CARTA A SAN PEDRO REGALADO por MARCIAL GARCÍA

(Con perdón, me permito recordar que el lego alcantarino del siglo XV, por un paso de su legendario, se le considera el patrón de los toreros. A tal efecto, en Valladolid, de donde es patrón, le dedican su feria taurina, y, en Raso de Portillo, hay un jugar que recuerda ese legendario del toro que rinde su bravura ante la entrega y el valor de un santo)

            Mi querido hijo de san Francisco:

Perdóname el atrevimiento de molestarte en tus éxtasis y deliquios, pero eres el último de los recursos que me quedan para la demanda que te haré.

Si me permites, a voz baja, te diré que compartimos muchas cosas, entre ellas llevar en el caudal de nuestra sangre el fecundo reguero del padre Abraham

Tú, que en tus viajes de limosneo fuiste el primero en PARAR, según las reglas taurinas, te pido que pares toda la ristra de ultrajes que se hacen a la fiesta e intercedas para recuperar la esencia, librándonos de esta panda de malandrines, que la encenagan y oscurecen, medrando a costa de menoscabos a un rito milenario.

            Verás:

Después de varios años cerniéndose la tormenta sobre el horizonte, no ya de los pueblos y lugares, sino hasta de ferias presuntamente principales. En los últimos tiempos, ya sin ambages y con descaro, se está reduciendo a una pantomima de plaza mayor, en farsa de guiñol. Eso sí, de guiñoles con ínfulas de figura, cuando no son más que muñequitos de oropel, frente a lo que, desde milenios, fue liturgia de vida y muerte de nuestros ancestros.

Aupados, por mercenarios de la pluma y el micrófono, profanando los principios no escritos, pero antaño asumidos como el evangelio taurómaco, cometen el sacrilegio de nombrar a semejantes remedo a la categoría de pontífices de este milenario sacerdocio.

A todo ello, tus amados toros de la dehesa celtibérica se están reduciendo a pantomima de peluches de la misma farsa, pervirtiendo ganaderos, reduciendo casta y bravura, entre añoranzas de Ferdinando (el engendro waldisneyano) y los pobres tullidos de lazareto. Claro, siempre obedeciendo a ese desatino del “toro de…”, el trapío, interpretado por estos demagogos y sicarios, que pretenden alzarse con el monopolio de la verdad taurina, imponiendo, a golpe de sobre, sus modelos inquisitoriales…

Sé que me estoy metiendo en circunloquios ininteligibles. Pero tú, humilde limosnero de capisayo taurino, si me entiendes. Por un si acaso, paso a enumerarlos, a modo de letanía:

-Del falso taurino y del aficionado de capaza y bota, líbranos, hermano.

-Del negocio pútrido de despachos y mafias, líbranos, hermano.

-De las figuritas de decorado y bailarinas diversas, líbranos, hermano.

-De los vetos de cobardes y los montajes sacacuartos, líbranos, hermano.

-De promotores artísticos y charlatanes de diverso pelo, líbranos, hermano.

-De “ganaduros”, pervertidos o domeñados, líbranos hermano.

-Del tambaleante muñeco o el desmochado morlaquito, líbranos, hermano.

Oración: ¡Oh, glorioso Pedro Regalado, santo protector de los que aún creemos en la verdad, el sacrificio y el arte del toreo, escúchanos!

Protege los sueños de tantos chavales que comienzan. Auxilia a esos afanados  que entregan su vida, con esfuerzos y sacrificios que tú conoces tan bien. Dales fuerzas para resistir las cornadas de la ignominia, las zancadillas de los presuntos “figurones” y del asalto a punta de trabuco naranjero de los vividores de despacho o sus paniaguados.

Bendice a esos ganaderos alquimistas que aún velan por la esencia y la raza del más bello de los cuadrúpedos, para que esta bendita locura nuestra, perviva por los siglos de los siglos, para gloria del que entrega su vida por un sueño. Para enaltecimiento, en esta época de abolición de valores, de los sacrosantos principios del torero de verdad. Amén.

Si no es pasarme mucho en las demandas, te ruego que empecemos a ver el fruto de esta tu intercesión, a no más tardar, en esa Feria de San Isidro en el “Rompeolas de las Españas”.

            ¡Paz y bien, oh hijo del Poverello!

san pedro

Grabado que representa el milagro del toro de san Pedro Regalado (Blog “A los toros”)

 

MARCIAL GARCÍA