiménez Nájera “Chato de Murcia”Captura de pantalla (4)

Juan Jiménez Nájera, nació en Jumilla (Murcia), el 3 de enero de 1873, siendo sus padres Bartolomé Jiménez y Salvadora Nájera y su hermano el gran torero murciano Bartolomé Jiménez “Murcia” (Bien merece este torero jumillano una historia taurómaca particular).

Después de unos pocos años en la escuela, aprendió el oficio de cerrajero. Llamado al servicio de las armas fue destinado a la Escolta Real en clase de herrador, cuando cumplió el servicio militar,  su hermano Bartolomé Jiménez “Murcia”, quiso llevárselo en calidad de mozo de espadas, haciendo su debut en Palencia.Captura de pantalla

Toreaban en esta corrida, Centeno y Murcia, el primero para despachar los cuatro primeros toros, como matador de alternativa, el segundo para despachar los dos últimos. Uno de los picadores enfermo minutos antes de la corrida y Juan Jiménez, deseoso de ayudar, se ofreció a picar, cosechando entonces sus primeros aplausos. A esta prueba, añadió otra en Calasparra  que fue de alta nota.

Si alguna virtud tenía Juan Jiménez, esa era sin duda la valentía. Recto y siempre toreando a caballo con sobriedad y torería, se llevaba no pocos porrazos, pero del suelo salía emergente como si tal golpetazo no hubiera hecho mella en él., siempre rápido y buscando caballo para montar y poder así reanudar su trabajo. De otros picadores en esos años de caballos sin peto, se podía decir que remoloneaban, había que azuzarles para que montaran de nuevo otro jaco y volvieran a esperar el encontronazo del tren contra el escuálido equino.  Esos años de caballos sin peto, en los que el oro que portaban en sus vestidos, era y nunca mejor dicho, oro de ley.Captura de pantalla (3)

Muchos fueron los percances que sufrió Juan Jiménez, de los cuales recordare algunos: Fractura del brazo izquierdo, toreando con Manene en Colmenar. Herida grave en la cabeza, toreando con Lagartito en Rioseco. Cornada en el muslo izquierdo, picando en Salamanca toros de Tabernero, en una corrida en que tomaron parte Bonarillo y Saleri. Fractura de rodilla en la plaza de Santander, donde alternaron Bombita, Machaco y Quinito, que se la originó un toro de Santa Coloma.

Dicen que era un hombre modesto, prudente, muy parco en palabras. Figuro muchísimos años en la cuadrilla de Vicente Pastor. El Chico de la Blusa, como se le llamaba a Vicente Pastor en los primeros años de torero, lo quería y le tenía una fe ciega, siempre decía a sus amigos:  

                      “El Chato es el picador más eficiente, valiente y honrao que pisa las plazas españolasCaptura de pantalla (2a)

Tras dejar la profesión taurina, se hizo tratante de caballos y bueno, algún problemilla con la ley tuvo en tierras gallegas ejerciendo esa profesión, pero nada que pueda empañar la extensa y admirable trayectoria como picador de toros, en la que dejó un recuerdo imborrable por muchos años en la historia del arte taurino.

Juan Jiménez Nájera murió en Pontevedra un 10 de septiembre de 1926.

                                                                       

                                                                          Julián Hernández Ibáñez.

                                                                           Twitter: @julianhibanez