ESPERAR ES DE VALIENTES por Fran Pérez

IMG_7675Hace algunos días era testigo de una conversación que me ha dado alas para volver a escribir de toros. Como habrán comprobado, esta ventana abierta que me abre El Muletazo para dar mi opinión libre ha estado medio entornada desde que la temporada 2017 bajó el telón. Además de tener poco tiempo para ponerme a escribir, he de confesarles que las ganas tampoco me acompañaban. Cuando eso sucede, lo mejor es dejar que el tiempo sea dueño de los acontecimientos y que la casualidad vuelva a encender la mecha que haga que las manos vuelvan a deslizarse sobre el teclado. La casualidad ha llegado, pero para tranquilidad de algunos y descontento de otros, no vuelvo con afán de criticar nada ni dejar punto detrás de una p, aunque si tiramos del hilo de esta pretemporada, podríamos hacerle un descosido a más de uno, que material hay, y mucho, y vosotros que me leéis lo sabéis. Pero voy a ser conciliador y dejar una reflexión que creo que debería aplicarse más de uno. Seguro que estáis conmigo. Esta tauromaquia y su concepto están trasnochados.

En la conversación antes comentada presencié como un torero decía la típica frase. “Voy a jugarme la vida cada tarde”. Me entraron ganas de decirle ¡Enhorabuena! o ¡Claro que si guapi!, como el famoso anuncio de televisión.

Querido amigo, jugarse la vida se la juega todo el mundo. Ese argumento ya no les vale a los toreros. La vida se pone en juego cada día, cuando coges el coche, cuando te subes al andamio a poner ladrillos, cuando vas paseando con tu hijo agarrado de la mano acompañándolo al colegio, cuando estas en el lugar incorrecto a la hora equivocada. Ese bien preciado no es solo patrimonio de los toreros.

El camino para ser figura del toreo está lleno de gente que se jugó la vida, incluso la perdió, delante de las astas de los toros y eso no le sirvió para ser lo que pretendían sus sueños. La senda para ser torero está llena de gente que se miraba al espejo y soñaba ser alguien que no era, que andaba y toreaba como ese alguien, pero que luego en la plaza se descubría que todo era un disfraz de copia y pega en modo pegapases sumido en la más absoluta vulgaridad.

Sueño, como firme impulsor del futuro de la fiesta, que próximamente escuche en las entrevistas de los toreros dos palabras clave: “Soy diferente”. Es eso lo que verdaderamente marcará distancias con la vulgaridad y las máquinas de fabricar toreros. Con la diferencia habrá más posibilidad de tener un recorrido largo y pasar a la historia sin que hagan falta reapariciones, sin que nadie haga recordar tu nombre, porque habrá libros de toros hablando de ti y tu nombre saldrá solo. Siendo diferente no serás otro más del montón, serás tú. Y si llega ese momento, si habrá merecido la pena jugarse la vida.

Torero, si estás dispuesto a ser único tu carrera empieza hoy. Haz como yo con este artículo y entrena las muñecas como yo hoy deslizo mis dedos sobre este viejo teclado de ordenador, para tocar el piano por muleta en el albero cuando el tren pase por tu puerta. Si no te ves con ganas, por experiencia, es mejor dejarlo. Deja que el tiempo haga su trabajo y si de verdad lo llevas te lo sacará tarde o temprano, y si no, te habrá hecho el favor de tu vida por no perder el tiempo en algo que no estaba para ti.

Saber esperar también es de valientes y de toreros.

Fran Pérez @frantrapiotoros