“ENCIERROS SI. CORRIDAS NO” por Alberto Castillo

gra045-pamplona-07-07-2017-el-alcalde-de-pamplona-joseba-asiron-d-y-el-jefe-de-la-policia-municipal-realizan-el-recorrido-a-pie-del-encierro-antes-de-comenzar-el-primero-de-estos-sanfermParece mentira que el señor Asirón sea de Pamplona y que naciera, además, encima de la célebre churrería de “La Mañueta” que es tanto como decir en pleno epicentro de las fiestas “sanfermineras”. Además, Joseba Asirón, es un hombre culturalmente intachable y con una formación académica extraordinaria. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza  y doctor en esta materia por la Universidad de Navarra con una tesis sobre las torres de linaje, casas fuerte y palacios de cabo de armería en la Navarra medieval. No estamos, por tanto, ante uno de esos analfabetos que últimamente llegan al poder local, autonómico o nacional sin tener siquiera el graduado escolar.

Joseba Asirón es un intelectual en el amplio sentido de la palabra y hombre de gran formación académica. Pertenece, políticamente, a Euskal Erria Bildu y aun habiendo sido la segunda fuerza más votada tras UPN gracias a los pactos de la izquierda más radical, le llevaron al sillón presidencial de la antigua ciudad navarra. Y bien que conocemos físicamente al señor Asirón. Aquellos que seguimos el ciclo de encierros por TVE siempre lo vemos y a la misma hora. Pues, diariamente, a eso de las 7´30 de la mañana da el rutinario y preceptivo paseo  por el recorrido del encierro para comprobar in situ que todo está en orden mientras que la policía le da novedades.

 Lleva pantalón, camisa y zapatillas blancas. Su pañuelico rojo al cuello, faja del mismo color e incluso algún día le hemos visto con la típica boina pamplonica. Es un “mozo” mas que se mimetiza con el entorno de las extraordinarias fiestas de la capital navarra en honor del santo obispo. Pero el señor Asirón, de tan puro casticismo como lleva en sus genes, nos ha salido este año diciendo aquello de “encierros sí, pero corridas no”. Un contrasentido mayúsculo que, imagino, estará motivado por sus socios de gobierno más radicales que él mismo en todos los temas que afectan a la tauromaquia. Se podrá decir todo lo que se quiera, por supuesto, pero no considero que Joseba Asirón sea ajeno a la extraordinaria aportación que supone para las arcas pamplonicas estas fiestas únicas en el mundo. Los que hemos tenido la suerte de vivirlas allí sabemos de lo que hablamos. En tres ocasiones he estado en Pamplona en el ciclo festivo y, desde luego, el que no lo ha vivido no sabe lo que significa. A la capital navarra le entra una lluvia de millones que sería imposible que le entrara por otro concepto que no fuera por los toros. Pedir encierros sin corridas es como pedir que el vino no salga de la uva para no dañar los racimos.Asirón-preside-un-festejo-en-Pamplona-300x232

Con todo respeto al señor Asirón es una solemne tontería. Como doctor en historia debería saber, mejor que nadie, que el encierro está motivado por la posterior corrida. Que era así como llegaban las reses bravas, no solo a Pamplona, sino a todos los pueblos y ciudades de España. El ganado, llegaba campo a través por veredas reales y cruzando sierras hasta llegar a la población donde iban a ser lidiados. Incluso se avisaba, en Murcia se hacía así, a la población para que no saliera de sus casas hasta que los toros no estuvieran oportunamente recogidos. Desde la Edad Media tenemos documentos en los archivos y actas del Concejo que así lo atestiguan. En Pamplona tres cuartos de lo mismo. No tendría sentido hacer un encierro, o los que fueren, si después no se lidiara el ganado ¿Para qué, entonces, iban a llevar los toros a la ciudad? ¿Para correrlos y devolverlos a la dehesa? El encierro es una labor de campo pero que, en Pamplona, se ha convertido en festejo mundial. Ahí sí que muestra un desconocimiento absoluto el señor Alcalde que con esta indicación que hace deja de manifiesto su incultura taurina aunque la humanística sea muy grande. Insisto: si, a los encierros y no, a las corridas es como decir “vino sí, pero no de uva” respetemos los racimos en las viñas que quedan muy bonitos y adornan los campos. Una solemne tontería dicha con todos los respetos.

Debería el regidor pamplonés ver claramente lo que supone para la economía de su ciudad el ciclo de San Fermín y los millones de euros que le llegan desde todos los continentes del viejo mundo. En esos días, Pamplona, es una torre de Babel donde todas las razas humanas se dan cita. Aparte, claro está, que no tiene competencia alguna sobre el coso de la Misericordia y sus propietarios. Por cierto que, con el dinero recaudado por las corridas, se hacen obras benéficas y se ayuda a los más necesitados. Es decir, las posibles ganancias, se quedan también en Pamplona para auxiliar a quien lo necesita. Ahí no hay, como en Murcia, subvención pública alguna. Sus dueños y propietarios, como ocurre en la ciudad del Segura, se juegan sus billetes al resultado económico de un festejo taurino y la Administración no aporta absolutamente nada. Que se les quite, también, de la cabeza a los detractores de la fiesta que esas corridas, en cosos privados, no perciben un solo euro público. El coso pamplonica de la Misericordia es privado y como tal se gestiona. Y no hay más.

Los encierros tienen sentido porque después se lidian los toros. El ciclo de San Fermín se anuncia como “Feria del toro” y la afición pamplonesa es gran conocedora de la ganadería brava y amante de la misma. Allí, al contrario de lo que ocurre por nuestras tierras del sur, el toro es el verdadero protagonista. Y sin toro no habría fiesta. Sería imposible.

El señor Asirón y sus radicales socios de gobierno deberían ver las necesidades reales de Pamplona y no olvidar que, el ciclo festivo de San Fermín gracias a los toros, deja en la ciudad cerca de cien millones de euros. Datos del propio ayuntamiento.

Con todo respeto, señor Asirón, no sufra tanto por la vida de un toro bravo y sufra mas por las vidas de cerca de mil españoles asesinados por sus “amigos y socios” y que no podrán  volver a ver jamás una corrida de toros porque están en sus tumbas de donde no pueden salir. Todavía no he escuchado a nadie de su partido, Bildu, condenar las muertes indiscriminadas con las que sembraron de terror el suelo de España y sin embargo si se preocupa usted por la muerte de un toro bravo en el coso de la Misericordia. ¡Cuánta hipocresía!

Por Alberto Castillo @castillo_albert