LA IMPORTANCIA DE SENTIRSE IMPORTANTE : EL PÚBLICO por Pedro Marín Saura

Desde mi modestia de observador del comportamiento del público en plazas de toros de todo tipo y condición, a través de lo que se vive en el ruedo por sus protagonistas, los matadores y aprovechando la oportunidad que me brida el poder “arrimarme” a Vds. desde esta tribuna EL MULETAZO, quiero decir y digo:

Existe un señor de Chiva (Valencia) para más señas, torero de postín – que en este momento de la temporada parece “novillero meritorio” por salir a “revienta calderas” cada tarde – y se hace conocer por Enrique Ponce, haciendo que con su presencia en el ruedo dignifique a los que pasamos por taquilla, llámense, publico, espectadores, aficionados, taurinos o vaya Vd. a saber.imagen-1 (1)

El tratamiento de respeto máximo que dedica este matador a cada uno de los públicos es algo excepcional entre sus compañeros del escalafón, su exquisitez gestual, deferencia, comportamiento educacional a través de sus gestos y expresiones, hace al público sentirse muy, muy importante, independientemente sea por faena de triunfo o salga cabizbajo porque pintáron bastos, esa su testuz se mueve una y otra vez en flexión de su barbilla hasta el pecho en reverencia y señal de aprobación y agradecimiento, sin emplear ademanes impostados, haciéndolo todo muy natural y expresivo y repitiendo en cada pasaje de la lidia, sus vueltas al ruedo son mensaje de aprobación a ese público, con su movimiento cadencioso y ese capote desplegado y sujeto a su cintura en movimiento armonioso que cierra con ese trotecillo lateral como no queriendo molestar para despedirse del público y presidente.

El trato a presidentes del maltrato “orejil”, personal de plaza en general también forma parte de los que se sienten importantes y agradecidos, conviene observa el trato a su cuadrilla y sus diálogos y gestos constantes de aprobación, comprobando ese señorío torero, todo esto independientemente de si se mancha más o menos el “vestío” o si maneja mejor o peor las “telas”.

Un señor de los públicos y yo como uno de tantos, me siento halagado y muy importante de la exquisitez de ese trato, a si también se hace afición.

Va por Vd. maestro.

Por Pedro Marín